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‘Dunkerque’: la guerra tal cual

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Dunkerque, una población francesa ubicada frente al Mar del Norte y a diez kilómetros de la frontera con Bélgica, es el título de la última producción del director, productor y guionista Christopher Nolan. Esta localidad fue el escenario real del hostigamiento de las tropas alemanas sobre las fuerzas aliadas de Gran Bretaña, Francia y Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial. El ataque duró desde el 26 de mayo hasta el 4 de junio de 1940.

En el rodaje se retrataron los momentos de angustia que vivieron los ejércitos derrotados que esperaban en la orilla para ser evacuados en lo que pasó al archivo como la Operación Dínamo. Esta maniobra consistió en la defensa y retirada de los destacamentos, en el que se priorizaba a los ingleses, que se encontraban en aquel campo a merced de los nazis. Lograron recuperar a 300 000 soldados gracias al cese del fuego durante tres días por parte del bando contrario.

“Un asalto a los sentidos sin ser tremendista”


La película con muy buenas críticas, una fotografía a cargo de Hoyte van Hoytema (Interstellar, 2014; Spectre 007, 2015…) y música de Hans Zimmer (El caballero oscuro, 2008; Origen, 2010; Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016), expresa con mucho realismo lo que sintieron los combatientes ante la constante amenaza de morir bajo el bombardeo alemán. Según David Ehrlich, principal crítico de cine de IndieWire, Dunkerque es “un asalto a los sentidos sin ser tremendista”.

La dirección fue capaz de hacer sentir al espectador esos dramáticos momentos junto a los protagonistas. La incapacidad de salir de aquel sitio, que se convirtió en una ratonera, ubica al espectador en una realidad que no vivió pero que puede llegar a sentir. Muy escasa de narración y más centrada en las sensaciones puede parecer, a ratos, lenta.

El filme de nacionalidad estadounidense está en la categoría de drama y acción bélica. Con 107 minutos de duración contó con un presupuesto de 150 millones de dólares. Producida y distribuida por Warner Bros. Pictures, es el décimo largometraje de este director que tiene entre sus títulos El caballero oscuro (2008), Interstellar (2014) u Origen (2010).

 

‘Alien’, casi cuatro décadas en guerra

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La saga  Alien ya no da más de sí. Sus seguidores han visto como poco a poco, una de las películas estrella del terror y la ciencia ficción de todos los tiempos, ha menguado respecto al nivel de creatividad de los guiones. La historia, en cada entrega, retrocede en el calendario e intenta dar una nueva vuelta de tuerca, que ya no se sabe hacia qué lado gira. La última producción xenomorfa de la Fox, titulada Alien Covenant, no es más que una hermana melliza de su homónima de los años setenta. Y su final avisa que aún no termina.

Esta colección de cintas, que empezó con Alien: el octavo pasajero, sigue intentando mantenerse en el candelero treinta y ocho años después. Es un rodaje, que se convirtió en un clásico del séptimo arte y, que consiguió mantenernos agarrados a la silla, sin pestañear, durante 116 minutos. En aquel momento nos sorprendió. Pero ahora es repetitiva.

Ridley Scott, director y productor británico, ejecutó la exitosa primera entrega que, con un presupuesto de 11 millones de dólares, consiguió ser un éxito de taquilla. La película ganó el Premio Óscar en 1979 a mejores efectos visuales. Espectaculares, si tenemos en cuenta que la tecnología de la época no tenía nada que ver con la que se maneja hoy en día. Recaudó 104,9 millones de dólares a nivel mundial.

“Ripley era varón hasta que los responsables de la producción decidieron darle un giro a la historia reclutando a una novata Sigourney Weaver”


Como curiosidad vale la pena destacar que los actores de esta ficción, en principio, iban a ser todos hombres. Ripley era varón hasta que los responsables de la producción decidieron darle un giro a la historia reclutando a una novata Sigourney Weaver para el papel principal, cuando Meryl Streep lo rechazó.  Así la actriz tuvo la oportunidad de catapultarse a la fama.

Scott fue de nuevo el encargado de dirigir esta última cinta de la 20th Century Fox que ha sido, sin duda, mucho menos brillante. Costó 97 millones de dólares y no tiene nada que envidiarle a su predecesora, que en realidad es su descendiente, o viceversa. Ya ni se sabe. Se mueve entre la precuela de el octavo pasajero y la secuela de prometheus. Es una reproducción con bandera americana que dura dos horas y tres minutos, y recuerda mucho la situación de la nave espacial Nostromo pero sin la teniente Ripley.

Sin embargo, y a pesar de la críticas, ha conseguido recaudar 231 millones de dólares. Ya se anunció en Estados Unidos la venta de su edición en Blu-Ray con cien minutos adicionales en los que se podrán ver escenas no proyectadas en las salas de cine. Incluirá un guion, compuesto por 36 páginas, que contiene material fotográfico y bocetos de la grabación.

Los piratas más famosos del Caribe retoman sus orígenes

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Muchas éramos las personas que esperábamos con ansias ver en la gran patalla a Johnny Depp caracterizado como Jack Sparrow. Después del fiasco que supuso la cuarta película, nuestras esperanzas de que la nueva aventura fuese un éxito ya solo podían ir hacia arriba. Y así fue. Parece que los seis años de espera por este largometraje han merecido la pena.

Este filme ha sido un soplo de aire fresco para la franquicia. Disney prefirió cambiarlo todo, incluyendo a los directores, para volver a enamorar a los seguidores. En la cinta es notable la entrada de nuevos personajes que juegan una especie de relevo generacional dentro de la historia. Estos personajes son Carina Smith (Kaya Scodelario) y Henry Turner (Brenton Twhaites). Sin embargo, desde mi punto de vista, todavía les queda mucho camino para llegar al nivel de Will Turner y Elizabeth Swann. Quizás habría que dejar que se desarrollen un poco más en futuras entregas.

La venganza de Salazar está llena de cambios


El deseo por parte de Disney de volver a enganchar a los espectadores es tan grande que ha cambiado una gran parte del elenco. Incluso las personas que trabajan detrás y que no salen en pantalla también han sido víctimas de los cambios por parte de la productora. Tal es el caso de los directores noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg, además del compositor Geoff Zanelli, quien colabora con Hans Zimmer.

La mano de estas tres piezas fundamentales es muy notable en la cinta. En el caso de los directores, se observan algunas tomas y escenas diferentes a los que nos tiene acostumbrado la saga, la forma de mostrar la película es en algunos casos hasta novedosa. La música siempre ha jugado un papel fundamental en estas películas, me atrevería a decir que el más importante. Continúa transmitiendo mucha fuerza y energía al espectador. Aunque, en esta entrega, sufre unas pequeñas modificaciones pero sin perder su esencia original.

Y hablando de música, en esta nueva aventura aparece el tío de Jack, realizando una breve aparición, quien no es nada menos que Paul McCartney. Con la tontería, Jack Sparrow procede de una familia de artistas: su padre Keith Richards (guitarrista de los Rolling Stones) y su tío Paul McCartney (cantante del grupo The Beatles).

Javier Bardem no convence demasiado


Uno de los puntos flojos del largometraje es el villano, interpretado por el actor español Javier Bardem. Y es que es muy difícil superar al maestro, Davy Jones. El trabajo de Bardem como el capitán Salazar, deja mucho que desear. Está tan obsesionado con alcanzar su objetivo que eso le debilita, no deja ver todo su potencial como malvado y todo lo que es capaz de hacer.

Otra carencia que tiene, a pesar de ser el filme de menor duración dentro de la saga, es que algunas escenas son demasiado extensas, sobre todo en la segunda mitad de la cinta. Este hecho cansa al espectador y cae en errores similares que se produjeron en En Mareas Misteriosas. El fallo está en que la película empieza con tanta fuerza, tanta acción y es tan impresionante que luego esa potencia en el arranque disminuye progresivamente.

Un final inmejorable


Los directores acertaron en darle el final que le dieron a su creación. Dicho cierre refleja perfectamente uno de los objetivos de la película, ese relevo generacional anteriormente mencionado. Yo, que crecí con la trilogía original, puedo decir que me emocioné con esta última secuencia. El comienzo y el final son los puntos fuertes.

En definitiva, Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar ha vuelto a reenganchar a los más fanáticos. La inmejorable calidad de los efectos especiales también ayudó bastante. Se asemeja mucho a la trilogía original. Sin embargo, no llega al nivel de estas. Aunque ha perdido algo de la esencia que caracterizaba a las primeras películas dirigidas por Gore Verbinski, y esto se nota en alguno de sus personajes, si es verdad  que vuelve a generar un halo de esperanza en una saga que se creía muerta. Despierta las ganas de que hayan próximas entregas.

¡Ah, se me olvidaba! Si todavía no la has visto y de verdad te gustan estas películas espera a que terminen los títulos de crédito del final porque, ¡te espera una sorpresa!

Se merece un 7, 5.

‘La momia’, una mezcla de géneros

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La momia (The Mummy),  dirigida por Alex Kurtzman (Así somos), es una película con bandera americana clasificada dentro de la categoría de aventura fantástica. Estrenada en las carteleras españolas, el pasado 9 de junio,  inaugura una saga, dentro de un proyecto de  The Universal Pictures, que ha sido bautizado como The Dark Universe, en el que la empresa aspira a revivir a los más conocidos monstruos de la gran pantalla (como ya lo hace Marvel con sus súper héroes).  La idea original, de esta primera entrega de  horror, data de 1999 en la que Brendan Fraser fue el protagonista.

Esta momificada versión es una mezcla entre el Thriller de Michael Jackson, Un hombre lobo americano en Londres de John David Landis Guerra mundial Z que dirigió Marc Foster y la saga de  Indiana Jones o Parque jurásico , entre otrasEl guion no ofrece ninguna novedad porque la historia da la sensación de haber sido ya contada, y no en una, sino en varias películas.

Variety, el semanario estadounidense que se dedica al ámbito del entretenimiento, comentó que es exagerado encontrar en los créditos al escritor y productor Jon Spaihts (Prometheus, 2012; Passengers, 2016…), a la actriz y guionista Jenny Lumet ( La boda de Rachel, 2008; La trampa de la muerte, 1982…), al propio director Alex Kurtzman (Salvation, serie de TV en 2017) y en los créditos del guion al cineasta  David Koepp (Misión imposible, 1996; Parque jurásico, 1993…), al productor, director y escritor Christopher McQuarrie (Misión imposible: Nación secreta2015; Al filo del mañana, 2014…) o al actor, escritor y director Dylan Kussman, (Vital signs, Serie de TV, 2016; El proyecto Salience, 2014…), que como dicen ellos, “es demasiada gente para una sola ficción”. Justificando así la poca consistencia de la narración.

Presente y futuro del proyecto


Este filme cuenta dentro de su reparto con Tom Cruise como Nick Morton (Oblivion, Misión imposible…), Russell Crowe que interpreta al Dr. Henry Jekyell   (Una mente maravillosa, Los miserables, Robin Hood…), Annabelle Wallis en el papel de Jenny Halsey (Annabelle, Steel Trap…), Sofia Boutella que da vida a Ahmanet/The Mummy (Star Trek: Más allá, Kingsman…) y Jake Johnson en la identidad del Sargento Vail  (Jurassic World, Malditos vecinos...), entre otros.

Universal Pictures presentó esta idea a través de imágenes ambientadas con música de Danny Elfman. La productora sorprendió con el tráiler de The Dark Universe. Un vídeo en el que resumió las futuras entregas de los míticos seres de terror en las que Rusell  Crowe será el que hilará las diferentes historias que conformarán el conjunto de cintas.  Prodigium es una misteriosa organización que se encarga de estudiar la manera de destruir a estos entes terroríficos que amenazan nuestro mundo.

En próximos estrenos de esta saga, Javier Bardem (Frankestein…) y Johnny Depp (El hombre invisible…)  serán protagonistas. Donna Langley, presidenta de Universal Pictures, dijo que “nos enorgullecemos enormemente de la creatividad y la pasión que ha inspirado la nueva versión de estos monstruos icónicos de Universal y prometemos a los espectadores que iremos expandiendo esta serie de forma estratégica”.

El 14 de febrero de 2019 está anunciado el lanzamiento de la segunda propuesta de The Dark Universe: La novia de Frankestein que dirigirá Bill Condon (La saga Crepúsculo: Amanecer, La bella y la bestia…). Y para completar este conjunto de clásicos, de la fábrica Universal, faltaría sumar al proyecto las historias de Drácula, Van Helsing, El hombre lobo, La criatura de la Laguna Negra y El fantasma de la ópera. Los próximos remakes deben ofrecer más originalidad y se deben centrar los esfuerzos en no repetir escenas que ubiquen al espectador en otras películas o vídeos  ya conocidos, para conseguir que estas tengan una identidad propia.

‘La cura del bienestar’

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Los largometrajes extraños o con una trama complicada son cada vez más inusuales en los cines. La cura del bienestar forma parte de este tipo de  películas, una grabación de la mano de Gore Verbinski que deja atrás lo comercial para adentrarse en un público bastante específico. La película de terror psicológico protagonizada por  Dane DeHaan, Mia Goth y Jason Isaacs, se sumerge en una historia enrevesada que tiene lugar en un balneario de descanso en los Alpes Suizos. Allí es enviado Lockhart, un estúpido ejecutivo estadounidense en busca de su jefe. Cuando llega, se da cuenta de que el centro está repleto de misterios y decide investigar, dándose cuenta de que el director esconde otras pretensiones.

Con la llegada del directivo al lugar, empiezan a sucederse una serie de acontecimientos que seducen la atención del público, enredándolo en su juego. Mientras la película avanza, se crea mayor tensión, instando a los espectadores a descubrir la verdad. El final, esperado a la par que decepcionante, echa por tierra lo anterior y descubre un desenlace simple que deja con mal sabor de boca.

“La grabación es impecable, con muy buenas escenas grabadas desde perspectivas que parecen imposibles”


A priori se trata de una idea diferente, nunca antes proyectada en la gran pantalla, pero a medida que va avanzando el filme descubrimos que existen paralelismos con títulos anteriores como Shutter Island o El resplandor. Son estas inspiraciones y el misterio, los que mantienen al espectador enganchado durante las dos horas y media de duración. En el largometraje aparecen anguilas, unas criaturas peculiares que marcarán el desarrollo, estas son introducidas en los pacientes del spa con fines perversos.

La grabación es impecable, con muy buenas escenas grabadas desde perspectivas que parecen imposibles y que dejan al público encantado. La calidad de imagen y del reparto, ayuda a hacer de esta una película para recordar. El escenario elegido (los Alpes suizos) es único a la vez de particular. Por último, los efectos especiales, muy poco utilizados, son de pésima calidad.

Se trata de una película no apta para todos los públicos por su aparente complejidad, con escenas algo bruscas que rozan lo gore y otras magníficas por su eficiencia visual e intención que introducen al espectador en un estado de miedo e intriga. En su totalidad es una buena película que es capaz de mantener la atención del espectador pese a su larga duración. Lo peor es su final, un desenlace mal ejecutado y nada original.

La serie del verano: ‘Glow’

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Glow es la nueva apuesta de verano de Netflix, una tragicomedia que sitúa al espectador en los años 80, en la ciudad de Los Ángeles, donde varias muejres inadaptadas se convierten en protagonistas de la lucha libre. Todo empieza con Ruth (Alison Brie), una joven que acude a un casting en un gimnasio muy peculiar.

La serie gira en torno a la vida de las protagonistas y aunque durante sus diez capítulos solo se pueden ver resquicios de su pasado, debido a sus actuaciones y conversaciones, nos percatamos de que todas ellas han tocado fondo y el destino las ha unido para salir adelante mediante la lucha libre.

Cabe destacar que en la década de los ochenta del siglo XX hubo un grupo en Estado Unidos denominado Gorgeous Ladies of Wrestling (GLOW) fue creado para mostrar al público que las mujeres también se dedican a esta actividad. Glow fue filmado en un programa de televisión que duró cinco temporadas y tuvo mucho éxito. Por lo tanto, la serie se basa en hechos reales y lo condimenta con mucha purpurina, drogas y estereotipos. El proceso de aprendizaje, las llaves, el nivel básico de la lucha libre está presente en la serie pero ni de lejos se pretende dar al consumidor un espectáculo que puede encontrarse en el canal de deportes.

“La lucha, los entrenamientos, se combinan con melodramas personales y conflictos de grupo”


Se muestra la lucha libre como un espacio donde interpretar y entretener, sin que los aficionados lo noten. Además la lucha, los entrenamientos, se combinan con melodramas personales y conflictos de grupo que, aunque en ocasiones, parezcan absurdos, son un hilo conductor maravilloso porque emocionan y reivindican.

