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Opinión

Un circo lleno de mensajes y valores positivos

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Hace unos días fui al cine a ver la película El gran showman. Cuando la vi anunciada me llamó la atención su ambientación colorida. Y el hecho de contar con actores tremendamente conocidos como Hugh Jackman, Zendaya, Michelle Williams o Zack Efron compartiendo pantalla aumentó mis ganas de disfrutarla a lo grande. Cuando me senté en la butaca y las luces se apagaron apareció Hugh Jackman de espaldas. ¡Y empezó a cantar y a bailar!

Se trata de un musical que transmite y emociona al espectador, y tengo que decir que la cinta consiguió su objetivo porque algunos salieron de la sala llorando y aplaudiendo de emoción. Los mensajes que nos transmite son de vida, enseñanzas como que no hay que discriminar a las personas que son algo diferente al resto porque pueden hacer grandes cosas, que si trabajas duro puedes conseguir lo que te propongas, que no hace falta conseguirlo todo para ser feliz, que el amor no entiende de razas ni de clases sociales… En definitiva, cada escena es una clase magistral con muchas canciones y mucho baile.

Se sitúa a finales del siglo XIX y está inspirada en la historia real de Phineas Taylor Barnum (interpretado por Hugh Jackman), el humilde hijo de un sastre que se enamora de una niña de clase alta. Al pasar los años Barnum asciende en la escala social y acaba casándose con ella y formando una familia. La cosa se complica cuando Barnum es despedido del trabajo, entonces decide comprar un edificio y transformarlo en un museo con cosas raras y extravagantes, pero tampoco prospera demasiado. Ahí es cuando se le ocurre montar un circo. Barnum empieza colocando anuncios para que acudan personas con alguna característica peculiar y poder formar un gran espectáculo. Así es como nace el Circo Barnum.  La trama de la historia es interesante, transmite un mensaje de superación, sobre como un muchacho humilde y de clase baja acaba consiguiendo su sueño, ofrecer una vida mejor a su familia.

Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus


El Circo Barnum se fusionó con otros a lo largo del tiempo convirtiéndose así en el Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus. Es el más antiguo del mundo. Con 146 años de historia hacía giras por todo el territorio norteamericano. Comenzó en 1871 y cerró sus puertas en mayo de 2017 a causa de la escasa venta de entradas y los altos costes de producción.

Además las quejas de asociaciones animalistas fueron otro factor más que llevó a la desaparición del espectáculo, a pesar de que habían retirado del show a los elefantes debido a las acusaciones de estos colectivos. Sin embargo, los trasladaron al centro de conservación de elefantes asiáticos que creó el circo en 1995, ubicado en Florida.

En cuanto a los aspectos técnicos, el colorido  de las escenas es espectacular, todo está lleno de colores vivos que transmiten alegría y diversión igual que un circo en la vida real. Las transiciones son otro punto positivo de la película ya que aportan sensación de movimiento y mucho dinamismo al metraje. La música tiene un sonido actual (a pesar de que la ambientación sea de finales del XIX); pero eso, unido a las letras profundas y llenas de sentimiento, hacen que el espectador suelte alguna que otra lágrima.

Los bailes también son impresionantes. Al ver a los actores ejecutando esas coreografías tan complicadas da la sensación de que son artistas de circo reales que llevan toda la vida trabajando allí. El rol llevado a cabo por cada uno de ellos es impecable y está muy bien ejecutado. Y los animales hechos por CGI están muy bien diseñados.

La película encanta, es genial, educa como persona y, además, divierte. Ninguna escena resulta pesada y cada minuto se disfruta. La recomiendo al cien por cien. Un 10 en toda regla.

Déjenlos ser

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La polémica que ha incendiado las redes sociales estos últimos días ha sido calificada por la presidenta regional de Madrid, Cristina Cifuentes, como “una chorrada”.  El único adjetivo con el que he estado de acuerdo ante su comparecencia de prensa, la cual califico con la misma palabra. La Prohibida es una de las drag queens que ha participado en una de las dieciséis carrozas de la cabalgata de Reyes en Vallecas. Cada una de ellas temáticas y con un fin: entretener al público y endulzar esta época tan entrañable. La carroza LGTBI, que no solo sale el Día del Orgullo, se ha sumado para contribuir y sensibilizar. Algo que a algunos no les ha hecho mucha gracia.

Se ha acusado al Ayuntamiento de Madrid de “frustrar el sueño de los niños” y “desnaturalizar” el acto. Se apela al rigor histórico, a lo tradicional y a lo religioso. Unas peticiones respetables y válidas. No obstante, la historia se reinterpreta. La sociedad ha integrado comportamientos y valores, menos mal, que se adaptan a las nuevas formas de vida, a los nuevos tipos de familia y todos estamos políticamente de acuerdo hasta que se introduce como algo real y tangible dentro del entorno.

“Rigor histórico y religioso. ¿Y la carroza de El Corte Inglés o Movistar?”


La disparatada gresca hace que haya que replantear varias cuestiones. Para aquellos que intentan proteger a sus hijos, ¿de verdad es tan complicado explicarle a un infante por qué una drag queen forma parte de una cabalgata de Reyes? Que una carroza donde se representa la pluralidad y se visibilizan los diferentes espectros de la sexualidad, teniendo en cuenta el número de casos de acoso escolar a los más jóvenes integrantes del colectivo LGTBI, y en especial el transexual, sea un inconveniente deja mucho que desear.

Rigor histórico y religioso. ¿Y la carroza de El Corte Inglés o Movistar? Si hay que ser intransigentes lo somos con todo, adiós a la doble moral. Al igual que la drag queen religiosa del Carnaval de Gran Canaria no pretendía burlarse de ninguna creencia o creyente, esta iniciativa no se ha implementado con la malicia de mancillar una función que, hace ya muchos años, dejó de tener un núcleo purista. No confundir una gala de Carnaval con una cabalgata, ya que los atuendos y la dinámica no son los mismos.

Una cabalgata de Reyes es un acontecimiento mágico donde debería oírse a los niños compartir carcajadas y caramelos. No a sus padres dando un discurso reivindicativo y politizado donde se les utilice a ellos como excusa para exponer sus argumentos. A los asistentes más pequeños de Vallecas, probablemente, les afecte muchísimo más la falta de recursos, los desahucios o la gran tasa de paro de su barrio, pero no es el caso. Igual que no lo es que Ómnium y la Asamblea Nacional Catalana, según Crónica Global, pidan recibir de amarillo a los Reyes Magos por los presos del ‘procés’ o que se incluya en un desfile la participación de drag queens.

¿Por qué? Porque la Navidad y la cabalgata son esencialmente para los niños y hay que permitirles serlo. Las guerras de adultos y los prejuicios a partir de hoy 7 de enero, por favor.

