Clara Grima: “Me motivó a estudiar Matemáticas un profesor de Filosofía”

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Clara Grima, profesora del área de Matemática Aplicada de la Universidad de Sevilla y apasionada de la divulgación, dedica mucho esfuerzo a mostrar a los más jóvenes las bondades de esta Ciencia. Como ella misma relata, todo comenzó cuando sus hijos tenían 6 y 8 años. Recogió las inquietudes de sus niños en una entrada de su blog personal que tituló Dios, pi y el infinito. Un tiempo después redactó ¡Lo sabía, mamá!¡Pi es racional! Desde entonces no ha parado. Escribe en NaukasJotDown, ha participado en el programa Órbita Laika y colabora en el espacio No es un día cualquiera de Radio Nacional de España. Además, cuenta las andanzas de Mati, el personaje de ficción que ha creado para introducir a los más pequeños al universo de los números.

Al leer Mati y las Mateaventuras lo primero que me impactó fue la oración con la que introdujo el personaje: Me llamo Matemáticas pero me llaman Mati porque da un poco menos de miedo. ¿Las Matemáticas nos dan miedo? “No me acordaba de la presentación de Mati. La escribí hace mucho tiempo. Pero sí, lamentablemente a mucha gente le dan miedo y hay que intentar que deje de ser así. Cada vez se está detectando que hay menos vocaciones científico-tecnológicas, en general, y femeninas en particular. Todo esto lo indican estudios que, por supuesto, no son cien por cien fiables, pero que tienen muchos visos de ser ciertos. El problema de que la gente renuncie a estas profesiones es que en el futuro van a ser las más demandadas. Si un estudiante se cree que no se le dan bien las Matemáticas, va a renunciar no sólo a esta carrera, sino a la Física o las Ingenierías. Cualquier cosa que le suene a números”.

¿Por qué surge este temor? “Por muchas razones. Se ha extendido el odio a las Mates como tópico divertido. Gente conocida afirma que se le dan mal como si fuera un chiste. Pero luego te das cuenta de que nadie presume de no saber nada de Historia o Literatura. Yo sé muy poco de Historia Universal y jamás presumiría de ello. No se puede alardear de ignorar algo”.

¿Influye en este miedo la educación? “Yo creo que sí. Se sigue enseñando con un montón de cuentas, sin pensar ni jugar. Además, muchos maestros no saben Matemáticas porque en la carrera de Magisterio casi no se estudian. Impartirlas les produce ansiedad y se la trasmiten a los alumnos. La profesión más importante del país es la de maestro, ya que determinan el futuro de los niños. Por eso yo endurecería los criterios de acceso, para que entraran los mejores, la gente motivada, no solo para los números sino para todo. A cambio, por supuesto, se debe tener en cuenta su relevancia y darles el reconocimiento que se merecen”.

“Las Matemáticas siempre han estado presentes, pero ahora más que nunca”


En otro fragmento de Mati y las Mateaventuras, Ven dijo: “Está todo lleno de matemáticas por todos lados”, ¿hay Matemáticas en todo? “Exacto. Siempre las ha habido y siempre las habrá. Todos contamos el dinero que tenemos, la distancia que nos desplazamos, el precio de lo que compramos… Las Matemáticas siempre han estado presentes, pero ahora más que nunca. Los más jóvenes tienen un apéndice nuevo, el teléfono móvil. De hecho, esa es la excusa que uso para hablar de esta Ciencia con ellos. Cuando me dicen que no sirven para nada yo les digo ‘todos los dispositivos electrónicos que usas están llenos de Matemáticas’. El control del mundo lo tiene la gente que las domina. Lo que me recuerda una frase muy buena, de Edward Frenkel, un matemático y divulgador brutal: ‘Hay una élite que domina el mundo y lo hace porque sabe más Matemáticas que tú’. Solo tenemos que pensar en el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo, Google o Facebook para darnos cuenta de ello”.

¿Qué fue lo que le motivó para estudiar Matemáticas? “A mí las Matemáticas siempre me han apasionado. Primero porque eran muy fáciles y luego porque eran lo que tenían que ser. Todo sigue una lógica y funciona de acuerdo a ella. Cuando era alumna de COU, que ahora viene a ser segundo de Bachillerato, estaba indecisa entre dos carreras: Matemáticas y Filosofía. Fue fundamental en mi elección una conversación con mi profesor de Filosofía, Antonio Hurtado, uno de los mejores docentes que he tenido en mi vida. En la fiesta de graduación su mujer me preguntó qué iba a estudiar. Le dije ‘No sé aún si Matemáticas o Filosofía’. Entonces, él me miró muy serio y me dijo ‘Clara, vas a estudiar Matemáticas y luego vas a leer Filosofía, porque es importante que tengas algo que te dé de comer’. Así que me motivó a estudiar Matemáticas un profesor de Filosofía”.

“Si desapareciera la humanidad y viniera una nueva especie a colonizar el planeta, las matemáticas serían las mismas”


¿Las Matemáticas las creamos para definir el mundo o el mundo está escrito a través de ellas? “Creo que la mayoría son descubiertas y una parte es creada. Los matemáticos vamos elaborando teorías que parecen un constructo humano. Pero lo chulo es que luego viene el universo y da la razón. De lo que sí que no tengo ninguna duda es que si desapareciera la humanidad como la conocemos y viniera una nueva especie a colonizar el planeta, las lenguas serían diferentes, los nombres de los sitios serían distintos… pero las Matemáticas serían las mismas. Porque no pueden ser de otra forma. Son lo que tienen que ser”.

La ciencia tradicionalmente ha sido un mundo de hombres, ¿cómo es ser mujer en este ámbito? “Tengo que decir que en mi área hay muchas mujeres. Nunca me he encontrado, en lo que respecta al trato con compañeros, ni perjudicada ni favorecida. Pero sí que es verdad que la carrera científica está diseñada para hombres. Hay muchos hechos diferenciales en la vida de una mujer que no están contemplados. Ser madre es uno de ellos. Haces tu tesis, empiezas a publicar, intestas afianzar tu posición y si decides tener un hijo nadie contempla esa circunstancia.  Te adelantan por todos lados. Quienes llegan a catedráticos de universidad y a puestos principales de instituciones investigadoras son los hombres. Hay muy pocas mujeres en estas posiciones. Y es porque todavía seguimos encargándonos de muchas tareas en el ámbito doméstico y en el cuidado de familiares”.

¿Y en la divulgación? “A las mujeres les cuesta más exponerse. Lo noto porque en los eventos de divulgación que yo organizo ningún hombre me ha dicho que no por pudor, miedo o vergüenza. Nunca. Pero son muchas las mujeres que rehúsan participar.  Por suerte cada día se animan más. En la Universidad de Sevilla tenemos un proyecto muy chulo en este sentido. La idea fue de un compañero, Francisco Vega, que un día se dio cuenta de que conocía muy pocos nombres de mujeres científicas. Así que nos enganchó a cinco profesoras de la Universidad. Se trata de un proyecto de teatro Científicas, pasado, presente y futuro. En la primera parte hacemos de actrices para visibilizar las dificultades que algunas de las grandes mujeres de la ciencia tuvieron en el pasado. Después, dejamos a un lado la representación y salimos nosotras para mostrar que somos científicas, lo pasamos muy bien y estamos aquí arriba divulgando”.

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