En Glow, el género, la amistad, la sororidad y los temas sociales como el racismo, el aborto, las apariencias, la sexualización, la pobreza y la hipocresía de un sector social conservador, que paga para limpiar sus conciencias ante los problemas anteriores, se presentan de forma contundente y satírica en el cuadrilátero.

La propia Alison Brie definió su nuevo trabajo como “una serie sobre mujeres labrándose su propio camino y descubriendo su propio cuerpo y sus posibilidades. La lucha libre es un vehículo para que se puedan sentir más fuertes y poderosas en lugar de la sobre sexualización enfocada en los hombres que es habitual en la televisión”. Está claro que la diversidad es uno los puntos fuertes de Glow y aunque en algunas partes el tinte humorístico recuerde a la serie Orange is the new black, ha logrado su independencia.

“Pantalones de tiro alto y luces de neón son un signo distintivo de esta producción”


Visualmente, las gamas de colores, los vestuarios y la banda sonora están perfectamente adaptadas a la época: pantalones de tiro alto y las luces de neón ya son un signo distintivo de esta producción. La historia del país y que, por lo tanto, nos conecta con los años ochenta también queda muy bien representada a través del enfrentamiento de la Unión Soviética (Alison Brie) y Estados Unidos (Betty Gilpin) en el ring. Un claro guiño a la Guerra Fría.

El estilo cinematográfico del momento y el impacto de obras como Regreso al futuro tienen su momento de gloria en pantalla gracias al personaje de Sam Sylvia (Marc Maron), director de cine frustrado que dirige el espectáculo a cambio de que produzcan su nueva película.

En su conjunto, es una serie es divertida, amena, y además de ese toque irónico y picante, es emocionante. Un entretenimiento más que acertado para este verano.

 

Eutanasia y dignidad

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A veces es desalentador comprobar que en este país la sociedad va por un lado y el Estado por otro. A lo largo de las dos últimas décadas, hemos tenido la oportunidad de legislar la muerte digna muchas veces, pero tristemente nunca se han atendido correctamente las demandas de los ciudadanos en un aspecto tan crucial. No es hasta que se convierte en un asunto mediático, cuando nos ponemos dubitativos y reflexionamos sobre la necesidad de una ley que regule los últimos días de los enfermos terminales.

Estos días ha salido a la luz el caso de José Antonio Arrabal, diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa. Él quería poner fin a su vida y acabar con su sufrimiento. Morir en paz, sin dolor y, por supuesto, con dignidad. En España quizá el caso más relevante, y que más controversia suscitó, fue el del gallego Ramón Sampedro, llevado al cine en la película Mar Adentro, que luchó durante más de media vida para que le dejasen morir tranquilo. Y para que aquellos que le fuesen a ayudar en su suicidio asistido no incurriesen en un delito. Porque sí, ayudar en España a un tetrapléjico a morir dignamente es un delito penado con entre dos y diez años de cárcel.

Existen algunas organizaciones que desempeñan la labor que las instituciones no proporcionan a los pacientes terminales, como la Asociación Derecho a Morir Dignamente, que funciona gracias a la labor de muchos voluntarios que acompañan a los enfermos en sus últimas horas de vida y se encargan de llevar a cabo sus últimas voluntades. La labor de esta entidad es encomiable, aunque ojalá tenga que desaparecer pronto. Eso significará que el Estado ha proporcionado los mecanismos necesarios para que ningún enfermo terminal tenga que recurrir a vacíos legales y se vea obligado a preparar brebajes hechos con medicamentos que cualquier persona podría comprar en la farmacia.

Debemos ser conscientes de la urgencia de una Ley de Eutanasia. Hay una deuda con la sociedad que debe ser saldada lo antes posible. Pongamos los medios necesarios: unidades del dolor, cuidados paliativos, medicinas para facilitar al paciente una vez haya dado el paso y decida poner fin a su propia vida… Que la muerte no sea un calvario. Que no nos pesen los hábitos y las sotanas de nadie.

Un lugar llamado Parlamento

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En la calle Teobaldo Power de Santa Cruz de Tenerife hay un edificio histórico que se fusiona con una construcción moderna y en la que destaca una bonita escultura de Martín Chirino en forma de espiral. Allí, todas las semanas, nos cambia la vida. Y los canarios no parecemos prestarle demasiada atención. Durante cada cita electoral, la comunidad autónoma suele registrar los índices de participación más bajos de todo el panorama nacional. Este hecho se repite una y otra vez, siempre siete u ocho puntos por debajo de la media de participación. Nos implicamos poco, tanto en las elecciones generales como en las autonómicas.

¿Y si culpabilizamos un poco a la Ley Electoral? En nuestro Archipiélago, en las últimas tres elecciones al Parlamento, el presidente resultante no salió de la fuerza más votada. En 2007 ganó el PSOE, en 2011 el PP y en 2015, de nuevo, el PSOE. Sin embargo, la Presidencia durante estos tres mandatos la ha ostentado Coalición Canaria. En esta legislatura, además, se da la inexplicable situación de que, tras la ruptura del pacto entre CC y PSOE el pasado diciembre, el primer y el segundo partido en votos le hacen oposición al tercero. ¿Cómo no va a generar desafección? A una se le ocurren diversos motivos por lo que esto ocurre. Se puede recurrir al argumento manido de que, al ser una región ultraperiférica, quizá el ciudadano canario no se sienta atendido, atraído o interesado por lo que ocurre en las cámaras de representación para las que tiene derecho a voto. Quizá sienta que no merece la pena votar si las grandes decisiones se toman a miles de kilómetros, aunque esto carezca de sentido. En nuestra cámara se deciden cuestiones vitales y de enorme importancia.

ELECCIONES ESPAÑA CANARIAS DIFERENCIA
1977 21,17% 26,92% 5,75%
1979 31,96% 38,86% 6,90%
1982 20,03% 24% 3,97%
1986 29,51% 31,72% 2,21%
1989 30,26% 37,85% 7,59%
1993 23,56% 31,08% 7,52%
1996 22,62% 30,86% 8,24%
2000 31,29% 39,33% 8,04%
2004 24,34% 33.30% 8,96%
2008 24,68% 32,42% 7,74%
2011 31,06% 40,40% 9,34%
2015 30,33% 39,67% 9,34%
2016 33,52% 40,89% 7,37%
Fuente: Ministerio del Interior. Elaboración propia

¿Y los medios de comunicación? ¿Qué responsabilidad tienen? No ayuda que la televisión y la radio de titularidad pública le presten escasa atención a la política insularia. Quizá la falta de una buena cobertura sobre actualidad parlamentaria es deliberada. Quizá sea una decisión política. También les diré que, cuando se deciden a elaborar contenido de carácter político, resulta muy triste que su imparcialidad sea cuestionada. El Foco es un buen ejemplo de ello. Tras los escándalos de corrupción y las décadas de sometimiento por parte de RTVC a una opción política concreta, nos merecemos una tele y una radio de mayor calidad que fomente la participación de nuestros ciudadanos.

Lo cierto es que el abstencionismo galopante viene de lejos. Probablemente sea una mezcla entre la falta de confianza, la asfixiante burocratización y el resto de factores expuestos. Sospecho que nuestra idiosincrasia juega también un papel fundamental. El Sur, ya saben. Sin embargo, no podemos seguir permitiendo que el Parlamento, y lo que sucede allí, siga siendo una cosa de élites (no necesariamente económicas, que también, sino más bien intelectuales).

Aquellos que tienen la oportunidad de mejorar la desidia que genera la política entre nuestra población deberían ser conscientes de que una democracia representativa debería garantizar el acceso pleno por parte de la ciudadanía a un debate público, sano y abierto. En la era de la información digital no es difícil hacerlo. De ello depende una mejora notable de nuestra calidad democrática. Una mayor transparencia, un mayor control y un mayor conocimiento sobre aquellos que nos gobiernan no solo se torna algo necesario, sino que es imperativo. 2019 está a la vuelta de la esquina.

‘La bella y la bestia’ vuelve a enamorar

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No es ningún secreto que Disney está reciclando sus grandes clásicos y adaptándolos a la gran pantalla con personajes de carne y hueso. Ya pasó en 2015 con La Cenicienta y con El libro de la Selva en 2016.  Este año el gigante de la animación se ha propuesto traer La bella y la bestia, renovando así la versión de dibujos animados de 1991. La nueva apuesta cuenta la historia de una forma menos inocente que su antecesora, y se adapta perfectamente a los cambios que ha experimentado la sociedad en los últimos veinte años.

Sin ninguna duda, la elección de Emma Watson en el papel de Bella fue un acierto tremendo por parte de la compañía del ratón. A pesar de que era su primer trabajo para el ente, supo  bordar el papel perfectamente. Daba la sensación de que el personaje animado estuviera inspirado en Watson, cuando en realidad era al contrario. La actriz supo calcar hasta el más mínimo detalle tanto en su aspecto físico como en su personalidad. Aunque en la película vemos su faceta de cantante, algo a lo que no está acostumbrada, no decepciona.

El personaje le queda como anillo al dedo ya que ambas son dos mujeres luchadoras, inconformistas y muy inteligentes. La delicadeza y elegancia de Emma Watson ha conseguido darle mayor realismo y verosimilitud al filme. Desde que en 2011 se despidiera de su papel de Hermione Granger, en la conocidísima saga de Harry Potter, no ha parado de recibir ofertas de trabajo. De hecho estuvo a punto de interpretar a Mia en la exitosa película La, la, land, papel que acabó ganando Emma Stone.

Además de su protagonista, la producción cuenta con un elenco de prestigio. Entre ellos tenemos a Ewan McGregor (Lumière), Ian McKellen (Ding Dong), Emma Thompson (Señora Potts), Dan Stevens (Bestia/Principe Adam), Luke Evans (Gastón) y Josh Gad (Le Fou).

Una película vieja pero nueva


Esta producción tiene muchos puntos a su favor y muchas novedades. Una de las más significativas es la inclusión de nuevos personajes además de algunos de color, algo que no habíamos visto en la cinta original, ya que anteriormente todos los personajes eran blancos. También es destacable mencionar la inclusión del primer personaje homosexual en un largometraje de Disney. Este último hecho ha provocado que en países como Rusia se aumente la calificación por edad a mayores de 16 años e, incluso, la prohibición de la proyección en otros países.

Todos estos hechos hacen que la nueva variante se adapte perfectamente al canon de sociedad que tenemos hoy en día. Además, el añadido de nuevas escenas y nuevas canciones hacen que veamos a los personajes de una manera diferente y conozcamos más acerca de sus historias personales. Por poner un ejemplo, aparece una subtrama relacionada con la madre de Bella. Estos novedosos elementos enriquecen de manera notable la cinta y por eso creo que es más completa que la versión animada. Aporta algo nuevo, pero manteniendo su línea original.

En lo que a la música se refiere la cinta no ha perdido su calidad. Sigue llenándonos de emoción y transmitiéndonos los mismos sentimientos que la primera vez. Y si a esto le añadimos las canciones nuevas, podemos afirmar que la música sigue siendo el plato fuerte 26 años más tarde.

El mítico baile y la inolvidable cena


Las secuencias referentes al mítico baile entre Bella y Bestia, o la inolvidable cena de Bella en el comedor, están recreadas de una forma muy sutil y cuidada. Bill Condon ha sabido plasmar la esencia de las dos escenas más recordadas por el público, logrando que casi no distingamos la versión animada de la real.

Tanto el vestuario como la reconstrucción de los escenarios se adaptan con total armonía a la época en la que está ambientada la historia y, por ende, a la historia original. Los recursos que se usan para ambientar cada cuadro son espectaculares, al igual que en la animación. La perfección de la utilización en el  juego de colores que se muestran es otro punto más que engrandece esta versión. Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle.

En resumen, esta nueva adaptación va a aumentar las expectativas de los espectadores. Y si creciste con la versión animada probablemente se te caiga alguna lágrima al ver a los personajes originales volviendo a cantar las piezas que hicieron grande esta cinta. Es una película muy recomendable y que agradará tanto a niños como a mayores. No tiene nada que envidiar al clásico de 1991, sino que lo mejora. Por mi parte se lleva un 8 bien merecido.

¡Oh! Moderna Navidad

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La Navidad ya es sinónimo de un centro comercial. Comprar y gastar en regalos para los niños, la familia o los amigos. La magia que envuelve a estas fechas tan señaladas ha ido desapareciendo para dar paso al consumismo exacerbado. Hay quienes no quieren verlo, atados al pasado, miles de personas recuerdan la época navideña como los momentos más felices de sus vidas. Padres que han intentado inculcar ese sentimiento un tanto onírico a sus hijos que, a su vez, son individuos nacidos y criados en el seno del derroche. ¿Dónde está la magia y quién la perdió? Fueron todos.

Cuenta la leyenda que hace años, en una época que ya casi ni se recuerda, las tiendas y las compras navideñas eran cosas de pudientes, gente acaudalada con una posición social elevada que les permitía regalar a sus seres queridos y amigos. A día de hoy comprar en occidente es la base de la Navidad, sin importar cuán poco adinerada sean las cuentas bancarias, la realidad es que la mayoría de familias se agobian y machacan por llegar a diciembre con una abultada cartera. La tradición inmaterial ahora es algo de pureza materialista. El sentimiento de amor y cariño que en teoría envuelven a estas fechas no es más que un triste reflejo plasmado en los mensajes publicitarios. Las sonrisas en televisión son análogas a los productos. Por ende, también tendrá que ser tal cual en la realidad ¿no? Es por ello que muchos regresan al hogar tarareando la canción de “vuelve a casa vuelve…” como el famoso turrón que todos han visto a través de una pantalla.

Millones de individuos salen como un rebaño de ovejas a consumir más que el año anterior y menos que el siguiente


Los anuncios son equivalentes a lo navideño, las ofertas de consumo indican que se acerca el solsticio de invierno. Aquí empieza la disyuntiva, la publicidad indica la entrada de estas fechas pero las señala casi un mes antes. A mitad de noviembre empiezan a decorar los centros comerciales, la elevada iluminación en las calles invade la vista y la televisión emite todo el batiburrillo navideño típico de cada año. El mensaje es claro: “Vete a comprar ya que se te hace tarde”. Bajo esta premisa millones de individuos salen como un rebaño de ovejas a consumir más que el año anterior y menos que el siguiente. Mientras compran, son ajenos a toda la desgracia mundial: suelo sirio reventado, miles de refugiados viviendo en condiciones paupérrimas a las puertas de Europa y un sin fin de atrocidades que intentan acallar en los informativos.

Entre la basura social tapada con un gran árbol lleno de luces y bolas brillantes, celebró España la llegada de Papá Noel. Este señor, de barba blanca y traje rojo, poco tiene que ver con las tradiciones del país pero es conocido que la globalización tiende a hacer mezcladitos culturales con tal de seguir vendiendo. El ciprés de plástico al más puro estilo americano en el salón de casa o las absurdas figuras de Santa Claus colgando por fuera de la ventana demuestran el patetismo al que han limitado lo navideño.

La noticia más escuchada de hoy será que los tres Reyes Magos de Oriente ya están preparados para su clásica cabalgata. Los niños serán los protagonistas mañana pero solo los que puedan recibir regalos. Aquellas familias que deban preocuparse más por la comida que por un juguete seguro que no acudirán al carnaval invernal que celebran en casi todas las ciudades españolas esta tarde y es que sin billetes no hay ilusión. Los que asistan, apurarán hasta el último segundo la satisfacción de las compras, gastando en las tiendas abiertas hasta las 12 de la noche. No ha habido tiempo de comprar desde noviembre, cuando comenzó el bombardeo publicitario.

Dan igual los demás, si hay dinero para gastar se gasta en uno mismo, en quedar bien con el resto, con un paquete que guarda algún elemento inútil abocado a ser guardado y olvidado. ¿Dónde está la magia de la Navidad? Se perdió. ¿Quién la perdió? La perdimos todos al comparar felicidad y bondad con obsequiar.

Foto: Alistair Redding

¡Feliz Navidad!

Opinión Texto:

El equipo de PERIODISMO ULL te desea una muy feliz Navidad. Esta iniciativa que nació en 2015 en el marco de un proyecto de Innovación Educativa con la esperanza de ser el medio informativo referente de la Universidad de La Laguna, está cada día más presente. Y esto nos llena de satisfacción y nos anima a ser cada día más exigentes. Gracias por estar ahí.

‘Rogue One’, la más innovadora

Opinión Texto:

Todo comenzó en 2012, cuando George Lucas decidió vender a The Walt Disney Company los derechos de Star Wars por cuatro mil millones de dolares. Disney ya se había hecho con los derechos de otras compañías como Pixar o Marvel. Su imperio iba creciendo poco a poco.