‘Wonder’: La bondad es contagiosa

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Wonder, una película con bandera americana, es un melodrama que pretende invitar a la reflexión. Dirigida por Stephen Chbosky (Las ventajas de ser un marginado, 2012) y estrenada en las carteleras españolas el pasado 1 de diciembre, ofrece al espectador 113 minutos de humanidad, entretenimiento y emotividad. La trama, que gira en torno al acoso escolar, describe parte de esta actual y dolorosa lacra social en la que solo se necesita un líder descerebrado y cuatro borregos que le sigan para hacer verdaderos estragos emocionales en sus víctimas.

Esta producción pasa de puntillas por esta problemática y consigue reflejarla sin profundizar en ella. La historia se centra en Auggi, un niño de 10 años con Síndrome de Treacher, interpretado por Jacob Tremblay (El libro secreto de Henry, 2017). Este, se tiene que enfrentar a la realidad de la vida arropado por su maravillosa familia. Desadaptado y vulnerable, el protagonista sale del cascarón que le protegió durante su década de vida, para superar pruebas que obligan a los demás a mirar más en el interior que en el exterior de las personas. La familia perfecta, los niños crueles, los profesores entregados, los padres consentidores, y un final previsible hacen que el espectador salga con la sensación de que la cosa no es tan grave.

En este filme se puede captar, de forma light, el nivel de crueldad al que podemos llegar, incluso siendo niños, que se contrapone a la empatía que también se expresa en la cinta y que saca al argumento de la cruda realidad. Con paños de agua caliente, el director disfraza una de las verdades que hoy machacan al mundo.

Un reparto de excepción


El largometraje, inspirado en el best seller homónimo de R.J. Palacio, contó con veinte millones de presupuesto para su producción. El guion a cargo de Steve Conrad (En busca de la felicidad, 2012) y Jack Thorne (Mejor otro día, 2014) consigue, de la mano de Chbosky, hacer que este niño logre que, aquellos que antes lo despreciaban, lleguen a encariñarse con él superando así uno de sus mayores retos: integrarse en la sociedad.  Esas casi dos horas de realidad enmascarada mantienen a la audiencia expectante ante una situación que, en definitiva, todos sabemos cómo acabará. Pero será por aquello de que nos gusta creer en los cuentos de hadas que siempre nos alegramos de que todo termine como esperamos. Una pena que diste mucho de la verdadera humanidad.

Dentro del reparto, Julia Roberts (Second Act, 2014; The Normal Heart, 2014), Owen Wilson (Figuras paternas, Es de extrañar, 2017) e Izabela Vidovic (Familia de acogida, TV Serie 2015-2018), se desempeñan en el papel de la familia que conforman un entorno lleno de amor. Producida por Lionsgate, Mandeville Films y Participant Media, ha sido nominada a mejor actor joven (Tremblay), mejor guion adaptado y mejor maquillaje al Premio Critics Choice Awards en 2017.

Una amenaza real

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Terrorismo: “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”, así lo define el Diccionario de la Real Academia Española. No es casualidad que se llame así, ya que precisamente su éxito depende de su capacidad para sembrar el pánico. Basta con un grupo de hombres armados para crear alarma social. Una amenaza real, cada vez más real. Sin embargo, sobredimensionar el peligro y la inseguridad solo bloquea nuestras mentes. Achantarnos sobre el que se cree más fuerte, le enorgullece.

Europa, víctima del terrorismo


Hasta hace poco, nos consolaba la idea de mantenernos al margen y nos aliviaba saber que, cuando ocurría, era una casual anécdota. Mientras tanto, los terroristas iban consolidando sus bases, fabricando un territorio cada vez más indefenso.

Precisamente por ser el continente más pacífico del mundo, es en Europa donde el terrorismo provoca mayores temores. Barcelona, Manchester, París, Londres, Berlín… aprovechemos la oportunidad de ser ciudades desarrolladas, con suficientes recursos para prevenirse. Toca dejar de lado la improvisación y prepararse para lo que viene. No podemos bajar la guardia ante la ofensiva europea, que se ha convertido en el blanco principal de las bandas yihadistas, o eso parece según de los últimos atentados de Reino Unido: cinco ataques en menos de un año; pero el miedo no soluciona nada.

La pregunta que nos tenemos que plantear es: ¿qué puede hacer cada territorio para prevenirse del extremismo violento? Pese a las grandes dificultades a las que se enfrentan, cada territorio puede (y debe) actuar en contra de las organizaciones islamistas. Deben trabajar al detalle las medidas políticas, elaborando planes de acción eficientes y creando programas de prevención.

Hacemos mal…


La reacción emocional no es suficiente. No basta con demostrar nuestro apoyo a las víctimas y a sus familiares, no basta con publicar hashtags fúnebres y argumentos populistas. Hacemos mal en acostumbrarnos a entender que “no tiene remedio”. Lo hacemos fatal cayendo en que, mientras no nos afecte de forma directa, tenemos que aceptarlo como un mal social. Y, sobre todo, hacemos mal en caer en reacciones desmesuradas en contra de la comunidad musulmana.

Dónde sea, cuándo sea y cómo sea, es momento de exigir dureza política, social, militar y judicial. Es hora de comprender que esta amenaza se puede frenar, hora de apoyar a los países donde mueren miles de personas a causa del ISIS.

Es tiempo, en definitiva, de actuar desde casa, pues como dijo el periodista estadounidense Edward R. Murrow, “nadie puede aterrorizar a toda una nación, a menos que todos nosotros seamos sus cómplices”. Entendamos de una vez por todas que el silencio de los indistintos es el verdadero aliado de los enemigos. El terrorismo deja huellas imborrables a su paso. Intenta golpear donde más duele.

Maquillaje

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Hoy titulo este artículo con el nombre de la famosa (y pegadiza) canción de Mecano, y todo ello debido a la importancia que cobra hoy en día el maquillaje en todas sus facetas. En concreto, en la vertiente del lenguaje. Podemos decir que este se ha convertido en un elemento susceptible a cualquier crítica, confrontamiento y duda. Por ello, dedico estas líneas a tratar el tema de los eufemismos y lo políticamente correcto.

Antes de entrar en materia creo que es necesario definir el concepto de eufemismo con claridad. Según recoge el Diccionario de la Real Academia Española, nos referimos a eufemismo como la “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”. Viéndolo así, podemos considerar que su uso ayuda a embellecer el lenguaje y le aporta al mismo un cariz adecuado a las circunstancias, siempre cuidadoso de no herir sensibilidades. ¿Será cierto esto? Antes de discutirlo, qué mejor que conocer algunos ejemplos. Como cantaba Mecano: te vas a horrorizar.

Tomemos la publicación Siete eufemismos que parió la crisis, de la Escuela de Periodismo UAM, publicado en El País. El primero de los siete casos alude al uso de movilidad exterior en el ámbito político para referirse, hablando mal y pronto, a la fuga de cerebros, o al hecho de que cientos de miles de jóvenes han tenido que abandonar España para buscarse la vida, porque en su país natal no existen las oportunidades laborales para ellos, pero sí un 41,9% de paro juvenil (EPA, III Trimestre 2016). Sombra aquí, sombra allá.