Cuando en 2012 la compañía compró Lucas Film muchos fans se echaron las manos a la cabeza pensando que esta decisión perjudicaría a la franquicia. La empresa del ratón anunció que produciría tres películas más que seguirían la historia original, además de otras tres ambientadas en el universo Star Wars. De esta manera habría una nueva película cada año hasta 2020.

El año pasado se estrenó el primer filme “con sello Disney” y bajó la dirección de J. J. Abrams. Siguiendo una línea cronológica este sería el episodio VII, que llevaría el titulo de El despertar de la fuerza. Muchos fieles a las películas quedaron desencantados con este nuevo trabajo, argumentando que era “una copia” del episodio original (Una nueva esperanza).

Hace una semana se estrenó Roge One, el segundo trabajo producido por Disney y primer Spin-off de la saga. Este estuvo bajo la dirección de Gareth Edwarts, conocido por dirigir la última película de Godzilla en 2014, y también contó con Felicity Jones en el papel protagonista, Diego Luna, Ben Mendelson y Mads Mikkelsen entre otros.

La historia sitúa al espectador entre el episodio III: La venganza de los Sith, y el episodio IV: Una nueva esperanza. La película cuenta que el Imperio Galáctico está construyendo un arma capaz de aniquilar planetas enteros (la famosa Estrella de la Muerte) y un grupo de espías rebeldes, con la ayuda de Jyn Erso (la hija del científico que creó el arma), tiene el encargo de robar los planos de dicha arma para entregárselos a la rebelión y así poder destruirla. La premisa es interesante y algo novedosa.

Además en la película se muestran algunas escenas de conflicto dentro del propio imperio, dejando ver al espectador que esta organización no es tan robusta y organizada como se piensa. Algo inédito hasta ahora.

A nivel técnico, tanto los efectos especiales, como la escena de la batalla se ven increíbles, me recuerda al largometraje original. Y el CGI utilizado en la historia para recrear y volver a traer a algunos personajes (no digo quienes para no hacer spoiler) es espectacular. Los exteriores también juegan un punto a favor en la película, esos paisajes que se muestran hacen que el espectador se sienta como si estuviera en la inmensidad del espacio. En este aspecto el director ha sido muy cuidadoso y ha jugado bien sus cartas, llegando incluso más allá, y enseñando al público planetas y rincones del universo nunca vistos anteriormente.

Pero este filme también tiene puntos negativos. Por ejemplo a nivel de personajes solo Jyn Erso es la que está perfectamente definida. De ella se conoce su pasado y de donde viene. Pero hay otros como Chirrut Imwe o Baze Malbus de los que apenas se sabe nada. Otro punto negativo que encuentro en la película es la falta de la música icónica de Star Wars compuesta por John Williams, debido a que no participa en el proyecto.

Desde mi punto de vista este hecho hace que algunas veces el espectador tenga la sensación de estar en otra película totalmente diferente. Aunque la cinta no siga la historia original creo que la banda sonora es clave para identificarla. Lo mismo pasa con los créditos del principio. En referencia a este aspecto, la película deja algo que desear.

Darth Vader, no es Darth Vader


Un gran punto a favor en la cinta era el regreso (después de 11 años) del antagonista por antonomasia de la saga, Darth Vader. Aunque su aparición se reduce a dos simples escenas, esos minutos en pantalla son claves para retrotraer a la nostalgia a los fanáticos clásicos. Como siempre, el papel de este personaje se mostró imponente, atemorizante y oscuro. Pero hubo algo que no terminaba de cuadrar, su voz.

Todos relacionamos a la voz de Darth Vader en castellano con Constantino Romero, lamentablemente este actor de doblaje falleció en 2013. En esta ocasión el encargado de poner voz a la versión en castellano del malvado Sith es Pedro Tena.

Sin embargo, personalmente esta opción me saca completamente del personaje y ha confirmado mi teoría de que nadie puede sustituir a Constantino Romero como Darth Vader. Creo que aunque no sea un personaje fundamental en esta historia, el director del doblaje debería haber cuidado más ese aspecto o haber buscado a  otro actor con una voz más parecida a la de Romero (más imponente y oscura) porque este personaje es un icono del universo creado por George Lucas. Y si la voz no se ajusta al personaje, este pierde fuerza.

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Aparición de Darth Vader en Rogue One. Fuente: Swagger.mx

Un final apoteósico


Sin ninguna duda lo mejor de todo el largometraje fueron los últimos quince minutos. Hacía tiempo que una película no mostraba tanta intensidad en la parte final (para mi la más nostálgica de toda la cinta). Creo que el equipo de dirección echó toda la carne en el asador para terminar de la mejor forma posible, y hacer un homenaje a a la trilogía original, y en mi opinión lo han conseguido.

En resumen, a pesar de que la película tiene algunos fallos, en general está muy bien trabajada a nivel estético y visual. Y además aporta novedad (algo que los fans reclamaban cuando se estrenó el episodio VII). Es una buena película que además conecta de una manera correcta la trilogía de las precuelas (episodios I, II y III) con la trilogía original (episodios IV, V y VI). Solo por eso merece la pena acudir al cine para verla. Le doy un 6,5.

 

 

Existe futuro en el periodismo independiente

Opinión Texto:

Gabriel García Márquez lo definió como el mejor oficio del mundo. Se trata de una labor repleta de luces y sombras, donde la polémica siempre tiene cabida y resulta imposible que el total de la población quede satisfecha con el servicio realizado. Encargado de ser la voz del pueblo, el periodismo es ese trabajo que se realiza por amor al arte de la curiosidad. Monetariamente se paga poco y mal, pero no hay suficiente dinero en el mundo que iguale esa sensación de luchar contra las injusticias con la ayuda de un lápiz y un papel.

No todo son sentimientos positivos en esta profesión, muy manchada por los lazos que le unen a ciertas empresas o instituciones. En la actualidad son pocos los periódicos que no traen consigo una avalancha de páginas para el uso de la publicidad. No solo de forma directa, donde plasman anuncios de quienes seguramente alguna vez tendrán que criticar, también existe un tipo de propaganda en el que se difunden noticias de poco interés público, pero que sirven para mejorar la imagen de una persona o colectivo.

No es sencillo luchar contra un sistema capitalista que te obliga a alienarte para sobrevivir. Si los medios de comunicación muestran dicha cercanía al poder es porque en muchos casos se ven obligados a ello para seguir produciendo. Sin ninguna fuente económica estable que les ayude a continuar, un empresario o grupo político puede aprovecharse de la situación para mantener un vinculo con los encargados de difundir hechos que puedan repercutir negativamente su imagen.

En medio de este mar de dudas nació un proyecto con la esperanza de ser la voz de una nación hablándose a sí misma, Despiertos. Un grupo de periodistas, entre los que encontramos a varios exalumnos de la ULL, han creado esta idea con el objetivo de retratar la realidad de diversos temas que, o bien han sido ocultados a la población, o no se les ha contado la verdad. El último programa presentado por este grupo fue Oro Parece, un reportaje en el que se busca dar a conocer lo que hay detrás del plátano de Canarias, el producto que más subvenciones recibe por parte de la Unión Europea y que según han conseguido acertar, la mayoría de estas ayudas económicas llega a manos de los grandes productores de dicho alimento.

David Cuesta: “Se intenta presionar al trabajador de Despiertos que no tiene estabilidad laboral”


David Cuesta, director de informativos de Mírame TV, se ha adentrado en la boca del lobo profundizando donde pocos se han atrevido. Él mismo ha asegurado que no ha sido fácil, mencionando que “se intenta presionar al trabajador de Despiertos que no tiene estabilidad laboral, haciéndole creer que no les conviene seguir en el proyecto”. La dificultad también reside en la poca información que se puede encontrar sobre el asunto del plátano canario, afirmando el entrevistado que “esto se debe a que el control de los plataneros es tan fuerte que hace que no se encuentre información ni en los medios de comunicación ni en las hemerotecas”.

Tras ver la repercusión que ha supuesto la labor de estos periodistas me he dado cuenta de que sí existe futuro para el periodismo independiente. Oro Parece consiguió que alrededor de 300 personas asistieran a su presentación en el Aguere Cultural, además de ser Trendic Topic en Twitter el día de su emisión en televisión. Se puede realizar este oficio sin depender de ningún poder fáctico, narrando los acontecimientos sin verse influenciado por nada ni nadie, anteponiendo la ética profesional por encima de los intereses personales. David Cuesta cree que una forma de hacer este periodismo es que el pueblo sea su sustento económico, “si la sociedad que está acostumbrada a pagar un euro por el periódico destinase ese dinero a un proyecto independiente, obtendrá un contenido mucho más limpio y alejado de cualquier intento de propaganda”.

Espectadores durante la presentación de Oro Parece. Foto: David Cuesta
Espectadores durante la presentación de Oro Parece. Foto: David Cuesta

Las nuevas tecnologías han supuesto un complemento ideal para esta forma de hacer periodismo. Se pueden realizar artículos o reportajes que plasmen un asunto desde el punto de vista del profesional de la comunicación que luego podrán ser valorados por el lector a través de comentarios o debates que se abren en la red. De esta forma se conoce mejor las sensaciones que causa el trabajo realizado y las distintas visiones que se puedan dar sobre temas que no tienen una verdad única.

¡Cómo nos escandalizábamos el miércoles!

Opinión Texto:

Gabrielle López es una joven anglocanaria de 27 años que reside en Kensington, uno de los barrios más exclusivos de Londres. Se dedica a la banca y es una persona profundamente religiosa. Suele moverse en los círculos más distinguidos de Gran Bretaña, calzar zapatos de más de 900 euros y bolsos que superan las cuatro cifras. Toda una esnob a ojos de un ciudadano corriente. Un tanto excéntrica y clasista, tal vez. Conservadora, seguro. Pero la realidad dista bastante de estos prejuicios. En las pasadas elecciones generales de su país, Gabrielle votó al Partido Laborista de Ed Miliband. Un partido que, en España, etiquetaríamos como progresista. ¡Menuda contradicción! Aunque su voto no haya ayudado a desplazar a los conservadores a la oposición, siente que hizo lo correcto. Al fin y al cabo, nunca ha entendido el porqué una persona puede renunciar a sus valores de la noche a la mañana.

Por eso, la joven economista se levantaba esperanzada la mañana del pasado martes 8 de noviembre. “Tenía claro que Hillary Clinton (Partido Demócrata) iba a ganar las presidenciales norteamericanas. Iba a ser la primera mujer en la historia [en convertirse en presidenta de los Estados Unidos]…”, comenta con un hilo de voz, casi entre susurros, tras el auricular del teléfono. Pero su ánimo se desvaneció nada más acceder a la versión digital de The New York Times. “Trump triumphs (Trump triunfa)”, rezaba el titular principal. Gabrielle apenas recuerda lo que hizo el resto de aquella jornada. “Estaba conmocionada, paralizada y enfadada. ¿Cómo podía haber ganado el machista y xenófobo Donald Trump (Partido Republicano)?”, expresa.

Algo que nadie parece entender


Tras la difusión de las imágenes de Trump celebrando su victoria o durante su visita a la Casa Blanca, su nuevo hogar desde el próximo 20 de enero, donde se reunió con Barack Obama, el mundo entero ha ido entendiendo que el magnate es ya el presidente americano. Y digo entendiendo, porque todavía son muchos los que se resisten a asumir los resultados.

Es verdad que Trump es un personaje provocador, arrogante, histriónico, propenso a proferir majaderías, con un aspecto que puede resultar bastante repelente. Pero, precisamente por esto, se hace más necesaria una explicación convincente de su inesperado triunfo, una interpretación algo más profunda que calificar de ignorantes e inmorales a sus votantes. No es argumento serio afirmar sencillamente que son estúpidos todos aquellos que no votan a los míos”, escribían Javier Benegas y Juan M. Blanco en un artículo publicado ayer en Vozpópuli. “(La mayoría de analistas, politólogos y periodistas) se resisten a bajar de su nube, a analizar lo sucedido prescindiendo de sus preferencias y prejuicios”, enfatizaban.

A lo largo de estos cuatro días, he podido escuchar conversaciones en cafeterías en las que sus interlocutores, escandalizados, se llevaban las manos al pecho con cierto temor en las miradas. “Estallará la III Guerra Mundial con Trump al mando del país más potente [militarmente hablando]”, decían unos. “¿Y si construye de verdad un muro en la frontera con México?”, se preguntaban otros. Si bien es cierto que no puedo aportar ninguna respuesta satisfactoria a estas cuestiones, sí que puedo traer a colación otras ideas que me han llegaban mientras esperaba mi turno en una charcutería: “Trump es muy ruidoso, pero será un buen presidente”, comentaba un señor de unos cuarenta años de edad. “¡Por supuesto! Es más, todos saldremos beneficiados… ¡Sabe de negocios!”, le respondía su esposa.

Un sinsentido


Cuando regresaba a casa, pasé por las puestas de una cervecería que está al final de mi calle. Los clientes también hablaban de Trump. “Nosotros (en referencia a los españoles) deberíamos poner un muro que nos separe de Marruecos”, mascullaban. Al parecer, el discurso del republicano ha calado en nuestra sociedad. Una sociedad que, por cierto, ha mostrado paradójicamente un rechazo feroz al ya presidente electo, definiendo sus propuestas como un sinsentido. Con todo, me pregunto si nos hemos olvidado de que muy cerca de nosotros, en Ceuta y en Melilla, existe una auténtica valla que “tiene tres metros de alto, pura concertina, un grueso alambre de púas en espiral que corre en paralelo a lo largo de los 11,5 kilómetros de la triple valla española, y va acompañada de un foso de 2,5 metros de profundidad”, tal y como podíamos leer en una pieza de El País hace unos meses. “Marruecos acaba de terminar de construir, a tan solo un puñado de metros de la alambrada melillense, su propia verja en su territorio (…) para el control de los flujos migratorios para España y Europa”. ¿Nos escandalizamos con estas informaciones, tal vez, la mitad de lo que lo hacemos con las promesas de Trump? Sí, lo sé, seguro que argumentaremos que son cosas totalmente diferentes, que es mejor no comparar.

En lo que respecta a Gabrielle, no duda que la decisión del pueblo americano ha sido democrática, pero no por ello necesariamente correcta. Aún así, no olvida que Gandhi dijo una vez: “Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”. A nosotros, como sociedad y como humanidad, nos sigue faltando la reflexión y la humildad. En soberbia y en prejuicios ya somos expertos…


Si te apetece leer mi análisis sobre lo que nos cuenta el estilo de Melania Trump, clica en:

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‘Doctor Strange’

Opinión Texto:

Tras el abrumador éxito tanto de crítica como de taquilla que ha sido Capitán América: Civil War, Marvel Studios nos trae ahora la 14ª película de su universo cinematográfico: Doctor Strange, dirigida por Scott Derrickson (El Exorcismo de Emily Rose, Sinister) y protagonizada por Benedict Cumberbatch (Sherlock). Se trata de una adaptación del Hechicero Supremo de Marvel creado en 1963 por Steve Ditko.

Tras sufrir un accidente de tráfico, el Doctor Stephen Strange intenta desesperadamente hallar la forma de curar sus manos destrozadas. Cuando la medicina occidental falla, decide recurrir a métodos menos convencionales, lo que le llevará a una remoto lugar llamado Kamar-Taj. Rápidamente descubre que este no es sólo un centro de recuperación, sino también la primera línea de una batalla en contra de fuerzas oscuras y ocultas empeñadas en destruir nuestra realidad.

La estructura de la película sigue el patrón habitual de las películas de origen de superhéroes y la historia es bastante sencilla. Pero Scott Derrickson ha conseguido dotar de mucha frescura y originalidad a la cinta al saber explotar las posibilidades tanto narrativas como visuales del personaje, dándonos un producto único.

El elenco era uno de los grandes alicientes de esta película y no decepciona en absoluto. Benedict Cumberbatch está sencillamente perfecto en el papel de Stephen Strange y al igual que hiciera Robert Downey Jr. en la ya lejana Iron Man, le ha bastado una sola película para adueñarse totalmente del personaje. Tilda Swinton también destaca en el papel de La Anciana, un personaje que originalmente era un hombre asiático y que generó mucha polémica cuando contrataron a la actriz para el papel. Viendo el resultado final, puedo decir que tomaron la decisión correcta. También hubo polémica con la contratación del actor nominado al Oscar, Chiwetel Ejioford como el Barón Mordo, personaje que originalmente era blanco y que al igual que en el caso de Swinton, ha acabado mereciendo la pena el cambio, ya que su interpretación es sólida y tiene mucha química con el actor protagonista.

Uno de los malos más solventes de Marvel Studios


Mads Mikkelsen es el encargado de interpretar al villano Kaecilius y el resultado también se puede calificar como satisfactorio, no solo a nivel interpretativo sino como personaje, ya que no estamos ante un villano al uso, pues cree que lo que está haciendo es lo correcto. Sin duda es uno de los malos más solventes de Marvel Studios, sin llegar al nivel de otros como Loki, Ultron o Zemo.

En el aspecto técnico, solo puedo usar la palabra maravilla. Lo que han hecho con esta cinta a nivel visual es algo increíble, tanto por su impecable acabado como por lo bien integrado que está en la historia. Además, es la única película en muchos años en el que el uso del 3D está justificado.

La banda sonora se suele considerar el talón de Aquiles de Marvel Studios y es algo que esta película ha logrado subsanar con notable eficiencia. El trabajo de Michael Giacchino es magnífica, con un leitmotiv muy característico y que casa perfectamente con el personaje y el estilo de la película.  Posiblemente su mejor trabajo desde Star Trek en la Oscuridad.

Doctor Strange era una apuesta arriesgada que no las tenía todas consigo, pero afortunadamente Marvel ha creado una película sólida, divertida, original y muy espectacular.

Louis Vuitton no ha sido nunca Louboutin

Opinión Texto:

Siento vergüenza por los amantes de la moda. Mejor dicho, el sentimiento de pena surge por aquellos que se hacen pasar, como si de un gran teatro se tratase, por seguidores de este arte. Uno no es fashion ni cool cuando utiliza a la industria como si fuera un vil instrumento. Nos centramos en los precios antes que en los artículos. Nos consideramos expertos, aunque sigamos pensando que Louis Vuitton y Louboutin son lo mismo. Entendemos que Primark es la nueva competencia de las grandes casas que despliegan su esplendor en las semanas de la moda del mundo. Pues no, queridos, no. La moda se ama y se siente, no solo se lleva y se paga. A veces pienso que la estupidez nos ha vuelto tontos. Puede que envidiosos sea la mejor palabra.

¿Y qué pasa con todos aquellos que nos acusan de superficiales? Para responderles, voy a permitirme el lujo de recuperar una de las citas que más me han marcado. Para los que no hayan visto El diablo viste de Prada, que sepáis que está sacada del guion de Meryl Streep en el papel de Miranda Priestly. ¡Aquí va!

Una industria poderosa


La moda mueve al año más de 1,3 billones de dólares, según un estudio de la Consultora Global Investor y publicado por Credit Suisse. En España, unos 10 millones de euros, en función de los datos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. No es de extrañar, entonces, que el sector textil sea uno de los más poderosos.

Este mundo de belleza y de banalidades, como muchos de mis conocidos lo califican, es más importante de lo que, a primera vista, parece. Y no hablo de la escandalosa cantidad de dinero que maneja, sino de lo que ahora mismo estás haciendo, lector. Sí, sí, me he expresado bien. Si la moda no fuese tan importante, probablemente nadie estaría leyendo este artículo. Ni este, ni los cientos que se publican en miles de blogs. Tampoco se vendería Vogue, la cabecera por excelencia del llamado lifestyle (estilo de vida), que “tiene una audiencia de 991 000 lectores mensuales y una difusión de 101 631 ejemplares”, según informaba recientemente Yolanda Sacristán, directora de la considerada Biblia de la moda en nuestro país, al portal Infocif.

Con estos datos, no veo por ningún lado ese supuesto sentimiento de rechazo que suelo ver cuando hablo de este mundo. Además, me sigue pareciendo un atrevimiento que nos midan a todos con la misma regla. Es muy feo que te tachen de frívolo y de egocéntrico. Tampoco es agradable que te digan que solo vales el importe de tus bolsos. Pero así funciona la cosa. Quizá, no debería externalizar la culpa de lo mal que entendemos hoy a la industria textil. Quizá, debería analizar la imagen que proyecto y la forma en la que inconscientemente utilizo las prendas y los complementos. Nunca ha sido mi intención hacer sentir a alguien inferior porque no lleve un Chanel. Y esto, combinado con el papel de los seudo amantes de la moda, han generado un ambiente bastante tóxico y enfermizo.

Ilustración: Antonio Soares

‘Los siete magníficos’

Opinión Texto:

Este viernes 23 de septiembre llegó a nuestras pantallas, Los 7 magníficos, remake de la popular película del mismo nombre estrenada en 1960, la cual también era una adaptación de Los siete samuráis, película japonesa del gran Akira Kurosawa. Se trata de una historia que, de una u otra forma, muchos conocen, incluso los más pequeños puede que la conozcan gracias a la película Bichos de Pixar. Ante esta tesitura, ¿tiene sentido que vuelvan a contarnos la misma historia? Pues, a medias.

Esencialmente, la historia original se mantiene: un grupo de indeseables hostigan a un humilde pueblo de campesinos y, ante esta situación, siete mercenarios se enfrentarán a los forajidos.

No obstante, en esta versión se han hecho cambios menores pero notables, que hacen que no sea tan previsible para los que hayan visto la película original, aunque sigue siendo la mar de entretenida. Un detalle que es de agradecer, ya que muchos de los remakes de hoy en día, se limitan a clonar  en vez de aportar algo diferente. No obstante, el mérito de la cinta no es solo eso, sino que la jugada les ha salido bien.

“El corrupto Bart Bogue, interpretado por un soso Peter Sarsgaard, es un villano bastante mediocre y que no impone lo más mínimo”

El peso del film recae sobre los siete protagonistas. Los que mejor parados quedan son Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke y Vincent D’Onofrio. Son los más carismáticos, los que más minutos en pantalla tienen y cuentan con un desarrollo interesante. Los otros tres magníficos, sin llegar a destacar tanto con los ya mencionados, consiguen abrirse paso y dejar momentos memorables. El resto del reparto está correcto salvo por una excepción y que es con diferencia el gran punto negativo de la película: el villano. El corrupto Bart Bogue, interpretado por un soso Peter Sarsgaard, es un villano bastante mediocre y que no impone lo más mínimo.
A nivel técnico, no hay ningún reproche que pueda hacerle a la película. La fotografía es fantástica, los efectos, tanto visuales como sonoros son excelentes y está dirigida espléndidamente por Antoine Fuqua, quien, una vez más, demuestra que es de los mejores rodando escenas de acción del panorama actual.

“Mención especial merece la banda sonora, no solo porque sea bastante buena, sino porque es el último trabajo de James Horner, fallecido trágicamente el año pasado”

Mención especial merece la banda sonora, no solo porque sea bastante buena, sino porque es el último trabajo del extraordinario James Horner, fallecido trágicamente el año pasado y que escribió la banda sonora para la película antes incluso de que empezara el rodaje. Estamos ante un trabajo de gran calidad  y con mucha personalidad, ya que hay varios momentos en los que el inconfundible estilo de Horner sale a relucir y engrandece a la película. Es una más que digna despedida para un compositor legendario y que jamás será olvidado.

En conclusión, Los 7 Magníficos es una película emocionante e incluso en ciertos momentos, épica. Tiene ciertas carencias, desde luego, pero no ensombrecen para nada el resultado final. Un gran entretenimiento y, posiblemente, mejor que la mayoría de blockbusters que han pasado por las salas este verano.

Méliès y la magia

Opinión Texto:

Méliès no sólo representa la historia del cine, sino también la historia de la magia, la historia de los sueños. La exposición Georges Méliès la magia del cine, en el Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife, no es otra cosa sino un recorrido por el mundo de lo fantástico. A través de sus salas descubrimos al hombre de teatro que era, sus filias y fobias, y su lucha continua por fascinar a su público. Cuenta la historia de un hombre enamorado del movimiento de la imagen. Un soñador empedernido que fue capaz de visualizar el invento de los hermanos Lumière, el cinematógrafo, como algo más que una herramienta para la ciencia.

Pero para llegar a ser el hombre orquesta de la cinematografía que fue, primero tuvo que sobrevenir una serie de obstáculos. El primero de todos ellos fue su padre, quien se negaba a que consagrara su vida al arte; después, la obtención del cinematógrafo y la búsqueda del espacio apropiado para poder realizar sus producciones; más adelante, la consecución de nuevos efectos en sus películas como las sobre impresiones, sustituciones de elementos deteniendo la cámara o trampantojos sin los cuales hoy no podríamos entender el séptimo arte.

La muestra refleja cómo, cual personaje de Laura Gallego García, el padre del cine afirmó para sus adentros: “Mi destino es la magia. Si para ello he de seguir solo… muy bien. Que así sea. No necesito a nadie más. A nadie en absoluto”. Sobrevino así cada uno de ellos, cada cual de forma más astuta e ingeniosa, hasta tropezarse con algo mucho mayor que su determinación y pasión por el arte, la falta de solvencia económica.

“Poco a poco el público se fue acostumbrando al tipo de película que el cineasta francés realizaba, ya no sorprendía”


Poco a poco el público se fue acostumbrando al tipo de película que el cineasta francés realizaba, ya no sorprendía. A lo que se sumaba la competencia de otras productoras, que en muchos casos copiaban prácticamente su estilo y en otros hacían nuevas versiones de las películas del gran maestro. Todo esto llevó a Meliés a decidir dejar el mundo del cine y destruir sus más de quinientas obras.

Tener que renegar de su don fue probablemente lo más duro en la vida de Méliès. Aunque más de diez años después, gracias a un periodista que le reconoció en su nuevo trabajo como juguetero, se supo que el maestro del cine no había muerto. Así logró reencontrarse con su pasión y hacer que el mundo reconociera aquella magia que poseía: la magia del cine.

Todos a la guillotina

Opinión Texto:

Platón le da techo en su caverna a cada clase social. Todo grupo humano ha estado sentado en una cueva observando sombras negras que creían la verdad, su propia verdad. Vemos la realidad a través del prisma de las ideologías, un objeto que todo lo deforma. Los empresarios españoles son los ojos subjetivos del mercado laboral. Fundamentan las lacras del trabajo en el país, la limitación de oportunidades, la endogamia clasista y la máxima exposición del enchufismo. En las universidades españolas los alumnos viven desenfrenados entre fiestas, clases y pocas horas de sueño para amargarse en la cola del paro al obtener la titulación. Gritan, discuten y escupen sus ideales, banales o no banales pero todos sujetos a la ceguera por andar firmemente atados a las creencias. El trabajo es pues una lucha por el oportunismo y la suerte de la supervivencia.

La cuestión es cómo distinguir el horror de un futuro que entierra tanto a vagos como a prodigios. El empresario, el que decide contratar a un profesional, se guía por un currículum muchas veces aderezado con una carta de recomendación, algún contacto que tire flores sobre la persona y que cante un poco al ritmo de los favores entre buenos amigos. Ser “hijo de…” siempre ha abierto muchas puertas tanto para talentosos como a torpes. Tristemente el nivel de preparación no interviene más que en una mínima medida cuando se conoce a la persona adecuada. ¿Qué más da entonces estudiar, ir más allá de lo que te enseñan en la universidad si la clave reside en saber con quién relacionarse? Entonces dejemos morir la filosofía, la ética y la moral para ponernos a lamer traseros. El fin justificaba los medios, ¿no? Así, las clases universitarias se infectan de alumnos desmotivados que culpabilizan a los profesores de impartir una enseñanza inútil para la vida real. Esa vida que empieza tras acabar el grado, cuando se introducen en el mercado laboral. El problema, es que la vida real es esa que ya viven.

“Tanto ricos como pobres se desentienden de la labor de aprender descubriendo. Imitan, repiten y disparan…”


Mimados por las condiciones, esperan que el conocimiento útil aflore por arte de magia mientras caminan entre la futilidad de las quejas. ¿Quién es el tirano? ¿El empresario o el universitario? El que se queja, pasa, no lee, no se interesa y le pesa lo que estudia, lo hace y deshace, levantarse y lamentarse de no ser nadie. Al final, son el mismo perfil en dos puntos temporales distintos. Manuel Castells afirmaba en una entrevista para Café Refugio que existía una administración clasista de la crisis y por ende, de las oportunidades laborales. El sector socioeconómico desde el que se parte al iniciarse en el mundo del trabajo, resulta esencial a la hora de encontrar una buena oportunidad. Los buenos contactos son siempre la piedra angular que permite cobrar un buen sueldo. Una cultura elevada, poder permitirse ropa de marca y llegar a la entrevista de trabajo en un coche caro, alimentan la verdad del enchufismo. Aún así, tanto ricos como pobres se desentienden de la labor de aprender descubriendo. Imitan, repiten y disparan comiéndose en la lucha por subir un poco más en el escalafón social. Parecemos gritar “¡yo soy diferente!” a cada acto, dentro de un teatro de marionetas movidas por los mismos hilos.

La guillotina fue conveniente durante la revolución francesa de 1789 pero si ahora quieren un cambio, cortar cabezas es solo la forma de morir todos: “Ojo por ojo y todos acabaremos ciegos”. Ni el propietario de una empresa por aceptar a su sobrino sin estudios de gerente es menos culpable que el estudiante que se niega a prepararse porque la educación es mala y el mundo oportunista. Es el dilema de acabar arraigados a la globalización del pensamiento, aceptar lo que se espera del futuro y negarse la posibilidad de ser contraproducente para el sistema. Las personas están hartas y sobreviven en un planeta caníbal en constante guerra vacía. Es la controversia de capitalizar las ideologías, de que se vendan banderas comunistas en las tiendas capitalistas y ponerle a Nietzsche melodía.

Esta generación parece llegar al nihil, subiendo fotos de El Anticristo a Facebook durante el día y a ritmo de reguetón cuando cae el sol.

Adoptar en vez de comprar

Opinión Texto:

El maltrato animal es un tema que últimamente está muy de moda. ¿Por qué? La respuesta es tan sencilla como realista (aunque resulte cruel): los seres humanos nos creemos dueños de todo cuanto nos rodea y, parece, nos da el derecho de hacer con el resto de seres vivos lo que nos plazca. Escuchamos decenas de casos en los que personas inconscientes, torturan, mutilan o abusan de animales. Por otra parte, un estudio realizado desde 2013 hasta ahora revela que se abandona una media de 142 mil perros y gatos cada año.

Llegan las Navidades, los cumpleaños, las reconciliaciones, los aniversarios… y no hay nada que nos haga quedar mejor que regalar un tierno y dulce cachorro. Nos suelen llamar más la atención las razas, el pedigrí, el qué dirán cuando lo saque de paseo, pero no pensamos en lo que va a costar su mantenimiento y los cuidados específicos que va a requerir, en el espacio que va a ocupar cuando crezca (porque la mayoría de personas tienen la absurda idea de que van a ser crías para siempre), en el carácter que puede desarrollar… Al principio no molesta, pero luego llega el abandono y nos repetimos una y otra vez que lo que estamos haciendo es lo correcto. Y nos sentimos bien con nosotros mismos.

La consecuencia de estas decisiones se encuentra en los albergues y refugios que no dan abasto, en los hocicos de los peludos que se encuentran encerrados esperando una vida mejor mientras ven la suya pasar entre cuatro paredes o, lo que es peor, la pierden tras sufrir un accidente callejero.

Y si nosotros somos los que generamos el problema, también podemos frenarlo. La solución es tan fácil como adoptar en vez de comprar.

El secreto del éxito

Opinión Texto:

Hace tres años, cuando el verano comenzaba a inundar de planes los corazones de los estudiantes, yo, como tantos otros, atravesaba una época de dudas, una etapa de desasosiego, una fase de existencialismo primario que devoraba y revolvía las entrañas. Los titubeos, las incertidumbres, los miedos… eran una constante. Rumores sordos enredados en el cerebro que ensartaban con gusto mi corazón: ¿Y ahora qué? Ha llegado el momento ¿Cómo ha llegado tan pronto? Pero ha llegado. Tienes 18 años y una vida entera por descubrir. Tienes 18 años… ¿Por dónde quieres empezar?

La idea de dedicar mi existencia a una única profesión me resultaba un tanto dolorosa. Era como un beso amargo, una manzana envenenada que casi todos estamos obligados a morder. La vida es tan corta y todo tan amplio… ¿Quién construyó tantos caminos para solo ser fantasía de nuestro pasar? ¿Por qué tanta belleza si nadie puede contemplarla? ¿Por qué tantos kilómetros para tan pocos años?

Me resultaba escalofriante no poder abarcar las posibilidades del mundo. Porque cada profesión tiene algo, ese algo que la hace especial. Qué extraordinaria materia la medicina, la música, la literatura, la psicología o las matemáticas. Todas escritas en verso, todas hilvanadas por la poesía del saber…

Quién no quisiera ser mar y bailar con las olas. Quién no quisiera ser tierra y alimentar vidas nuevas. Quién no quisiera ser fuego  y rugir en sus llamas. Quién no quisiera ser aire y volar en sus rachas…

Pero es inútil consumirse en absurdas aspiraciones. La omnipotencia, muy a nuestro pesar, solo es fruto de la fantasía.