“¿De qué nos sirve emplear palabras y expresiones cultas y suavizadoras, si no nos enteramos de nada de lo que se nos está diciendo?”


Otros que me llaman bastante la atención son esos eufemismos que tratan de esconder aquello que no debe ser nombrado. Y no, no me refiero al Señor Oscuro (Voldemort), sino a la palabra crisis. Y es que existen tantas expresiones alternativas a ella que no sabría decir cuál me resulta más cursi. Estancamiento, condiciones adversas, ajustes, período de serias dificultades, y un largo etcétera que hacen que me replantee la ventaja de la riqueza del lenguaje.

Un espejo de cristal, y mírate, y mírate, continúa Mecano. Y es exactamente eso lo que debería hacer la sociedad. Mirarse al espejo y darse cuenta de la realidad falsa y aparente en la que estamos viviendo, y que muchas veces resulta engañosa por culpa de la manera en la que se nos presenta. ¿De qué nos sirve emplear palabras y expresiones cultas y suavizadoras, si no nos enteramos de nada de lo que se nos está diciendo? Y refuerzo la idea de la necesidad de someter a la sociedad a examen con una declaración del catedrático José Sarrión Gualda en su artículo Los eufemismos y el lenguaje políticamente correcto. En él afirma que “lo importante es trasformar la realidad injusta y luego el lenguaje dará testimonio y expresión ajustada de ese cambio”.

Pero seamos sinceros con nosotros mismos y aceptemos de una vez por todas que los cambios, a día de hoy, son muy difíciles de realizar. Preferimos resignarnos a la realidad artificial en la que estamos inmersos y tratamos de maquillarla y sacarle brillo de donde no lo hay. Optamos por cubrir y no hablar de lo malo, aun sabiendo que existe. Nos lanzamos a hablar por hablar, sin darnos cuenta de que cada palabra que soltamos por nuestra boca no es real. Escogemos tener por objetivo la figura del bienqueda antes que decir las cosas claras. Y es eso de lo que trata el lenguaje y la comunicación: de hablar claro.

“Debemos ser contundentes y llamar a cada cosa por su nombre, sin tapujos”


Lo peor de que te engañen es que tú sepas que lo están haciendo. Y así de frustrada me siento cuando oigo que a una familia se le va a aplicar un procedimiento de ejecución hipotecaria, y no se dice alto y claro que va a ser desahuciada y puesta de patitas en la calle. Y si a esto se le suma el escándalo que genera que se llamen las cosas tal y como son… Me enfada que la gente se tire de los pelos al leer que Pérez-Reverte llama a unas jóvenes hijas de puta. Unas jóvenes pájaras, como también él las define, que se dedicaron a hacerle la vida imposible a otra chica que terminó suicidándose.

En definitiva, me enerva que no se hable alto y claro, con precisión y sin rodeos. Es la fórmula más efectiva y coherente a la hora de comunicar. Y es que no sirve de nada maquillar las palabras. Debemos ser contundentes y llamar a cada cosa por su nombre, sin tapujos. Porque, si algo es malo, debe expresarse como tal. Es necesario aprender y predicar una comunicación sin ataduras, sin eufemismos que inciten al desconocimiento y a la duda. Porque, a todas estas, ¿quién dice lo que es o no es políticamente correcto?

Ojalá el uso de los eufemismos deje de lado el objetivo de tapar la cruda realidad y se convierta en un elemento que enriquezca el lenguaje; y podamos cantar mira ahora, mira ahora, mira ahora, puedes mirar, y veamos una realidad lingüística acorde con lo que queremos y debemos decir. Todo ello con menos capas de maquillaje.

Viñeta: El Roto.

‘Perfectos desconocidos’: ¿Qué tanto saben los demás sobre ti?

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Perfectos Desconocidos es un largometraje lleno de guiños al estado civil, casado y a la doble vida que, hoy en día, se puede llevar gracias a la tecnología. Alex de La Iglesia (El bar, 2017; Mi gran noche, 2015) es el director que versionó del italiano al español esta producción, que se estrenó en nuestras carteleras este pasado 1 de diciembre. El filme, clasificado dentro del género drama y comedia negra, consigue que los espectadores se sientan identificados con su propia realidad en varias secuencias. Lo que empezó siendo un juego infantil, terminó casi en una batalla campal.

El protagonista único es el teléfono móvil. Ese que nos cuesta tanto perder de vista durante más de un minuto. Nuestro mayor, aunque no mejor, confidente. Ese que, en más de una ocasión, nos deja en evidencia. En el que plasmamos, por escrito, por voz y con imágenes, todo tipo de sentimientos. Ese amigo con el que compartimos pensamientos buenos, malos, mejores y peores y en el que, a pesar de las veces que nos falla, seguimos confiando. En realidad, un arma de doble filo si cae en unas manos diferentes a las nuestras.

En la película, cinco parejas quedan para disfrutar de una agradable velada en una noche de eclipse lunar, que afecta a la personalidad de la gente en general y a la de los protagonistas en particular. La propuesta de aquel pasatiempo inofensivo, al que todos de manera valiente pero temerosa acceden, se convierte en la peor de las ideas. De trama muy simple y cotidiana, la película toma un matiz sombrío en el que, a medida que entran los wasap y las llamadas, se empiezan a descubrir los secretos, unos más profundos que otros, de cada participante. Es entonces cuando se complica el asunto. Se exteriorizan todo tipo de sensaciones relacionadas con la verdad o la mentira, que cada uno esconde y salen a la luz realidades desconocidas por el resto de aquellos amigos, que creían saberlas todas. En este contenido cinematográfico se mezclan la rabia, el engaño, la traición, la decepción…

Con un final inesperado, esta cinta invita a disfrutar de más de hora y media de esparcimiento en la que se describe la hipocresía en la que vive una sociedad que esconde dentro de su teléfono móvil una infinidad de confidencias. ¿Qué harías tú si te propusieran este plan? A más de uno le entran sudores de solo pensarlo. De La Iglesia es también productor, guionista y antiguo historietista, y consigue convertir una situación cotidiana en toda una pesadilla. La adaptación del guion original estuvo a cargo de Jorge Guerrica Echevarría (El Niño, Carne Trémula) y el propio director. En él, describen un escenario amigable y familiar que pasa a convertirse en todo lo contrario, un espacio en el que convergen un grupo de enemigos y desconocidos.