“Nada que no se ame podrá ser construido con eficiencia”


Así que si hay algo que he aprendido es estos tres años es que no hay mejores ni peores salidas, ni mejores ni peores carreras. El secreto del éxito está en amar lo que se hace. Nada que no se ame podrá ser construido con eficiencia.

No hay más. Así de simple es la verdad. La vida no está para recrearla en la cabeza, sino para saborearla hasta las entrañas. Sed fieles a lo que exprima vuestras almas, a lo que os deje sin aliento y alargue vuestras alas. Buscad a la vida. Buscad sentirla, amarla y hasta odiarla.

No somos tierra, no somos agua, no somos aire y no somos fuego. Solo nos queda ser nosotros y amar lo que hagamos.

Entonces, y sólo entonces, el lugar que el tiempo decida darnos, será nuestro hogar.

Un barrio de dos ruedas

Opinión Texto:

Salía ayer de mi casa, en el barrio de La Salud en Santa Cruz de Tenerife, cuando vi a unos padres con su hijo. No tendrían más de veinticinco años y se disponían a estrenar un regalo que le habían hecho. El niño todavía no era capaz de hablar con soltura ni de andar con agilidad, pero trataba de subirse a una minimoto de gasolina. Ese era el regalo que iba a estrenar. El padre le ayudó a subir al diminuto artefacto porque el pequeño era incapaz de hacerlo por sí mismo. Enseguida se cayó. No podía sostenerse. Repitió el proceso una y otra vez, incansable, mientras el progenitor insistía en lo importante que sería para su futuro saber montar en moto.

Me sorprendió la escena. Hay quienes ignoran que la infancia es la etapa en la que más dúctil es la personalidad del sujeto. En ella aprendemos los hábitos, prejuicios, manías… que nos acompañarán toda la vida. Además, no se desarrollarán las mismas capacidades en una casa en donde se vea telebasura de forma continua frente a otra que fomente actividades relacionadas con la cultura o el arte. Así de simple.

El origen social de las familias marca las probabilidades de éxito en la vida laboral de los jóvenes. En La Salud, por ejemplo, más de dos tercios de la población mayor de dieciséis años poseía en 2014 un nivel de estudios igual o inferior a la Enseñanza Secundaria Obligatoria. Concretamente, según el Ayuntamiento capitalino, 7.833 personas de un total de 11.749.

En este escenario es difícil que los padres sean capaces de orientar a sus hijos hacia una formación superior. Casi con total seguridad, la mayoría de los niños educados en esta clase de familias no llegará a acceder a una educación universitaria. Y si alguno lo consigue, le habrá costado un esfuerzo titánico. Por otro lado, a la hora de acceder al mercado laboral les será mucho más complejo que a otros con un origen sociocultural más alto. Eso sí, en mi barrio de moteros las dos ruedas son una salida…

Palabras muertas

Opinión Texto:

Recuerdo aquella época en la que los granos tenían conquistado cada centímetro de mi rostro. Recuerdo también que todas las mañanas me despertaba con la esperanza ingenua e infantil de que por arte de magia ya no estuviesen allí. Sí, que algo los hubiese hecho desaparecer. No importaba el cómo, no haría preguntas, no investigaría el milagro. Solamente sonreiría y recuperaría un poco de autoestima. Por supuesto  el milagro nunca ocurrió, fue la ciencia y un costoso tratamiento lo que derribó los muros de mis colonialistas y los desterró para siempre.

Imagino que todos hemos pasado por una época similar, algunos más que otros. Aunque siempre hay un 2 % de población que nace de pie y que nunca recibe la visita de esos enormes extraterrestres encarnados. Pero bueno, la lotería siempre toca, aunque nunca sea a uno.

Por aquel entonces mi remedio contra esos malvados bultos que se habían empeñado en maltratarme la piel era el maquillaje. Pero claro, ahora es cuando me doy cuenta de que el maquillaje nunca tuvo capacidad alguna para ser solución. Tres kilos de base en la cara no eliminan, reducen siquiera, el volumen de los cráteres supurantes. Ocurre lo mismo en el ámbito lingüístico, y aquí es a donde quiero llegar, a analizar un fenómeno mezquino, una epidemia que se oculta, que encubre su naturaleza espuria entre la contaminación, entre el paro y los desahucios, entre los fondos buitres,  entre el despido libre y la desidia a los servicios públicos. Sí, hablo del eufemismo, de ese lenguaje políticamente correcto que desvirtúa y adorna verdades. Sí, hablo del eufemismo, y no puedo evitar que me hierva la sangre.

“Lo que antaño se reivindicaba como embargo ahora se disfraza de activo adjudicado”


Estamos asistiendo a uno de los escenarios más ridículos, negros y miserables creados por el ser humano: la usurpación del lenguaje a la población y el fusilamiento de sus derechos inviolables a recibir información decodificable. Y así, lo que antaño se reivindicaba como embargo ahora se disfraza de activo adjudicado. Lo que no hace mucho se consideraba crisis ha bajado de rango, ya no es tan preocupante, ahora sólo es una desaceleración. Tampoco importan los pobres, que ya sólo son desfavorecidos, aunque cada día tengan menos que llevarse a la boca. Ni tampoco las pérdidas, rebautizadas por gracia del Gobierno en crecimientos negativos. Oye, que al fin y al cabo, hablamos de crecimiento ¿no? Bueno y para qué preocuparnos por la ruina, si sólo es falta de liquidez, o por esas situaciones que afectan más a los pobres que a los ricos, si sólo es un impacto asimétrico de la crisis. Desde luego, España, ¡qué alarmista! Porque no estamos en recesión, sino en un período de ajuste económico  y ya no se despide a nadie, se desvincula de la empresa y listo.

Aceptar los eufemismos del poder significa aceptar ideas manipuladas, significa aceptar verdades manoseadas, significa aceptar mentiras, mentiras y sólo mentiras. Pero aquí estamos nosotros, envueltos en cobardía y desgana. ¿Hablaría la historia de revoluciones si individuos dóciles y temerosos como los de ahora hubiesen sido los encargados de liderar el cambio? Preferiría no comprobarlo.

Preferiría no comprobarlo porque asentimos como vegetales a tal descaro y desfachatez. Porque mientras no sea uno el desvinculado, optaremos siempre por cerrar los ojos y olvidar que el Mundo se llena de desfavorecidos que agonizan en hambre o que simplemente mueren por ella. Me pregunto si habrá eufemismo capaz de maquillar esta última verdad.

También me pregunto qué hace la gente cuando lee un artículo como este. Lo ojean y pasan página como si lo anterior hubiese sido un vómito de palabras sueltas y sin sentido; lo leen, suspiran y reflexionan; o simplemente no lo leen o no les interesan las malas noticias. Bastantes tienen ya. La verdad, no lo sé. Mientras tanto continuaremos en un país en donde a las cosas ya no se las llama por su nombre. Continuaremos en un país donde no hay engaño por parte de bancos y cajas, sino falta de visibilidad financiera; donde no hay despidos sin coste para el empresario, sino flexibilidad en los despidos; un país en el que tampoco hay subidas de impuestos, ni recortes en el gasto público, no. Es un país que calma los mercados. Y eso nos basta.

Creo que mi maquillaje disimulaba mejor mis granos, que estas expresiones sus intenciones. Pero bueno, mejor continuar calladitos mientras asaltan el lenguaje y fabrican la información. Sin protestar, sin hablar, sin respirar. Rebuznarán algunos si acaso. Eso sí, bajito.

 

 

 

 

 

Quiero ser crossfitera

Opinión Texto:

En el box de Crossfit TNF se está bien. Las primeras palabras del entrenador enganchan: “Si eres masoquista volverás”. Desde el primer al último ejercicio la adrenalina recorre tu cuerpo mientras el tiempo del crono pasa. El ritmo cardiaco aumenta, la respiración está agitada. No puedes más. Saltar el cajón o hacer una flexión se hace imposible. En ese momento llega un compañero que no conoces de nada y te anima. Hace que creas en ti y en tus posibilidades. La gran familia que se forma no es un simple rumor. Todos somos iguales. No importa la edad, la forma física o el género. En el crossfit la mujer no es el sexo débil.

A simple vista veinte minutos de cronometro no parecen tanto. Muchos deportistas entrenan durante horas, pero hacer el máximo de rondas posibles de una rutina en este tiempo es duro. No es solo cuestión de forma física. Sin el apoyo de los que están sufriendo a tu lado y una mentalidad positiva te rendirías mucho antes.

Las ganas de mejorar día a día y la capacidad de superación son una parte esencial. Sientes la necesidad de volver al día siguiente y hacer lo que el anterior no pudiste. Acabas destruida físicamente, las agujetas son insoportables. Estás acostada en el suelo, agotada, dolorida y en silencio gritas: “¡Lo hice, lo hice!”. A partir de ese momento sientes que puedes con todo, que nada ni nadie puede pararte. Cualquier obstáculo será un reto que querrás afrontar. La felicidad te invade y te percatas de que crossfitera es lo que quieres ser.

Y dejas atrás los comentarios malos que algunos hacen sobre el crossfit. Y probamos sus múltiples beneficios: físicos y psicológicos, como la seguridad en ti misma. Además, cuentas con el respeto y apoyo de la comunidad crossfitera. ¡Me apunto!

‘Batman v Superman: el amanecer de la justicia’. Versión extendida

Opinión Texto:

Hace cuatro meses que se estrenó la muy esperada Batman v Superman: el amanecer de la justicia y aún sigue dando de qué hablar. La película fue ferozmente recibida por la crítica y el público no respondió mucho mejor, haciendo que se desinflara rápidamente en taquilla, que no fue mala, pero sí que estuvo lejos de los números que suele manejar Marvel Studios con Los Vengadores o la reciente Capitán América: Civil War e incluso la propia DC con las dos últimas entregas de la trilogía de El Caballero Oscuro de Christopher Nolan. Al poco tiempo se anunció la salida de una versión extendida (o Ultimate Cut como la han denominado) que prometía arreglar buena parte de los problemas de la cinta. En España ya se ha puesto a la venta, convirtiéndose en el primer país del Mundo donde se estrena en formato doméstico.

Haciendo un resumen, Batman v Superman fue una película muy irregular, con un guión lleno de agujeros, un montaje caótico, una sucesión de momentos absurdos e irrelevantes y algunas interpretaciones horripilantes, que el director Zack Snyder intentó disimular a base de excesiva seriedad y pretenciosidad. El margen de mejora era importante y lo cierto es que con esta versión extendida el resultado final sí que ha mejorado, pero ¿lo suficiente?

La principal mejora ha sido el montaje. Se ha visto considerablemente corregido y ahora las transiciones y cambios de escena no resultan tan abruptos y son mucho más fluidos. Otro aspecto a favor es lo que respecta al personaje de Superman. En la versión de cines lo presentaban con un Dios que apenas hablaba y que no resultaba en absoluto un ser esperanzador y cercano como debería ser. En esta versión, la mayoría de las escenas nuevas corresponden a este personaje y ayuda a hacerlo más tridimensional y es más fácil comprender algunas de sus acciones.

Ahora bien, no todo el monte es orégano y este metraje extra también tiene algunos problemas. Para empezar casi todas las escenas son muy lentas y se hacen bastante pesadas, sobre todo las que no ayudan a aportar coherencia, las que están de relleno, como las de la científica interpretada por Jena Malone (Sucker Punch, Los Juegos del Hambre: en llamas) que podrían desaparecer perfectamente. También me parece cuestionable la clasificación para mayores de 18 que le han dado, ya que no hay nada excesivamente violento que no viéramos ya en la versión de cines, por lo que me da la atención que el único objetivo de ello era llamar la atención.

No obstante el gran problema de esta Ultimate Cut es que no soluciona ninguno de los fallos que tenía la original. Las subtramas irrelevantes, los personajes deformados y desdibujados (lo que han hecho con Superman y Jimmy Olsen es para llorar), las escenas que no se sabe ni por qué están ahí (la escena de la pesadilla post-apocalíptica de Batman tiene relevancia cero en el film) las incoherencias y un villano cuyas motivaciones son muy endebles, que nunca está claro por qué hace lo que hace y al que la histriónica interpretación de Jesse Eisenberg no ayuda en absoluto.

Solo tres cosas realmente destacables


Al igual que con la versión de cines, solo hay tres cosas realmente destacables. La primera, es la interpretación de Ben Affleck que construye un Bruce Wayne creíble y que hace lo mejor que puede con lo que tiene, en este caso, un guión desastroso donde el personaje de Batman no sale muy bien parado ya que ve traicionada su esencia convirtiéndolo prácticamente en un Punisher con capa. Sin embargo estoy muy seguro de que sin el yugo de Zack Snyder, Affleck puede hacer un Caballero Oscuro memorable, porque el potencial está ahí.

Otro aspecto positivo es la banda sonora, compuesta por el gran Hans Zimmer en compañía del prometedor Junkie XL (Mad Max: Furia en la carretera), quienes nos traen una partitura muy potente, diría que inferior a la de El Hombre de Acero pero que tiene algunos temas memorables como Beautiful Lie. Una gran despedida para Zimmer que hace unos meses declaró que dejaba el género de superhéroes. El último aspecto positivo y que ha sido la gran sorpresa de la película fue Wonder Woman, interpretada por Gal Gadot de manera correcta y que se adueña de la pantalla cada vez que sale, especialmente en el último acto cuando aparece de forma épica al son de su tema Is she with you? acompañado de unos estupefactos Batman y Superman. Puede que el personaje no esté introducido en la película de la mejor manera pero sí que deja con muchas ganas de ver su aventura en solitario que llegará a las pantallas el próximo año.

En resumidas cuentas, con su versión extendida, Batman v Superman: el amanecer de la justicia consigue mejorar un poco el resultado visto en cines, pero contrariamente a lo que algunos quisimos creer, sigue siendo la misma película, igual de irregular, pretenciosa y vacía. En mi opinión es de lejos la peor película de superhéroes de este año y realmente necesito que Escuadrón Suicida me devuelva la fe en este Universo DC cinematográfico.

‘Los besos en el pan’

Opinión Texto:

Podría transportarnos a cualquier parte del Mundo y, sin embargo, estamos en Madrid. ¿Una decisión fortuita?, quizás. Que estemos en Madrid, nos permite ubicarnos, centrarnos, sentar una pequeña base sobre la que empezar la lectura. El ser humano vive afanado a esa necesidad de tocar tierra, pero la verdad es que Madrid no importa. Podríamos estar en Valencia, en Asturias o en Extremadura y el paisaje de los personajes hubiese sido el mismo. Pero al mismo tiempo, Madrid sí importa. Madrid es una metáfora, Madrid es España, es Europa. Madrid, es el Mundo. Porque esta historia es la historia de miles de historias y merece la pena atravesar sus puertas. Sí, la merece, aunque una vez dentro, será difícil volver a salir.

Resulta muy fácil humillarse en alabanzas hacia lectores consolidados. Tanto como lapidar en críticas a los que aún están empezando. Pero hoy mis palabras no tienen blandura, ni son delicadas por imposición. Lo que os van a contar, prometo, no es más que lo que mi corazón sintió como verdad.

Almudena Grandes Hernández lo ha hecho.  Ha conseguido que sus palabras vuelvan a estar hilvanadas por la grandeza de la sutileza y la virtud de saber afrontar la verdad con los ojos. Pero pocas cosas son las que puedo añadir sobre su figura, su proyección literaria o sus publicaciones. Se ha abierto paso en un sector sobreexplotado de producciones editoriales a golpe de obras maestras y Los besos en el pan es otra más de esas historias únicas e inolvidables.

Tres espacios temporales enredan la narrativa de esta novela: el antes, el ahora y el después. En medio de ese eje cronológico tan letal, en medio de esa marea de situaciones, casualidades, fracasos y despedidas, la vida pasa. A veces con sus encantos y otras con sus tantos desencantos. Aunque en ocasiones no pasa. Y simplemente se escapa. Los personajes la miran, cierran los ojos y prefieren dejarla marchar. Primavera, verano, otoño, invierno… No importa el tiempo, como tampoco el día, el mes o el año. Solo su continuo peregrinaje. Un avance lento, áspero y eterno en el que los personajes deberán decidir entre luchar o sucumbir, entre sobrevivir o morir. Y sin embargo, y extrañamente al mismo tiempo, vidas con tiempo cálidos, tiernos e inmortales. Tiempos de pequeñas ilusiones, de pequeños detalles y pequeños grandes momentos. Esos breves infinitos de felicidad que siempre estarán, si aprendemos a observar.

Así está la vida. Hay personas que luchan por sus ideas y personas que, por miedo, las encierran con sufrimiento para ellas. Personas que no están dispuestas a olvidar la luz y personas que ya no pueden, ni saben recordar.

La España de los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta


Las primeras palabras de la autora navegan por la historia de España de los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta. Un país desdibujado por la pobreza extrema y el hambre agónica de sus calles anchas y callejuelas. Pero sus palabras no olvidan la otra España. Esa España valiente, con honor, fuerte y rebelde, que ni la guerra, ni la dictadura, ni el terror, lograron domar jamás. Esa España, al fin y cabo, que no podría más que reír ante nuestras actuales hecatombes, pues sabe que no son más que leves contratiempos inherentes a la vida.

El presente del libro es también nuestro presente. Nuestra realidad son sus historias, sus personajes y sus actos. Es presente la crisis, el veneno de la crisis,  es presente el desahucio y la injusticia, es presente hablar de paro, y es presente, aunque dé rabia reconocerlo, convivir con maltratadores y niños escuálidos y desnutridos. Es presente luchar por nuestra sanidad, esa que nos prometieron y que tan pronto nos arrebataron, es presente hablar de mafias y estafas bancarias;  pero también es presente hablar de todas esas personas que ya no están, esas que lo perdieron todo, que decidieron dejar respirar por culpa de una burbuja de papel, que jugaba a ser de acero.

Por último, solo queda el después. Ese espacio incierto y desconcertante. Los besos en el pan cierra con un pequeño epílogo. Y como es de esperar, la vida avanza, como siempre, con nuevos problemas que afrontar, nuevos recuerdos que almacenar y nuevas personas con las que caminar.

La historia de Luna, la despedida de la madre de Pascual o la bondad de Sofía Salgado


Almudena Grandes consigue lo que sin duda era y es su objetivo: que el lector lo viva, lo sienta y lo entienda. Que se emocione con la historia de Luna, con la despedida de la madre de Pascual o con la bondad de Sofía Salgado. Que se ría con las situaciones tan atópicas y entrañables de Martina y su nieto Carlos, o que llore por esa mujer anónima cosida a puñaladas por su marido.  Un asesinato que el barrio consistió, porque nunca se atrevió a entender.

Pero, por encima de todo, que reflexione. Que reflexione sobre el amor, sobre la humildad, sobre la generosidad que a veces habita en los corazones de tantos seres humanos, sobre la muerte, sobre la soledad, sobre el tiempo y sobre lo afortunados que a veces somos, sin querer darnos cuenta.

No es una novela, es una radiografía sobrecogedora de la realidad. Es una historia real, pero a la vez ficticia. Nos enseña a luchar por la vida, por lo que queremos y en los que creemos. Nos muestra su dureza, su falta de tacto y sus intereses gélidos y carroñeros. Nos anima a exigir lo que es nuestro y nos hace entender, que aunque a veces no sea fácil, siempre habrá un pequeño motivo, un pequeño gran momento, un pequeño infinito de felicidad, por el que querer levantarnos al amanecer.

Los corazones pueden romperse y nunca volver a emitir un sonido, pero las voces de los que se fueron y de los que se quieren ir, de los que sufren y, que, sin embargo, se atreven a sonreír, de los que se rebelaron y aún se rebelan, jamás dejarán de latir.

 

 

 

En las alturas

Opinión Texto:

Decía Henry Ford, el fundador de la compañía de coches, que cuando todo pareciera gris, recordáramos que “los aviones despegan con el aire en contra, no a favor”. Ciertamente, el inventor norteamericano tenía razón. Los aviones siguen volando. Puede que reten a la naturaleza, pero no a la globalización, cuyos efectos son innegables hasta en el plano lingüístico.

¿Cómo podríamos comunicarnos si la comunidad mundial no utilizara un idioma único: el inglés? Y si de dominación estamos hablando, no podemos olvidar que esta lengua germánica controla, incluso, las cabinas de las aeronaves.

La tripulación nos recibe con amplias sonrisas y palabras amables desde que tomamos asiento y guardamos nuestros bolsos de mano. “Buenos días, señores clientes. Les damos la bienvenida a bordo. Este vuelo, con destino a… (los estudiantes y profesores de la ULL que no son de Tenerife colocarán el nombre de sus islas ) durará aproximadamente… (tiempo estipulado del vuelo, con frecuencia inexacto y erróneo)”.

Inmediatamente, la azafata cambia el papel en el que tiene escrito estas líneas, por uno en inglés.

Hasta en el aire


La globalización tiene sus efectos hasta en el aire. ¡Qué bárbaro! Pero esto no es lo que me ha alarmado. Desde hace un tiempo, me he sentido casi insultado por los discursos que pronuncian los trabajadores de las alturas. Reconozco que mi sensibilidad lingüística ante ciertos fenómenos, como la correcta pronunciación o la necesidad de conocer los contextos adecuados para el uso de las palabras, me han convertido en un cliente (y sí, destaco la palabra cliente, pues al parecer hemos dejado de ser pasajeros) demasiado exigente con los mensajes que nos dedican.

Me pregunto dónde y cómo se han educado las azafatas que pronuncian welcome (bienvenidos) como si se tratase del willkommen alemán. Algunos, además, pronuncian el thank you very much como zán kuú béri múch, convirtiendo la delicada expresión de agradecimiento en un sinsentido que, más que inglés, parece chino. Veo que la macrolengua sinotibetana comienza a reclamar su protagonismo.

Pero no hace falta escucharlos hablar en otro idioma para comprobar que nuestra propia lengua es también apaleada. Y no exagero. De hecho, tengo un ejemplo llamativo: “Cuando el avión haiga llegado al aeropuerto, deberá pedir información a nuestros compañeros de tierra”, respondía la azafata a una señora que estaba sentada a mi lado en mi último vuelo a La Palma. Al parecer, el “haiga” continúa siendo la forma culta de la forma verbal “haya”. ¡Lo anoto! También debería apuntar que “la agua no está fría”. De esta forma, recordaré que no suelen llevar hielo a bordo. Sí, aunque me la sirvieran congelada, no debería olvidar que se trata de un sustantivo que comienza por a tónica, y de ahí que el artículo “la” tome la forma “el”.

Es soberbia la actitud que muchos hablantes adoptamos ante la lengua y mucho más estremecedor es que no sintamos la mínima preocupación por la calidad de los mensajes. ¿Cómo pretendemos dominar otro idioma si ignoramos el materno? No es cuestión de externalizar la culpa. Tampoco podemos culpar a los productos informativos de los periodistas. Tendríamos que asumir también nuestra parte de responsabilidad como usuarios de la lengua. Y como usuarios, o buenos clientes, deberíamos conocer los principales recursos de los que disponemos: desde los diccionarios hasta la Fundeu. Hagamos caso a Humberto Hernández, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas, Sociales y de la Comunicación de la ULL y miembro de la Academia Canaria de la Lengua, y preguntemos hasta la saciedad.

De esta forma, bebamos toda “la agua fría” que queramos y seamos bienvenidos o welcome (mejor dicho, willkommen) cuando “haigamos” llegado a nuestro aeropuerto de destino. No nos olvidemos de consultar algunos recursos para el buen empleo de la lengua. Espero que la globalización nos lo permita.

‘Infierno azul’

Opinión Texto:

Tendría que esforzarme para recordar un género más sobrexplotado y ridiculizado que el de los tiburones. Desde que este subgénero nació y tocó techo en 1975 con Tiburón,  la primera obra maestra de Steven Spielberg, solo le han seguido una sucesión de películas mediocres y esperpénticas, ya fueran películas que trataban de imitarla, secuelas legítimas, tv movies cutres y más recientemente, películas gamberras y estúpidas, como la popular y extravagante saga Sharknado.  Si bien es cierto que entre toda esa morralla, han surgido de vez en cuando proyectos más serios, ninguno ha sido realmente memorable. Este año el director Jaume Collet-Serra, quien tiene el honor de ser el primer director español en conseguir ser número 1 en taquilla en Estados Unidos, nos trae una propuesta seria y minimalista, que se estrenó el pasado viernes en nuestro país,  precedida por una crítica americana que no ha dudado en calificarla como la mejor de tiburones desde Tiburón. ¿Tendrán razón o exageran?

Nancy (Blake Lively) es una joven que trata de superar la pérdida de su madre. Un día, haciendo surf en una playa solitaria se queda atrapada en un islote a sólo cien metros de la costa. El problema es que un enorme tiburón blanco se interpone entre ella y la otra orilla.

Reconozcámoslo, la premisa de original tiene poco. Es una historia que en unas manos inexpertas podría convertirse en una mediocre película de serie B. No obstante, Jaume Collet-Serra ha demostrado ser un director eficiente y un narrador contundente, algo que queda especialmente patente con esta película, donde explota a la perfección las cartas que tiene sobre la mesa.

El ritmo y la tensión son los elementos más importantes de una cinta de este tipo y Collet-Serra los emplea de manera ejemplar, haciendo que estemos pegados a la butaca desde el momento en que el tiburón hace acto de presencia o, incluso, un poco antes. Nada de esto funcionaría si la protagonista no nos importara, algo demasiado habitual en estas películas, pero se las arreglan para que en apenas cinco minutos conozcamos a Nancy y nos encariñemos con ella. Tampoco podían faltar los homenajes a Tiburón, no solo en cuanto a planos concretos, sino en estilo, ya que prescinde de momentos de violencia extrema en favor de situaciones en las que no vemos lo que el tiburón está haciendo, lo que resulta muy efectivo.

La mejor interpretación de Blake Lively


En el lado interpretativo destaca con diferencia la protagonista, Blake Lively (The Town, Green Lantern) que hace un espléndido trabajo, posiblemente el mejor de su filmografía. Del resto del reparto hay como que añadir, apenas tienen presencia y diálogo, aunque el personaje de Óscar Jaeneda resulta simpático.

En los aspectos técnicos la película cumple sobradamente. La fotografía es preciosa, los efectos sonoros estupendos y los efectos especiales son impresionantes, teniendo en cuenta que la película tuvo un escueto presupuesto de diecisiete millones de dólares, lo cual no ha impedido que el tiburón tuviera un aspecto hiperrealista en todo momento. La banda sonora es el eslabón más débil de la cinta. Acompaña bien al film pero salvo en un par de escenas no se hace notar demasiado.

Jaume Collet-Serra firma uno de sus trabajos más logrados. Una película muy eficiente y entretenida que cumple bien su propósito. Es la mejor de escualos desde Tiburón, aunque hay que dejar claro que no se le acerca en absoluto. La califico con un notable bajo.

 

El verdadero significado

Opinión Texto:

Desde tiempos inmemoriales el deporte ha unido equipos, ciudades e incluso países.  Lo utilizamos como fuente de liberación: animamos, gritamos, reímos, insultamos y hasta lloramos. Millones de personas han contemplado como récords mundiales (aparentemente imbatibles) se pulverizan, hasta el punto de parecer imposibles.

Personalmente, he vivido la mejor época deportiva de España: desde los récords mundiales de Mireia Belmonte, pasando por el impresionante palmarés de Nadal, hasta los innumerables logros de Contador. He visto a Beitia volar, a Carolina Marín soñar y a Gasol llorar de alegría. Sin embargo, nada unió más a España que el Mundial de Fútbol de 2010, cuando el equipo de Del Bosque se trajo la copa a casa.

Con el paso del tiempo, la verdadera esencia del deporte se ha ido perdiendo, hasta el punto de que, hoy en día, no vemos más allá de lo que algunos quieren. Por ello me pregunto: ¿Cuándo se ha convertido en un escaparate? ¿Cuándo nos ha dejado de importar los logros de nuestros deportistas? ¿Por qué los medios de comunicación ningunean a los deportes minoritarios, que por otro lado hacen grande a España?

“Importa más el pelo de Sergio Ramos que mi récord del Mundo”


“Importa más el pelo de Sergio Ramos que mi récord del Mundo”, confesó Mireia tras su marca en los 400 metros libres, la cual no tuvo ninguna repercusión en España. Por otro lado, la selección de Rítmica alcanza el oro en el último mundial y ni una mención, ni una portada ni ninguna felicitación. Sin embargo, el destino veraniego de Messi o la nueva novia de Ronaldo protagonizan las secciones deportivas de los telediarios.

Para España, y según parece, para la mayoría de los españoles, la palabra deporte es sinónimo de fútbol. No contentos con eso, hemos convertido a los medios de información deportiva en revistas del corazón. Al final, nos ofrecen lo que consumimos y si vende más la ropa que Neymar se puso en su último cumpleaños que la medalla de oro de Ruth Beitia, la culpa es solo nuestra.

La clave del problema reside en la ignorancia, el desconocer el esfuerzo diario que realizan, el trabajo que implica alcanzar un mundial, el tiempo que debes invertir para participar en unas olimpiadas. En resumen, todo lo que se supone como necesario para conseguir la supuesta gloria.

Por un momento, quisiera que se pusieran en la piel de un deportista que corona un podio. Quisiera que vivieran la emoción, la felicidad y el orgullo que sienten todos y cada uno de los que nos representan. Quisiera que piensen en lo que significa dejar a tu país en lo más alto y que apenas se muestre una pizca de agradecimiento. Solo cuando esto ocurra, los españoles volveremos a recordar el verdadero significado del deporte.

 

‘Gente que viene y bah’

Opinión Texto:

Laura Norton ha trabajado en publicidad, cine y televisión. En 2014 se inició en el mundo de la literatura con No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, que pronto se convirtió en bestseller gracias al boca a boca y cuya adaptación cinematográfica se ha empezado a rodar este año. Con Gente que viene y bah Norton ha conseguido volver a entrar en la lista de los libros más vendidos plasmando las anécdotas que comparte con sus amigos.

Cada capítulo tiene un título llamativo y que parece salir directamente de la cabeza de la protagonista, tratándose de frases irónicas que destacan las rocambolescas situaciones que a continuación va a relatar. La juvenil y atractiva portada de Gente que viene y bah es una muestra de varios elementos que aparecen en la obra, como los árboles y un coche rosa. Una primera parte donde se presenta la ruptura de una relación sentimental, una segunda donde se trata de superar el desamor y aparecen otros conflictos, y una tercera donde se solucionan o aceptan todas las adversidades, dan como resultado un texto ligero y cohesionado.

Las dotes de guionista de Laura Norton se reflejan en una obra rápida, llena de diálogos y monólogos internos de la protagonista, y en la que casi se prescinde de descripciones. Al tratarse de una novela satírica, la obra de Norton está llena de toques de humor y sarcasmo que consiguen arrancar al lector numerosas carcajadas sin caer en tópicos y entremezclando, a veces, pinceladas de humor negro. La actitud frente a los problemas vitales y las relaciones familiares son los temas principales de esta obra.

“Arquitecta, desequilibrada e impulsiva”


Bea es la protagonista de Gente que viene y bah, arquitecta, desequilibrada e impulsiva nos contará los enredos en los que se mete para superar que su prometido le dejara por la presentadora del telediario y haber perdido su trabajo. Huyendo de sus desgracias, Bea abandona Madrid y se refugia en Cantabria, donde lejos de buscar la tranquilidad, tratará de construir una casa en un árbol, se enfrentará con un empresario de la industria maderera y generará una serie de situaciones inverosímiles que revelarán los secretos familiares.

La jubilación, el paro y la corrupción son, entre otros muchos, los problemas de la España actual de los que Norton se ha valido para contextualizar la historia. La novela es eficaz gracias a personajes peculiares que se normalizan y hacen que el lector empatice con una obra totalmente surrealista. Una madre curandera, un sobrino existencialista, un striper enano, una diputada de Izquierda Unida y otros tantos personajes enseñan una lección vital: siempre hay una parte humorística en cualquier problema que presenta la vida.

‘Mi amigo el gigante’

Opinión Texto:

No es ningún secreto que hace años que el conocido como Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg, ha estado lejos de demostrar tener la brillantez de antaño, aparcando sus dotes como director de aventuras y fantasía para dedicarse a proyectos más serios y a la vez más impersonales (Lincoln es buena muestra de ello) siendo Las Aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio la última película en la aún se percibía su toque personal. Este año Spielberg estrena una película que promete recuperar la magia de antes y para ello se ha valido de uno de los relatos más conocidos del célebre autor británico Roald Dahl,  El gran gigante bonachón, título del que la adaptación cinematográfica ha prescindido en favor de Mi amigo el gigante.

Adaptación del cuento de Roald Dahl sobre una niña que se alía con la reina de Inglaterra y con un gigante bonachón para impedir una invasión de malvados gigantes que se preparan para comerse a todos los niños del país.