La película es un remake de la producción italiana Perfetti sconosciuti


La cinta, en su versión española, es un remake de la película italiana Perfetti sconosciuti, del director Paolo Genovese, que ganó el premio David de Donatello, galardón cinematográfico de más renombre en el país vecino, a Mejor Película en 2016. Esta apuesta de Estudios Telecinco Cinema, Pokeepsie Films y Nadie es Perfecto Producciones,  ha sido distribuida por Universal Pictures. Según el digital Blog de Cine Español se ha convertido en una de las producciones más taquilleras a nivel nacional. Con casi un mes en cartelera ya ha recaudado más de 10 millones de euros, lo que la ubica entre las 20 películas españolas con más éxito en la historia del cine en nuestro país.

El reparto lo constituyen Ernesto Alterio (Infancia clandestina, 2011); Juana Acosta (7 años, 2016); An Eye for Beauty, 2014);  Eduard Fernández (El hombre de las mil caras, 2016; 1898: Los últimos de Filipinas, 2016); Belén Rueda (El orfanato, 2007; El cuerpo, 2012); Eduardo Noriega (El último desafío, 2013; Abre los ojos, 1997); Dafne Fernández (Real Playing Game, 2013;  Pepón Nieto (Sé quién eres, Los hombres de Paco) y Beatriz Olivares (Los héroes del mal, 2015;  Hipsteria, 2014). Este grupo, de reconocidos actores, es el encargado de hacer, durante los 96 minutos que dura el filme, que la audiencia consiga valorar hasta qué punto estaría dispuesta a acceder a este pasatiempo en el que se pueden descubrir sus más profundas intimidades.

Olvidados

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¿Por qué tenemos la mala costumbre de mirar siempre hacia otro lado? ¿De solo mostrar interés por algo cuando nos toca directamente? 15. Ese es el número de Operaciones para el Mantenimiento de la Paz desplegadas actualmente en los cinco continentes. No parecen muchas, ¿verdad? Pero… ¿Y si pensamos en la cantidad de manos que hay trabajando sin cesar? 230 000 manos que trabajan para todos. Siempre incansables. Siempre firmes. Atentas y dispuestas. Ah sí, si pensamos en eso la cosa cambia. ¿Y cómo se lo devolvemos nosotros?

La respuesta es clara. Los medios de comunicación nos limitamos a no hacer nada. Hacer oídos sordos es siempre mucho más fácil. Hace tan solo unos días, tres cascos azules murieron al ser atacados en una de las misiones de la ONU. Tres cascos azules cualquiera. Así es como lo recogen los pocos periódicos que se hacen eco de la tragedia. A nadie le importa si se llamaban David o María, qué nacionalidad tenían o cuáles eran sus sueños. ¿Qué pasaría si esos cascos azules fueran alguien importante? ¿Si fueran, quizá, merecedores de salir en un telediario? La realidad es que no lo son.

¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a arriesgar nuestra vida para mantener la paz?


Es cierto que todos y cada uno de esos militares están ahí porque quieren. Llevan formándose años. Están perfectamente preparados tanto física como psicológicamente, pero ¿eso nos exime de reconocer su labor? También es verdad que tienen su sueldo todos los meses como cualquier empleado. Eso es innegable, pero ¿realmente cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a arriesgar nuestra vida para mantener la paz? Una paz que no debemos olvidar, porque es para todos. ¿Alguien se ha parado a pensar qué sería de muchos países en conflicto si esos cascos azules no existieran? Sí, hablo de esos países alejados de nuestra zona de confort. Y sí, también me refiero a esos cascos azules que ni siquiera salen en las noticias.

Puede que solo sea un puñado de hombres. Puede que ni siquiera importe a la mayoría ni a quien les envía, pero cada uno de ellos tiene familia: padres, mujeres, quizá hijos, y todos merecen saber que detrás hay muchos que comparten su suerte y sufrimiento.

No digamos que no podemos hacer nada. Siempre se puede hacer algo más, es la única forma de que podamos seguir adelante con la cabeza alta. Ya no me limito a los periodistas, sino a nuestras responsabilidades como personas.

Seguramente, a esos tres cascos azules nadie les dijo que la muerte era tan fácil. Que la vida no vale nada y se escapa sin avisar. Tenemos la mala costumbre de no apreciar lo que en verdad importa y mañana pueden ser más. Muchos más. Más los que se queden olvidados.

No todo es de color de rosa

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Érase una vez dos titulares: Crean un chocolate que alivia los dolores menstruales y Crean una lencería especial para no tener que usar tampones ni compresas. Titulares que me entran por los ojos y me llaman e incitan a leer el resto del contenido de las publicaciones. Así es, dos avances que tratan de solventar dos problemas que generalmente la menstruación trae consigo: las molestias y el gran número de productos que se emplean para afrontarla.

No me enfada el hecho de que se innove y se trate de solucionar un problema que, en mayor o menor medida, afecta a todas las mujeres del mundo. Lo que me enoja es que el avance que suponen estos progresos no vaya ligado a una normalización de la situación en sí, y tampoco a la solución del aspecto económico de la misma. Pero vayamos por partes.

“Si algo así genera tal revuelo, es que es necesario hablar más del tema”


Presumimos de ser personas liberales y sin complejos, pero es un hecho que la menstruación sigue siendo un tema tabú en pleno siglo XXI. Si no, recordemos a la nadadora Fu Yuanhui, que explicó que su bajo rendimiento en una prueba de los JJ.OO. de Río de Janeiro se debió a que tenía la regla. Estas declaraciones despertaron la bestia que vive en las redes sociales y se convirtieron en trending topic. Si algo así genera tal revuelo, es que es necesario hablar más del tema.

El periodo es algo que se vive desde la vergüenza y desde lo incómodo o, al menos, es la manera en la que la sociedad responde ante ello, y por ende, nosotras. Y un causante de ello son las marcas de compresas, tampones y todos esos productos de higiene femenina. Aprovechan la desconfianza de la mujer en una situación en la que alguien se entera que está menstruando, lo que le obliga a ser más cauta y doblar la protección para evitar cualquier imprevisto. Y es que saben que nosotras estamos dispuestas a pagar más. Y no hablemos de sus anuncios, que rebosan felicidad y dinamismo por los cuatro costados, mostrando una imagen bastante alejada y distorsionada de lo que supone estar menstruando.

Las mujeres pagan entre el 8 % y el 24 % más por la versión femenina de un mismo artículo que los hombres


Económicamente, la menstruación es un timo. El llamado “timo rosa”. Haciendo cuentas, ser mujer no resulta rentable: es más caro que ser hombre. Según un estudio del Ayuntamiento de Nueva York denominado De la cuna al bastón, el coste de ser una consumidora mujer, de media, los artículos de cuidado personal de las mujeres son un 13 % más caros que los de los hombres. Y no es de extrañar. Las compresas y tampones no son considerados bienes de primera necesidad, por lo que se les aplica un gravamen de un 10 % de IVA. De acuerdo con el comparador de precios idealo.es, las mujeres pagan entre el 8 % y el 24 % más por la versión femenina de un mismo artículo que los hombres. En total, una mujer se gasta unos 7000 euros a lo largo de su vida en productos relacionados con la menstruación. Y a esto hay que añadirle la brecha salarial.

A pesar de todo esto, algunas instituciones ya se han puesto manos a la obra para tratar de arreglar todo esto. Una de ellas es el Gobierno canario, que en noviembre de este mes anunció que a partir de 2018 suprimirá el impuesto que se le aplica a los productos de higiene íntima femenina; es decir, pasarán a estar gravados del 3 % al 0 % de IGIC. Esperemos que esta iniciativa se extienda y sea acogida al resto del país y que, de una vez por todas, los tabúes y complicaciones en torno a la menstruación acaben desapareciendo.

Sin noticias de Siria

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“Hola. Mi nombre es Salima Y tengo 17 años. Apenas conozco tu idioma, pero me gustaría contarte cuál es mi día a día en un país dominado por el odio, la guerra, el terror, las balas y la muerte. Un país como Siria que mata a niños y familias como yo constantemente y del que, ahora, más que nunca, quiero marchar. No sé por dónde empezar, es todo tan difícil. Lo único que tengo claro ahora mismo es que quiero salir de esta pesadilla que me rodea cada segundo. Ojalá fuese solo un sueño, pero no, esta es mi realidad. Y te aseguro que la situación es tan dura que no deseo nada más que llegar a Europa y ser feliz de verdad. Ahora bien, me encantaría que te pusieras en mi lugar para que comprendas la magnitud del problema y entiendas el porqué de esta huida. Acaso, ¿te has planteado cómo vive una persona refugiada dejando atrás su casa, su país o perdiendo a lo que más quiere y todo por no morir? Quiero confesarte que estoy viva, pero no me siento humana, he perdido la fe en la humanidad. Siento que todo el mundo me ha abandonado a la deriva. Incluso Europa, mi única esperanza, también se ha olvidado de mí y de mi familia. Pero Europa no ha sido el única, los medios de comunicación también nos han dado la espalda. Me dirijo hacia ustedes, a aquellos medios comprometidos con la sociedad que a priori, cuentan lo que sucede, pero que realmente no informan sobre nada. Y más cuando se trata de Siria, la olvidada por Europa y por los medios. Quiero que, por un momento, todos los países sean capaces de ponerse de acuerdo y cumplan con lo recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ayúdame antes de que muera, por favor”.

“Esta desesperada ayuda fue enviada por Salima a un periódico. Días después, la asesinaban a balazos en un enfrentamiento”


Esta desesperada ayuda fue enviada por Salima a un periódico. Días después, la asesinaban a balazos en un enfrentamiento. La muerte de esta joven representa una ínfima cifra más de una tasa mortalidad que supera más de los 500 000 asesinatos fruto de la guerra civil en la que se encuentra inmersa Siria.

Ahora bien, ¿por qué hablamos de derechos humanos cuándo realmente se carece de humanidad? ¿Por qué le cerramos la puerta a alguien que quiere un derecho tan básico como es el del asilo? ¿Qué pasa para no se publiquen más informaciones sobre Siria? ¿Qué pasa con el principio de no devolución?

Son tantas preguntas las que vienen a mi cabeza mientras escribo estas líneas que no soy capaz de entender cómo un problema tan grande pasa desapercibido para Occidente y sus medios de comunicación. Hoy no es Salima la única víctima.

Estamos ante seres humanos que arriesgan su vida para huir de la muerte,  lo único seguro para estas personas que se encuentran en una amenaza constante, torturas y una vulneración absoluta de sus derechos como seres humanos. Y lo único que quieren estos refugiados es sobrevivir…

 

Ahora más que nunca

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Después de la abultada derrota de hoy en el Clásico (0-3), los blancos se posicionan a 14 puntos (con un partido menos) de su enemigo íntimo, el Fútbol Club Barcelona. Yo, madridista de pro, apagué la tele, me enzarcé en un par de debates wasaperos sobre las causas de tal debacle y, como amante del escribir, decidí ponerme delante del ordenador como bálsamo para mis heridas futboleras. Necesitaba contar qué significa y ha significado el Real Madrid para mí. Porque ahora más que nunca hay que tenerlo claro.

Mi madridismo no es de cuna, pero nació a temprana edad, concretamente a los cinco años. La causa, aún me la pregunto o no la recuerdo. A lo mejor, tuvo influencia la pasión vikinga que tenía el hermano de mi mejor amigo por aquel entonces, pero prefiero pensar que fue fruto de una casualidad.

Mi afición hacia el conjunto madrileño fue dando sus primeros pasos y, ¡vaya qué primeros!, ya que en la temporada 2001-2002 el Madrid de Del Bosque se alzaba con la novena Champions League. Sí la de la volea espectacular de Zidane al Bayer Leverkusen. Qué mejor manera de empezar esta pasión que, a día de hoy, genera en mí todo tipo de emociones (que se lo cuenten a mi madre).

El madridista de la clase


Disfruté la época de los galácticos con ilusión. Tanta estrella sobre el campo: Beckham, Ronaldo, Zidane, Raúl, Figo, Roberto Carlos, Casillas… Pero mis ojos y mi admiración plena estaban sobre un futbolista: Raúl González Blanco. ¡Oh capitán, mi capitán!

Por aquel entonces, estaba en primero de Primaria y era el centenario del club. A raíz de ello, el afamado tenor Plácido Domingo compuso un himno conmemorativo. Durante una actividad de clase, la profesora nos pidió que nos levantaramos del asiento y cantaramos una canción que nos gustara. Yo, como no podía ser de otra forma, aclaré la voz y, con orgullo, entoné en modo ópera la pieza de Plácido Domingo: “Hala Madrid, Hala Madrid, campo de estrellas donde crecí..”. Había quedado marcado de por vida, el madridista de la clase. ¡Y encima la profesora colchonera! Pues bien, por si fuera poco, ese mismo año pude palpar el madridismo en primera persona y cumplir un sueño. Visitar ese campo de estrellas del que hablaba el artista, el Santiago Bernabéu.

Corría el año 2003 y era mi primer viaje fuera de las Islas. Todo por el Madrid. Pobre de mi madre (nada futbolera) que tuvo que acompañarme a cumplir mi capricho. Todo el viaje fue inolvidable, pero cuando subí las escaleras del estadio todo pasó a segundo plano. Petrificado y apoyado en una baradilla me quedé observando el coliseo con el que tanto había fantaseado. Allí estaba con la boca abierta y sin hacer movimientos, mientras mi madre me gritaba: “¡Jorge, Jorge!, ¿te gusta?”. Tras recuperarme del shock, respondí: “¡Increíble!”.