Una de las cosas más admirables de la película es lo fiel que es al libro en casi todos los aspectos, desde los diálogos hasta el diseño de los personajes, algo que no es tan habitual como debería y que es de agradecer teniendo en cuenta la costumbre del director de cambiar de forma notable algunas de las novelas que ha adaptado al cine, como Tiburón o Jurassic Park. Sin embargo, esto no es del todo positivo, ya que dada la naturaleza infantil del relato, hay determinados elementos que pecan bastante de resultar excesivamente cursis y se echa en falta esa habilidad de Spielberg de coger esos elementos que no encajan bien en el contexto cinematográfico y tornarlo en algo realmente memorable. Eso no ocurre aquí, ya que Spielberg se ha limitado a hacer una adaptación muy fiel del libro sin mayores cambios, algo que hasta cierto punto, creo que esta adaptación requería, especialmente en los diálogos que son demasiado infantiles.

El film comienza con un prólogo brillante y visualmente precioso donde la música de John Williams acompaña con brillantez. Sin embargo, una vez pasado este prólogo, comienza una hora de película que se hace particularmente pesada y hasta aburrida, no recuperando fuelle hasta el final del segundo acto, donde la cosa se vuelve a poner interesante, pero no pasa de ahí.

“Mark Rylance, el único que realmente destaca”


El reparto de la película no es de los más memorables con los que ha contado una película de Steven Spielberg, ya que el único que realmente destaca es Mark Rylance como el gigante protagonista, quien resulta ser bastante convincente a pesar de que su personaje es un efecto especial. No tan acertada ha estado la debutante Ruby Barnhill, que interpreta a la coprotagonista Sofía. Hay que reconocer que se defiende bien en el papel, pero en todo momento queda bastante patente que es su primera película. Del resto del reparto quizá destacaría a Penelope Wilton, que interpreta a la reina de Inglaterra y resulta ser un personaje bastante divertido.

El apartado técnico de la película es notable, pero eso tratándose de Spielberg es cuanto menos decepcionante. Lo efectos especiales son buenos, especialmente los del protagonista que tiene un nivel de detalle y expresividad pasmoso, pero tratándose de un director que casi siempre ha revolucionado la industria gracias a su perfeccionismo con los efectos especiales, el acabado de esta película sabe a poco. En cuanto a la banda sonora sí que no hay quejas, John Williams firma uno de sus trabajos más convencionales, pero que sirve para que lo incluya entre las mejores bandas sonoras que he escuchado este año.

Mi amigo el gigante es una decepción. Esperaba encontrarme con un Spielberg más clásico, pero solo lo que percibido en los diez primeros minutos del metraje, ya que el resto de la película es bastante convencional y nada memorable. Me apena ver como un director brillante está teniendo tan mala racha. Espero que con Indiana Jones 5 recupere la magia.

‘El amante japonés’

Opinión Texto:

Isabel Alllende tiene la edad suficiente (73) para escribir de la vida con una visión más madura o, al menos, su largo recorrido existencial le otorga ciertas aptitudes para realizar una descripción más detallada. Aunque su nueva novela tiene lugar en un asilo, El amante japonés está animada por la misma exuberancia que ha hecho que venda unos 65 millones de libros en todo el Mundo. Mientras evita los tópicos de las personas mayores (demencias, miedo a la muerte…), Allende plasma a la perfección la compleja realidad que es vivir una larga vida.

Solo hace falta mirar a El amante japonés para comprender que se ha cuidado hasta el último detalle. La portada del libro nos muestra a una joven de piel pálida y mirada penetrante. Allende ya nos adelanta que, una vez más, será una mujer la protagonista de la historia. Una mujer que, a pesar de su belleza, esconde a un ser complejo en su interior, como veremos en sus páginas. También se puede destacar que el nombre de la escritora capta la atención mucho antes que el propio título de la obra. Ciertamente, Isabel Allende se ha convertido en algo más que en una escritora, para transformarse casi en una marca. La novelista es ya una razón de peso para comprar alguno de sus volúmenes.

La primera elección del texto es el empleo de la voz narrativa en tercera persona. Nos presenta a una mujer: Irina Bazili, de veintitrés años y procedente de Europa del este. Por tanto, la elección de la portada ha sido lo suficientemente inteligente como para empezar a narrar la historia sin haber abierto el libro.

La trama, y a pesar de su complejidad (Allende hace referencia a ciertos conflictos internos, como la tragedia amorosa, que cualquiera de nosotros puede llegar a experimentar en algún momento), resulta sencilla de entender: la acción tiene lugar en Lark House (asilo), que es más bien un lugar de inquietud y no de descanso para los ancianos. Sus 250 inquilinos (mayoritariamente octogenarios) son “librepensadores, buscadores de caminos espirituales, activistas sociales y ecológicos, nihilistas y algunos de los pocos hippies que iban quedando vivos en el área de la bahía de San Francisco”. Mientras los pacientes van avanzando por los cuatro niveles de los que dispone la residencia, hasta llegar al llamado “Paraíso” en el que aguardan su tránsito al cielo, disfrutan de una amplia variedad de clases: desde la pintura hasta la astrología; un club de cine para los amantes de las películas de crímenes y violencia; y de efectivas, y sorprendentes, manifestaciones en las calles de California. “Esos viejos eran prueba contundente de que la edad, con sus limitaciones, no impedía divertirse y participar en el ruido de la existencia”, escribe Allende.

Como si se tratase de una obra de teatro en la que los personajes no pueden permanecer estáticos durante largo tiempo, la escritora comienza inmediatamente a agitar la trama. Se centra en un primer momento en Irina Bazili. A pesar de que Irina tiene poca experiencia laboral, se muestra encantada de haber encontrado un trabajo en la residencia. Aunque algo misterioso la envuelve, la actitud positiva de Bazili sacude no solo a la casa, sino también a la novela.

Irina siente una especial atracción por otro de los personajes clave de esta obra. Se trata de una mujer elegante y sofisticada, casi burguesa, llamada Alma Belasco. Al igual que Irina, Belasco acaba de llegar a Lark House, envuelta también en un halo de misterio. En otras palabras, Allende utiliza a Irinia Bazili como elemento esencial a la hora de conocer la historia de Alma Belasco, que es realmente lo que nos desea contar la escritora. Introduce, así, lecturas de diarios o conversaciones íntimas con el nieto de Alma, los cuales son sagaces recursos literarios para conocer otros aspectos de los personajes. A pesar de que la historia está narrada en tercera persona, podemos decir que en la mayor parte de la trama se trata de un narrador con focalización única (o bien en Irina Bazili o bien en Alma Belasco).

Como unas galletas recién horneadas


El amante japonés produce la misma sensación que unas galletas recién horneadas: es descaradamente dulce en un principio, pero nada empalagosa. En ningún momento busca conquistar el corazón de los lectores, a pesar de que nos presente a unos personajes indefensos e inseguros. Se intenta reconstruir la vida de Alma Belasco y en ese proceso, en el que la narrativa de Allende fluye de forma natural aunque aborde complejas situaciones, nos lleva a la segunda mitad del siglo XX. Reúne en diversos capítulos las atrocidades cometidas por la Alemania nazi en Polonia, la Resistencia francesa, los campos de concentración para japoneses en los Estados Unidos o, incluso, la crisis del sida. Claramente, Allende reúne material suficiente como para crear tres novelas más y es cierto que muchos de estos momentos parecen estar condensados al máximo, pero la novelista muestra una habilidad sorprendente a la hora de atrapar la esencia de estos acontecimientos, para luego desnudarlos en sus páginas sin caer en la superficialidad o en una torpe incoherencia. En otras palabras, sabe mantener el hilo conductor a lo largo de toda la obra. Muestra sus dotes literarios, a pesar de que haya sido criticada en ciertas ocasiones (al parecer, La casa de los espíritus no solo es su obra más representativa, sino también el pretexto para pensar que sus novelas posteriores no tienen calidad alguna).

Allende es una escritora que sabe establecer un ritmo de narración rápido, directo y sencillo. Entiende que debajo de los grandes conflictos (el amor, la magia o la opresión suelen ser sus temas más comunes, y no podían faltar en esta obra) existe algo mucho más familiar y humano.

Uno de los grandes aciertos de la narrativa de El amante japonés es esa capacidad de mantener el interés en las historias del pasado y las del presente. Refleja, pues, que el ser humano recuerda el ayer para no perderse en el hoy que les rodea o en el mañana que les espera.

En resumen, el aspecto más atractivo de esta novela es que, a pesar de los horrores, tanto a escala social (los conflictos humanos que refleja) como personal (los pasados turbulentos de sus personajes), sigue siendo una historia que habla de generosidad. Allende se las arregla muy bien, combinando la comedia, el misterio, el romance o la fantasía, para crear una novela exquisita que se convierte en un placer para recomendar.

‘Vientos de invierno’

Opinión Texto:

El último capítulo de la sexta temporada de Juego de Tronos (Vientos de invierno) vuelve a dejar un gran número de bajas. La afamada serie estadounidense de fantasía medieval, creada por  David Benioff y D. B. Weiss, mantiene su esencia y su sádico e injusto universo. Pero antes que nada, para todos los que desean iniciarse o se están empezando a enredar en las profundidades de los Siete Reinos, una advertencia: esta entrada contiene spoilers.

Tras La batalla de los bastardos, penúltimo episodio dirigido por Miguel Sapochnik, se presumía un desenlace épico. Y así ha sido. La sexta temporada ha pulverizado los récords de audiencia, reuniendo a 8,9 millones de espectadores en la cadena HBO de Estados Unidos.

Los recursos técnicos, aunque notablemente inferiores, no han podido con la intensidad de las venganzas, el paladeo a legendarias conquistas y el rencor varylio.

Cersei Lannister, la nueva y todopoderosa reina, desintegra y aniquila al Septom Supremo. Todos los gorriones, junto Margaery y Loras Tyrell, acaban devorados y consumidos en una sanguinaria explosión. Abatido y consternado, el jovencísimo rey Tommen, el último hijo de Cersei, decide poner fin a su corta historia. Es incapaz de soportar la muerte de su bella Margaery y la corrupción de un reino entregado a los vicios y la traición.

A miles de kilómetros, Jon Nieve es nombrado Rey en el Norte y comandará a las fuerzas norteñas para defender Invernalia y los Siete Reinos del Rey de la Noche y los Caminantes Blancos. El invierno ha llegado.

A este desenlace casi heroico, hay que sumar la vida de Arya, convertida en una asesina sin rostro; la llegada de Sam y Gilly a la biblioteca de Antigua; el asesinato del Gran Maestre Pycelle por los pajaritos de Qyburn; y la partida de Daenerys Targaryen, Rompedora de Cadenas y Madre de Dragones,  a Poniente. ¡Quée tiemble la casa Lannister!

Y por si era poco, todos los escenarios han sido hilvanados por la maestría de Ramin Djawadi. Una banda sonora portentosa, potente y vibrante.

Parecía difícil, imposible incluso, pero Juego de Tronos ha vuelto a superarse a sí misma.

Se confirma la Teoría R+L= J


Después de seis temporadas podemos suspirar y regodearnos en nuestro deleite: Lyanna Stark y Rhaegar Targaryen (hermano mayor de Daenerys) son los padres de Jon Nieve.

Tras el estreno del último capítulo, la HBO publicó una confusa y enmarañada infografía. Los personajes y todas sus relaciones se desdibujaban entre el incontable laberinto de líneas. Pero, con un poco de paciencia, extraemos una de las tramas más esperadas para los fans de este fenómeno: R+L=J.  O lo es que lo mismo, Jon Nieve tiene sangre Targaryen.

Refugiados del tiempo

Opinión Texto:

No suelo escribir este tipo de cosas, pero en esta ocasión y dada la situación en la que nos encontramos, tengo que hacerlo. En el Festival ‪‎Starmus 2016 he aprendido muchas cosas nuevas sobre la Astronomía y su complejidad, y sobre la importancia de conocer el más allá. Entre los insistentes estaba ‪Stephen Hawking. ¡Cómo no! Pero hubo una ponencia del científico ‪‎Chris Rapley en donde reclamó la necesidad de poner los ojos sobre la Tierra, que me hizo pensar mucho sobre la importancia de concienciar a los demás. Y es que aunque el Mundo se gasta, el cambio climático sigue ocupando el décimo puesto en nuestra lista de preocupaciones. Desesperante.

El astrónomo Chris Rapley concienciando al público de la amenaza del cambio climático
La astrofísica Jill Tarter y el astrónomo Chris Rapley alertaron de la amenaza del cambio climático en el Festival Starmus. | Ivory Samos

Los refugiados y las relaciones internacionales copan, hoy en día, la actualidad informativa, pero no nos damos cuenta de que vamos a tener que incluir en un futuro muy inmediato no solo a los que huyen de la guerra, sino también a los refugiados por el tiempo. El cambio climático y la consecuente subida del nivel del mar podría acabar con ciudades como Londres, pero nos pilla lejos e, incluso, hay países como  Islandia, Dinamarca y Noruega que se niegan  a proteger el diez por ciento del Ártico, como quedó patente en el reciente Convenio ‪‎Ospar celebrado en Tenerife.

El cambio climático es un asunto muy serio y una de las soluciones para ponerle freno es terminar con la extracción de petróleo en el Ártico, actividad que, además, mata a miles de especies. Por todo esto, algo tan sencillo como firmar la petición de ‪Greenpeace para proteger este territorio del Planeta es importante.  Yo firmo.

¡Salva el Ártico y crea conciencia!

 

‘Independence Day: contraataque’

Opinión Texto:

Hace veinte años, el director cuyo hobby es destruir el Mundo, Roland Emmerich nos trajo Independence Day, una película de ciencia ficción ligera, divertida, entretenida y hasta épica. Fue uno de los grandes éxitos de taquilla de la década de los noventa y lo cierto es que creó escuela y fue un modelo a seguir para otras películas sobre la ya olvidada temática de catástrofes. Con esta nueva tendencia de resucitar viejas sagas que tan buenos resultados ha estado dando (Jurassic World, Star Wars Episodio VII) Emmerich por fin se ha animado a continuar la historia de su mayor éxito, acompañado de casi todo el reparto original excepto por Will Smith, quien por problemas de agenda no pudo incorporarse a la producción.

Utilizando tecnología obtenida de los alienígenas veinte años atrás, las naciones de la Tierra, se han estado preparando para el inminente regreso de los enemigos que una vez casi consiguieron extinguirlos, pero es posible que eso no sea suficiente.

Si por algo destaca Roland Emmerich es por dos cosas: su gran personalidad y porque siempre juega dentro de sus propias reglas. Su fuerte no son los personajes ni los diálogos, al contrario, muchas veces sus personajes son de dibujos animados y los diálogos pueden llegar a ser sonrojantes. Sin embargo, el director (casi) siempre compensa esto con su gran habilidad como narrador y lo bien que estructura sus películas. Eso es lo que funcionó hace dos décadas con Independence Day y que ahora, aunque en menor medida, funciona con su secuela.

La historia sin ser gran cosa, es de los puntos fuertes del film, ya que a diferencia de otras secuelas tardías, no se limita a repetir casi punto por punto a su predecesora y opta por ir un paso más allá, ampliando de forma muy interesante la mitología de los alienígenas. Tampoco faltan los homenajes a la original y de hecho creo que en este aspecto supera notablemente a otras películas como Jurassic World, ya que no se sienten forzados. El mayor problema a mi juicio de la película es el ritmo excesivamente rápido de la segunda mitad. La primera hora avanza con calma y va preparando de forma muy hábil los acontecimientos, pero en cuanto llegan los alienígenas, pisa el acelerador y no levanta el pie hasta el final.

“Los veteranos eclipsan a la nueva generación”


Con respecto a los personajes, no hay mucho que decir salvo que los veteranos son las grandes estrellas de la película y eclipsan casi por completo a la nueva generación. Los mejores sin duda son Jeff Goldblum y Bill Pullman, que siguen siendo tan carismáticos como hace veinte años. Quizá la sorpresa del reparto sea Brent Spiner, que era el científico loco de la primera y sigue siéndolo en esta, pero con un nuevo papel más relevante y que sirve a la vez de alivio cómico. Las nuevas incorporaciones son simplemente correctas, todos los actores son simpáticos, pero quizá solo Maika Monroe sobresalga un poco.

A nivel técnico es una película impecable. Se nota que Emmerich es de la vieja escuela y pese a que los efectos especiales abundan y son muy buenos de hecho, siempre que es posible recurre a efectos prácticos. De la banda sonora se encargan los colaboradores habituales del director, Harald Kloser y Thomas Wanker, que sustituyen a David Arnold y que en ningún momento están a su altura. Una gran decepción en este aspecto ya que uno de los puntos fuertes de Independence Day era su banda sonora y en esta se siente muy genérica y olvidable salvo por los momentos que hacen reminiscencias al trabajo de Arnold.