Desde ese entonces mi corazón se tiñó aún más de blanco. Tanto es así, que fue el principal motivo por el que sufrí en el colegio y en los primeros años de mi existencia. Esos fines de semana en los que el Madrid perdía eran duros. A veces lloraba, otras no me apetecía cenar y, para más inri, tocaba al día siguiente cole. Horrible. Tenía que soportar a mis compañeros chinchándome y eso lo detestaba, aunque a veces iba de gallito con la equipación. Era un precio que tenía que pagar.

Cumpliendo sueños


A ello no ayudó al zafarrancho que se montó en el club tras los Galácticos. Tres años sin títulos, un baile continuo de entrenadores y la dimisión de Florentino Pérez. Durante esa época tormentosa pude cumplir otro sueño, el cual era ver jugar al Madrid en vivo. La suerte del sorteo copero emparejó al Tenerife, por ese entonces en Segunda División, con mi amado equipo. Tenía que ir sí o sí, y así fue. Pero como suelen hacer muchos conjuntos en Copa, los blancos, que vistieron de negro ese día, llegaron al Heliodoro llenos de suplentes. Vamos que no pude ver a mi ídolo Raúl. Aún así, siempre guardaré el recuerdo de un golazo de Solari de falta que clasificó a los de la capital (1-2). Si se preguntan con cuál de los dos iba, creo que está claro.

Con Ramón Calderón en la presidencia, el Madrid enderezó el rumbo deportivo con dos títulos ligueros, pero el Barcelona de Rijkaard seguía intratable y reinaba en Europa con un fútbol envidiable. Fueron años duros para el madridismo y para mí también, aunque esas dos ligas las viví con mucha intensidad. A pesar de ello, pude volver al Bernabéu a ver un encuentro de Liga frente al Murcia, y esta vez con Raúl sobre el verde. Fue un enfrentamiento con pocos goles, pero ganó el Madrid y yo así era feliz. Gol de Sneijder por cierto. La gran remontada de la Liga de Capello o el pasillo del Barcelona al Real Madrid de Schuster, fueron otros dos orgasmos para mis sentidos.

Llegaba la era Pep para los culés. Tiempos difíciles. A pesar de las manitas, los 2 a 6 y demás humillaciones, visité por tercera vez el coliseo merengue en 2009. Esta vez con el Tete en Primera y viajando con una peña tinerfeñista. Vestía de blanquiazul, pero en el fondo tenía claro quién quería que ganara. Y mis deseos se cumplieron. Todavía me acuerdo cómo me perdí en ese inmenso estadio al ir a comprar una Coca Cola.

Tiempos difíciles


Ese fue el último año vestido de blanco de mi ídolo Raúl. Tengo guardado en la memoria su acto de despedida y cómo, sin querer, caían lágrimas de mis ojos. ¿De quién me compro yo ahora la camiseta?, me preguntaba. Aún así, siempre me quedará el consuelo de poder verlo a escasos metros anotando en el duelo liguero en el Heliodoro. Un festín blanco de goles que gocé en silencio.

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Como comenté, probablemente, haya sido la etapa más compleja, pero pasó y con ella llegó la de Mourinho. Volvimos a ser competitivos, ganamos una copa al eterno rival y se alzó la Liga con un récord de puntos. Fue bonito mientras duró, ya que el ambiente incendiario que creó el portugués desembocó en desastre y división. Tocaba sufrir de nuevo y, mientras, la Décima no llegaba.

Fueron años en los que mi casa tuvo que sufrir más que nunca mis gritos y mi pasión futbolística frente a la tele. “Jorge algún día te da un ataque, te voy a apagar el televisor”, “¿ hoy juega el Madrid ?, ayy noo”, “Jorge control”, son solo algunas de las frases que, a día de hoy, me sigue diciendo mi familia cuando me siento a ver a mi equipo. Gajes del oficio.

“No tenía suerte en el amor ni en el juego como quien dice, pero mi Madrid triunfaba y eso me valía”


Y llegamos a estos cinco últimos años. Una época dorada: 3 Champions, 1 Liga, 2 Copas del Rey, 3 Mundialitos de Clubes, 1 Supercopa de España y 3 Supercopas de Europa. Todo un festín de entorchados.

En su primera temporada, Ancelotti logró el anhelo del madridismo: la Décima. Ya mi memoria apenas recordaba esa novena, así que deseaba volver a ver al Madrid conquistando la Champions League. Para mi desgracia, el mismo día de la final tuve mi graduación. Tuve que tirar de móvil y disimular para que nadie notara que hacía caso omiso al acto. Jugaba el Madrid y lo primero es lo primero (algo que también decía a mi exnovia cuando quería quedar y los vikingos disputaban un choque). La ceremonia avanzaba y los merengues perdían, encima contra el Atlético de Madrid. De las gradas derrepente, e interrumpiendo el evento, se oyó un grito de gol. Tocaba averiguar si era de los blancos. Y efectivamente, había nacido la leyenda de Ramos y el minuto 93. El desenlace, ya todos lo sabemos.

El exceso de mano izquierda mató a Carlo y llegó Benítez. Una vieja gloria en los banquillos que se estrelló con todo el equipo. Tocaba arreglar el desaguisado y Tito Floren tocó el corazón y añoranza del madridismo designando como técnico a Zinedine Zidane. El mago francés, el de las ruletas y controles exquisitos que admiré cuando era niño por la tele.

“Hasta el final vamos Real”


Zizou dio la vuelta a la tortilla, hizo temblar al Barça en Liga y se apuntó la undécima Copa de Europa contra el Atleti. Esta vez sí pude disfrutar de la final y de una tanda de penaltis, la cual viví tapándome con un cojín como si de una película de terror se tratase. Al final, Cristiano Ronaldo resolvió y la fiesta se apoderó de la habitación que compartía con varios amigos, para desgracia de los vecinos.

Pero estos tiempos tan felices se prolongaron al año siguiente. Doblete de Champions y Liga. Yo no tenía suerte en el amor ni en el juego, como se dice, pero mi Madrid triunfaba y eso me valía.

La nueva temporada daba comienzo con más éxitos y, por ende, alegrías para un servidor. Supercopa de Europa, baño y masaje al Barcelona en la Supercopa de España… Todo invitaba a dibujar un escenario victorioso. Se hablaba de la mejor plantilla de la historia, de paseo por Europa y en el campeonato liguero, etc. Pero hoy, solo unos meses después, la realidad es otra. Quizás el futuro de los blancos no esté del todo claro, pero yo, después de haber hecho un recorrido por todos mis recuerdos madridistas, sé que, ahora más que nunca, “hasta el final vamos Real”.

La novedad y la diferencia, señas de identidad de ‘Los últimos Jedi’

Opinión Texto:

En estos últimos años, diciembre se ha convertido en el mes más importante para los fanáticos de la ciencia ficción, ya que es el elegido por Disney (actual dueño de los derechos de Star Wars) para estrenar los largometrajes. En esta ocasión, la película está dirigida por Rian Johnson y nos muestra una historia completamente diferente a lo que los seguidores de esta saga estamos acostumbrados a ver. Y como todo, tiene su lado bueno y malo con un Luke mucho más viejo y sabio (que recuerda al Obi Wan Kenobi de Una nueva esperanza), y a una Leia más prudente y sensata. 

Algo que se nota bastante en la película es el pasotismo de Luke Skywalker hacia todo lo que le rodea. Ya no tiene ganas de luchar después de haber fracasado como maestro Jedi. Su carácter es el de alguien que se rinde muy pronto, algo que a muchos fans, incluso al propio Mark Hamill, ha molestado. Además, se le ve más asustadizo y preocupado, este personaje interpretado por el actor californiano dista mucho de ser el personaje valiente e impulsivo de los metrajes originales. Así, el director nos muestra un lado desconocido del alter ego de Hamill.

Defiendo y, a la vez, no comparto, este giro de guion con su personaje, pues por muy mal que vayan las cosas, los Jedi nunca deben rendirse y siempre deben luchar hasta el final. Pero también entiendo que después de cuarenta años una nueva generación de héroes debe reemplazar a la anterior.

Un episodio diferente


Sin duda puedo decir que Los últimos Jedi supera a El despertar de la fuerza. Los personajes se comportan de manera distinta a como lo suelen hacer normalmente (sobre todo Luke) y eso es lo que realmente hace especial a esta película.

Si tuviera que destacar alguna cosa buena es que se responden a algunas cuestiones que quedaron en el aire en la película de 2015. Por ejemplo, sabemos porqué Ben Solo se convirtió al lado oscuro. Sin embargo, aún quedan otras muchas preguntas por responder. Además, vemos cómo se van desarrollando los nuevos personajes, dejando claro que ellos son el futuro que tomará el testigo en la saga. 

Como era de esperar, los efectos especiales, las imágenes y la música (también en la música se nota un relevo generacional) no han decepcionado a nadie. El principio del largo es muy intenso, al igual que todas las peleas con naves, lo que merece un punto a favor en el marcador de Johnson.

Por otro lado, la cinta tiene algunos aspectos negativos. Por ejemplo, la duración excesiva de algunas escenas que verdaderamente no aportan información relevante en la historia. Se nota que son de relleno. También hay algunos chistes infantiles (la mano de Disney). 

Un final con vistas hacía un futuro lejano


Cuando Disney compró Lucasfilm en 2012 anunció qué haría seis películas sobre el universo Star Wars (tres películas que siguieran la historia original y otras tres dedicadas a otros momentos dentro de dicho universo). Pues bien, al final de este octavo episodio se puede interpretar que la casa del ratón ya está trabajando en estos nuevos trabajos, ya que nos muestran a unos niños hablando sobre la impresionante historia de Luke Skywalker mientras uno mira al espacio. Algún día él, seguro, también será un héroe… 

La clave de esta historia es que el paso de una generación a la siguiente, se acentúa cada vez más. Así, los mayores sentirán nostalgia al ver a los personajes que estrenaron la saga en 1977, además de verlos con una personalidad diferente, mientras que los más jóvenes seguirán descubriendo lo que les puede ofrecer esta maravillosa aventura. Le doy un 6,5.

El negocio de la libertad

Opinión Texto:

Somos víctimas del fin. La obsesión por dar sentido a cada paso nos conduce a intentar controlar la incertidumbre. Hasta hace algún tiempo, Dios se constituía como fuente hegemónica de respuestas. Ante la caída de esta percepción, el culto al capital se ha convertido en un comodín o alternativa que garantiza la solución de cualquier problema que se presente en la actualidad.

Nuestro día a día está marcado por el dinero. La ropa que vestimos, el camino hacia el trabajo, el café de la mañana, el colchón sobre el que dormimos. Todo tiene un precio. Esta situación se convierte en alarmante cuando, donde unos vemos personas, otros siguen viendo dinero, dejando entrever que ni siquiera la vida es inmune al poder de la moneda, la religión universal donde todo se compra y se vende.

Captan personas, les arrancan la libertad y las trasladan para después comerciar con ellas. En esto consiste la trata de seres humanos, uno de los tres delitos más lucrativos a nivel mundial junto al tráfico de drogas y de armas, donde las mafias reducen la vida a un objeto con valor de cambio. Algunos de los propósitos de estas transacciones son la explotación sexual, los trabajos forzados, la mendicidad, los matrimonios obligados o el servicio doméstico.

El número de víctimas según la UNODC es de 2,5 millones


Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el número de víctimas reconocidas de este tipo de intercambios asciende a los 2,5 millones. Sin embargo, se estima que por cada víctima identificada se esconden 20 sin rostro. Por lo tanto, 50 millones de vidas podrían ‘estar en venta’, siendo las protagonistas de la esclavitud del siglo XXI.

El 79 % de esta cifra son mujeres, captadas para después ser prostituidas o casadas a la fuerza. Un ejemplo más de la cosificación diaria que experimentamos y en la que nuestra dignidad y nuestro cuerpo quedan simplificados a una máquina de reproducción y de placer masculino.

Mientras la batalla de intereses entre los dirigentes políticos acapara la agenda mediática, en España, según el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, 23 000 mujeres y niñas están en riesgo de sufrir esclavitud sexual. Pese a los distintos marcos de prevención que se han suscrito a nivel mundial, como el Protocolo de Palermo, ningún país queda al margen de este conflicto. Tampoco las cifras experimentan reducciones significativas, un indicador que muestra que la normativa es insuficiente e ineficaz.

En el informe publicado por la UNODC sobre el estado de la cuestión en 2016 se destacó la relación entre el aumento de los movimientos migratorios de los últimos años y el incremento del número de víctimas de la trata. En consecuencia, muchas de estas vulneraciones se producen a las puertas de Europa. Es el caso de la ruta entre Libia e Italia, que se ha convertido en un auténtico infierno en la tierra, donde las violaciones, las torturas e incluso las subastas de personas están a la orden del día.

“Nadie huye de su casa si no tiene un tiburón dentro”


Sin embargo, a causa del cierre de la ruta de los Balcanes acordado entre la Unión Europea y Turquía en 2016, los migrantes que proceden de Oriente Medio o del África subsahariana ven la alternativa libia desde el prisma de la esperanza. Un punto de paso entre la guerra y la paz, Occidente. Ante el bloqueo de los países receptores, esta esperanza se ahoga en el Mediterráneo, junto a la idea de Europa como cuna de los Derechos Humanos.

A pesar del flagelo que viven los migrantes, las políticas vinculadas a los movimientos de extrema derecha, en auge en los últimos años con triunfos como el de Trump, emiten un discurso de odio hacia quien llega de fuera. Divulgan etiquetas y mitos: “vienen a robarnos el trabajo”, “levantar fronteras implica la entrada de terroristas”, etc. Palabras que se convierten en cadenas, esta vez, simbólicas.