Independence Day: contraataque es una secuela simplemente decente, bastante estúpida y autoconsciente que no se acerca en ningún aspecto a la original, pero al igual que aquella, dentro de sus propios parámetros, funciona. No ha habido nada que me haya sacado de la película y la he disfrutado sin problemas. Está lejos de ser una gran película, pero es buena.

Buscando a Dory

Opinión Texto:

Pixar es sinónimo de calidad. Desde que la compañía hizo historia con la maravillosa e innovadora Toy Story, sus películas no han dejado de crecer y a día de hoy es un referente en el cine de animación. Sin embargo, en los últimos años se ha metido en terreno pantanoso con las secuelas, que son sin duda, el gran talón de Aquiles de Pixar. Toy Story 2 fue una excelente secuela y Toy Story 3 es una auténtica joya del cine de animación, pero al margen de la trilogía de los juguetes, otras no han tenido tanta suerte. Monstruos University supo más bien a poco y Cars 2 es a día de hoy, la única película mala de la compañía. Por este motivo, cuando anunciaron la (innecesaria) continuación de ese gran clásico moderno que es Buscando a Nemo, muchos recibimos la noticia con recelo. ¿Estaríamos ante otro desastre de la envergadura de Cars 2?

Ha pasado un año desde los acontecimientos de Buscando a Nemo y ahora Dory vive una apacible vida junto a Marlin y su hijo Nemo. Pero cuando el problema de memoria de Dory parece desaparecer durante un segundo: recuerda que tiene una familia y decidirá en ese momento partir en una aventura para reencontrarse con sus padres, a los que perdió años atrás.

La premisa es bastante simple y no demasiado original. Tampoco lo era la de la primera, pero aquella lo compensaba gracias a sus carismáticos personajes y a que conseguía que nos implicáramos con la historia. Esto no me ha sucedido con esta secuela. La historia mala no es, pero en ningún momento llega a atrapar demasiado salvo en momentos puntuales. Esto quizá se debe a que a diferencia de esta, en la anterior realmente había algo en juego y te preocupaba que la cosa no acabara bien. También veo bastante criticable que la moraleja de la película vuelva a ser la misma que la que vimos hace trece años. Creo que con más de una década entre una y otra podrían haber sido más originales.

Realmente el motor que impulsa esta película son los personajes, tanto a los que ya conocemos como a las nuevas incorporaciones. De los que ya conocemos, la gran beneficiada es Dory, que ve su rol expandido y gracias a una serie de flashbacks, conocemos la historia de este personaje y le da más profundidad. Los grandes protagonistas de la anterior, Marlin y Nemo, aquí juegan un papel razonablemente importante pero son personajes secundarios, lo cual no es malo, pero no profundizan demasiado en ellos y no vemos una evolución aparente con respecto a cómo acabaron en Buscando a Nemo. Pero sin duda los que se roban el show son los nuevos personajes, especialmente el pulpo Hank, la tiburón ballena Destiny y la beluga Bailey, que además de funcionar como alivio cómico, realmente son esenciales en la historia.

A nivel técnico sí que no hay reproches ya que visualmente la película tiene un aspecto impecable. También destaca la labor de Thomas Newman a cargo de la banda sonora, quien ya se encargó de componer la música de la primera entrega y que vuelve en plena forma. No diría que su trabajo ha sido superior en esta cinta, pero sí que creo que la banda sonora está a la altura de la de Buscando a Nemo.

Mi conclusión es que estamos ante una digna secuela. Ciertamente peca de ser bastante convencional y poco ambiciosa, pero consigue retener algunos de los puntos fuertes que hicieron grande a la primera película, pese a no estar a su altura. Es un alivio que no haya resultado ser una nueva Cars 2 e incluso consigue estar un peldaño por encima de Monstruos University, pero desgraciadamente no llega al nivel de las secuelas de Toy Story.

Expediente Warren: el caso Enfield

Opinión Texto:

No es ningún secreto que el género de terror no pasa por su mejor momento, ya que en la última década se ha puesto de moda el terror low cost, lo que significa en la mayoría de los casos, guión mediocre, sustos de garrafón, personajes planos y hasta insufribles y que únicamente triunfan gracias a su bajo presupuesto. No obstante, de entre esta ola de mediocridad, afortunadamente han salido películas muy decentes, como Insidious, Sinister o la más reciente La Bruja. Sin  embargo, hay una que destaca entre todas ellas, y no es otra que Expediente Warren, dirigida por James Wan y que se convirtió en todo un fenómeno cuando se estrenó hace tres años. Este fin de semana llega a España su muy esperada secuela, Expediente Warren: el caso Enfield.

Expediente Warren: el caso Enfield narra otro caso real de los expedientes de los renombrados demonólogos Ed y Lorraine Warren. En este caso ambos viajarán al norte de Londres para ayudar a una madre soltera que tiene a su cargo cuatro hijos y que vive sola con ellos en una casa plagada de espíritus malignos.

Al igual que la primera entrega, el caso que investigan los Warren en esta cinta, está basado en un hecho real, y no uno cualquiera, sino el caso paranormal más documentado de la historia y como sucedió con la primera, James Wan le saca todo el jugo a la historia de forma ejemplar, ya que respeta lo esencial de la historia pero añadiéndole ciertos elementos de cosecha propia, relacionados de forma muy hábil con su predecesora y que no hacen sino añadir más interés y tensión a la historia que nos ocupa. El director de nuevo hace gala de su excelente manejo del terror, con un más que obvio estilo moderno pero siempre con un apropiado toque de la vieja escuela, donde priman la historia y los personajes a los sustos. Es habitual que este tipo de películas nos presenten a personajes planos y estereotipados con un par de frases banales y empezar enseguida con los sustos. Afortunadamente, no es el caso, Wan se toma su tiempo para que conozcamos a los personajes y nos preocupemos por ellos, tanto a los Warren como a la familia que sufre de primera mano todos esos fenómenos paranormales. Pero una vez pasadas las presentaciones, Wan se pone serio y demuestra por qué es actualmente el mejor director de este género.

En esta cinta no se opta por sustos de chichinabo y predecibles cada cinco minutos, sino que tienen bastante claro que lo primordial es la atmósfera y la tensión, la clave de un buen susto no es el susto en sí, sino como se llega al susto, y hay que decir que esta película consigue un merecidísimo sobresaliente en este aspecto. Es más, hay una escena en concreto que es la más terrorífica y tensa que he visto en una sala de cine. La película prácticamente no da respiro y mantiene constantemente la tensión hasta el final, con algún agradecido momento cálido y ameno que es de agradecer.

A nivel interpretativo, la película también aprueba con nota, especialmente gracias a los dos actores protagonistas, Patrick Wilson y Vera Farmiga, que siguen teniendo tanta química como hace tres años, pero esta vez se les nota mucho más cómodos en sus papeles. El resto del reparto está correcto, pero debo destacar el gran trabajo de la joven actriz Madison Wolfe, que interpreta a Janet y hace un trabajo sumamente convincente.

A nivel técnico la película está muy cuidada para ser lo más aterradora posible. Se nota especialmente en la fotografía y en los efectos sonoros, que prácticamente se convierten en un personaje más. Destaca también la banda sonora a cargo de Joseph Bishara, compositor habitual de James Wan en sus películas de terror y que hace un trabajo notable, pero en mi opinión inferior al de la primera parte y ya puestos, inferior a su trabajo en la saga de Insidious.

Mi conclusión es que estamos ante una gran película de terror. James Wan firma su mejor película de terror hasta la fecha y la mejor que he visto desde Expediente Warren e Insidious Capítulo 2, porque en lo que a este género se refiere, Wan es como James Cameron con los records de taquilla: el único que puede superarle es él mismo.

Dos buenos tipos

Opinión Texto:

Es posible que la labor de guionista sea una de las profesiones más injustamente infravaloradas. Habitualmente la gente cuando recuerda una película, se suele acordar del director y es este el que se suele llevar todo el reconocimiento, cuando ha sido el guionista quién ha hecho posible que esa película haya llegado a buen puerto. En parte por este motivo, hay guionistas que optan por probar suerte en la dirección. Este el caso de Shane Black, un nombre que a pocos sonará, pero fue el encargado de escribir el guión de las dos primeras entregas de la mítica saga Arma Letal. En 2006 se estrenó como director con la genial e irreverente Kiss Kiss Bang Bang, pero su salto a la fama llegó en 2013 con Iron Man 3, película que encantó a la crítica, al público pero que dividió a los fans y eso le ha creado una injusta e inmerecida fama de director mediocre en ciertos sectores. Este año, Shane Black vuelve al ruedo con Dos buenos tipos, una comedia de acción neo-noir, de un corte similar a su ópera prima.

La película está ambientada en Los Ángeles durante los años 70, gira en torno al detective Holland March (Ryan Gosling) y el matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe), los cuales se ven forzados a colaborar para resolver el caso de una joven desaparecida, la muerte de una estrella porno y una conspiración criminal que llega hasta las altas esferas.

La premisa ya de por sí es interesante, pero Shane Black la explota de manera brillante, ya que desde el minuto uno, hace alarde de su increíble manejo del humor negro y se ríe de forma muy efectiva de muchos de los tópicos del género. También aprovecha muy bien la ambientación con constantes referencias a la cultura popular de aquella época, especialmente mediante la música y al pánico a las abejas asesinas de Brasil, que da algunos momentos hilarantes.

El guión es redondo, además de los personajes bien definidos, los diálogos, la estructura y las situaciones son fantásticos, hace que te metas rápidamente en la historia y que te importen los protagonistas. Todo esto aderezado por el humor marca de la casa de Black, que huye del chiste fácil que abunda en el cine comercial de hoy en día, y nos da momentos de auténtica carcajada.

La trama y el guión son sólidos, pero lo que termina de encumbrar a la película son los actores. A Russell Crowe se le ve especialmente cómodo en su papel y realiza un trabajo muy notable, algo ya de por sí, habitual en el actor.

El que sí me ha sorprendido sobremanera ha sido Ryan Gosling, quién se sale completamente de su registro habitual y demuestra tener una gran vis cómica, dándonos un personaje divertido, torpe, chulo y encantadoramente exasperante. Puede que sea la mejor interpretación que he visto de este actor, que junto a Russell Crowe, nos trae una de las mejores parejas cómicas que ha dado el cine en los últimos años.

Mención especial merece la joven actriz Angourie Rice, que interpreta a la hija de Holland. Su personaje es inteligente, divertido pero sigue siendo una niña, lo que crea una dinámica muy interesante con Healy. Además, la actriz tiene una química increíble con el resto del reparto, especialmente con Russell Crowe.

Shane Black demuestra su valía una vez más, realizando una película trepidante que te mantiene pegado al asiento durante las casi dos horas de duración. La película aborda varios géneros y se mueve a la perfección en todos ellos, ya que funciona tanto como buddy comedy, como en el terreno del thriller y ambos se benefician enormemente de la lograda ambientación. En definitiva, Dos buenos tipos es una gran película y de las mejores que he visto este año. La temporada veraniega empieza con fuerza.

Un paso adelante pero insuficiente

Opinión Texto:

La relación entre el cine y los videojuegos siempre ha sido bastante tormentosa, ya que hasta el momento no ha habido ninguna adaptación de un videojuego a la gran pantalla que haya dejado satisfecho ni a los fans ni al público casual. El 2016 venía con la promesa de poner fin a la maldición, ya que se estrenan dos superproducciones basadas en dos franquicias tan potentes como la de World of Warcraft y Assassin’s Creed. La primera en llegar es Warcraft, dirigida por el eficiente director Duncan Jones (Moon, Código Fuente) y que se estrena este fin de semana en nuestro país, precedida por una crítica especializada que no ha tenido piedad con la película y que no auguraba nada bueno. Pero, ¿es Warcraft: el origen tan mala?

Se me ocurren pocas formas de que una película empiece de forma tan abrupta con en el caso de esta. La cinta nada más empezar pisa el acelerador y hace que los primeros veinte minutos resulten bastante confusos, algo a lo que no ayuda el ritmo, ya que el primer tercio de la cinta es bastante pausado, y la suma de estos dos factores puede contribuir a que alguien no conocedor de esta mitología se pierda durante buena parte del film. Sin embargo, pasadas las presentaciones, la película se vuelve más ágil y la trama se torna más clara, haciendo que el resto de la película resulte más entretenida. Mencionar también que se me ha hecho muy evidente el tijeretazo que le han pegado a la película, algo que ya intuí cuando el director dijo que habría versión extendida y me ha quedado patente tras verla.

El otro punto débil de la cinta es el reparto humano, ya que salvo Dominic Cooper y Ben Foster, el resto de los actores son bastante sosos y carecen de carisma. Eso sumado a que por este lado, tampoco hay ningún personaje que goce de profundidad, todos son bastante planos y estereotipados. Por el lado de los orcos la cosa cambia un poco. Toby Kebbell interpreta al protagonista del bando de los orcos, Durotan, un personaje hecho mediante efectos especiales, pero que tiene más carisma y profundidad que cualquier otro personaje de la película. En mi opinión este el gran problema que tiene la película: carece de personajes con los que empatizar. No llegas a cogerle cariño a ninguno y hace que la película pueda resultar anodina e indiferente.

Sin duda, su gran virtud es el apartado visual, que es asombroso y para mi sorpresa, no llega a saturar pese a que la mayor parte de la cinta esté realizada con efectos especiales.

Otro de sus puntos fuertes es la banda sonora. La labor de Ramin Djawadi (Iron Man, Juego de Tronos) ha sido bastante notable. Su acto de presencia es muy potente nada más empezar y se hace notar a lo largo de la cinta.

Warcraft: el origen no es esa gran película que necesitaban con urgencia las adaptaciones de videojuegos. Ni Duncan Jones ha conseguido romper la maldición. Sin embargo, no me ha parecido mala. Supone un salto bastante importante, ya que pese a sus evidentes problemas que hacen que no pueda calificar a esta película más allá de un pasable, tenemos delante una adaptación bastante fiel de videojuego en el que se basa y que está hecha con un evidente cariño y respeto por el material original, ya que en ningún momento reniega de lo que es ni intenta ocultarlo.

Es una película honesta, valiente y entretenida.

La cúspide de la pirámide

Opinión Texto:

Mi familia me inculca una serie de valores con los que viviré el resto de mi vida. Me define, pero su nivel socio-económico no influye en mis capacidades. Mi estatus social no condiciona mis habilidades, sino que se nace con ellas o se adquieren con la experiencia y la educación. Que se piense lo contrario es solo una prueba más de la sociedad estereotipada y clasista en la que vivimos.

Afirmar que alguien sabe tiene actitudes de liderazgo por su alto nivel económico es como expresar que si soy miembro de una familia obrera pongo más esfuerzo y empeño en mi trabajo. No hay razón para que sea así. Las aptitudes se desarrollan con independencia de los recursos de los que disponga mi procedencia.

Es ridículo pensar que vivimos en una utopía, cuyo mercado laboral se basa en una objetividad que reina sobre intereses políticos y económicos ocultos.

Una empresa contrata a una persona que posee dotes de liderazgo y buenas capacidades interpersonales, aun perteneciendo a una familia de clase obrera y sin siquiera fijarse en el peldaño que ocupa en la escalera social. Dicha situación casi suena como un cuento de hadas del siglo XXI, por la baja frecuencia en la que se presenta.

Debemos formar a personas para que obtengan determinadas habilidades de las que pueden carecer y que las empresas demandan cada vez más. Sin embargo, ¿quiénes disponen de dichas aptitudes proceden de una familia con menos afortunada económica? Esa es la razón por la que debamos incluir en los planes de estudio las respuestas al cómo puedo conseguirlas, al cómo puedo mejorarlas, al cómo debo comportarme ante una entrevista de trabajo, tanto en universidades privadas como públicas.

No hay que alejarse mucho y mirar fuera de nuestras fronteras para comprobar que la clase es un factor que toma mucha relevancia para acceder a unos estudios superiores y a un puesto de trabajo. Cada vez las condiciones para conseguir y mantener una beca son más estrictas ¿Cuándo se darán cuenta que lo único que asegura el futuro de los países y del Mundo es la inversión destinada a formar al mayor número de personas posible? Lo único que logran actuando de tal manera es crear generaciones perdidas.

No obstante, la educación no es el único factor que hay que renovar, sino también la sociedad misma. Una sociedad donde aún sigue importando la imagen, la apariencia y el prestigio de pertenecer a una posición lo más cerca posible de la cúspide de la pirámide.

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