Tal y como afirma la activista y embajadora de ACNUR Barbara Hendricks, “nadie huye de su casa si no tiene un tiburón dentro”. La inmigración no es una causa, es la consecuencia de la desesperación que provocan tiburones como el hambre, la sed o la guerra, en muchas ocasiones, alimentados por Occidente, exportador de armas y principal responsable del cambio climático que, a su vez, desemboca en sequías y malas cosechas.

La gestión de los movimientos de población se convierte en el ejemplo claro de la crisis de prioridades en la que se sume el sistema actual, donde el Sur mira hacia el Norte, pero el Norte no tiene ojos para nadie, solo para sí mismo.

La utopía de la paz

Opinión Texto:

All we are saying is give peace change, lo que significa que todo lo que pedimos es que le des una oportunidad a la paz. Seguramente, cuando John Lennon pronunció estas palabras por primera vez tras sus encamadas o “camas por la paz” con Yoko Ono durante la guerra de Vietnam, esperaba que se hicieran realidad. Pero lo cierto es que 48 años después, seguimos sumidos en guerras  y el mundo está viviendo una de las etapas más peligrosas desde hace décadas.

Según el escritor Alonso Baquer, “la guerra es como un modo violento de estar organizados los grupos sociales. Es una forma de relación entre seres o grupos de hombres marcadas por el uso intencionado de la violencia”. A día de hoy, en pleno siglo XXI, siguen existiendo confrontaciones bélicas y la lista sigue siendo enorme. ¿Los factores? No están claros. Por lo general, los económicos, los políticos, los culturales, los ideológicos y los religiosos. Los países y zonas más pobres son las que más conflictos activos vive, pues en muchos casos estos tienen que ver con el acceso al agua o a tierra cultivable. No obstante, ya se sabe lo que dicen ¿la pobreza genera guerra o es la guerra la que acaba generando pobreza?

Conflictos sin razón


Ya lo decía Lennon: “Everybody is talking about ministers, sinisters, banisters and canisters, bishops, and fishops, and rabbis, and pop eyes”. Esto es“todos hablan de ministros, tragedias, barandales y latas, obispos, pescados, rabinos y ojos saltones”, pero realmente no sabemos por qué es necesaria la beligerancia. Ninguna razón es suficiente para entrar en conflicto y provocar tantas catástrofes humanas.

En Siria, por ejemplo, la guerra no ha cesado. Desde el 2011 se han producido un conjunto de confrontaciones a causa del Gobierno de Bashar al Assad tras las manifestaciones de la Primavera Árabe. Ciudades dañadas, presencias de grupos islamistas, alrededor de cinco millones de refugiados y siete millones de desplazamientos de personas son algunas de las consecuencias que se han visto en estos enfrentamientos bélicos.

De Sudán del Sur, da pena hablar. Un país joven, de hecho el más joven del mundo. Logró independizarse de su vecino del norte, y aun así todavía no podemos hablar de una completa estabilidad. Quinientas mil víctimas mortales, millones de desplazamientos y refugiados, es el resultado de más de cuatro años de enfrentamientos.

¿Existen soluciones?


En los años sesenta del siglo XX, con las disputas entre las guerrillas comunistas y el Ejército y la posterior aparición de conjuntos paramilitares, así como de otros grupos relacionados con el narcotráfico, se inicia lo que hoy es uno de las confrontaciones más largas de la historia contemporánea. En efecto, el conflicto armado en Colombia. Trescientas mil víctimas, más de cinco millones de desplazamientos internos… Muchas cifras, innumerables guerras, pocas disoluciones y escasas soluciones.

¿O las hay? La ONU, es una organización internacional que pretende que los estados cooperen, colaboren y firmen tratados generales. Esta tiene un Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, cuyo fin es trabajar para crear unas condiciones adecuadas e integrar los procedimientos necesarios con el objetivo de alcanzar una paz duradera de un país desgarrado por una guerra. Quince operaciones están llevando actualmente. Haití, Liberia, Sáhara Occidental, Malí y la República Centroafricana son algunos de los lugares en los que se encuentran. No obstante, hace poco leí que EE.UU. ha obligado a las Naciones Unidas a recortar presupuestos en misiones de Paz. Casi 600 millones de dólares son los que han reducido de los costos de estos mantenimientos. Y esto no viene de ahora. El presidente estadounidense parece que considera más importante ponerle trabas a otros papeles que afrontar la necesidad de que es fundamental el mantenimiento de la paz de la Naciones Unidas.

“Solo pedimos que se le dé una oportunidad a la paz”


Pero ¿La paz? ¿Para qué? Mejor sigamos convirtiendo el mundo en este lugar imprudente, temerario y espinoso que estamos creando. Sigamos con tensiones como la de Corea del Norte y Corea del Sur, sigamos apoyando a ambas que eso sí interesa, sigamos provocando por un lado y por otro. Una paz que pende de un hilo muy fino. Sigamos con conflictos activos que solo se resolverán si alguien pone un poco de coherencia en esta loca decisión de solventar los problemas con guerras. Busquemos soluciones, no pongamos nosotros los problemas.

Si es que solo pedimos que se le dé una oportunidad a la paz.

Un sueño de película

Opinión Texto:

Estoy que no me lo creo. Acabo de cumplir los 18 y nunca imaginé tener una celebración como esta. Otro día más de fiestas patronales. Es hora de irse a casa, estoy agotado. Mañana más y mejor. ¡Hasta luego chicos, ya nos vemos!, y comienza a caminar. El recorrido a casa parece más largo de lo que pensaba. De repente siente una presencia. Hay alguien que lo está observando. Cinco chicas. ¡Uau! ¡Qué guapas!

Se detiene a hablar con ellas. Eso es lo que más le gusta de las fiestas, puedes conocer gente de todo tipo, raza, sexo y edad, sin problemas, para divertirse, charlar y echarse unos bailoteos. Comienzan las risas, los bailes y los selfies. Un cambio de número de teléfono por aquí, un cambio de red social por allá. Parece que va todo sobre ruedas. Sin embargo, empieza a sentir que algo le molesta. Quizás ellas lo miran mucho. Demasiado. Incluso a alguna se le está yendo la mano. Comienza a ponerse nervioso. Se siente toqueteado e incómodo. Se despide y se marcha, necesita llegar ya a casa.

Pone rumbo a su destino, pero vuelve a sentir algo. Cinco miradas clavadas en él. Lo persiguen. ¡No me lo puedo creer!, dice para sí mismo. Empieza a andar más rápido, tiene que deshacerse de ellas, pero no desisten. Ellas siguen. Lo llaman. Le gritan. Intenta empezar a correr, pese a que sus pies se entrecruzan, pero ellas son cinco y corren más rápido. Lo alcanzan.

“Se siente presionado. En un túnel sin salida. Teme lo peor”


Lo agarran. Lo zarandean. Le tocan. Se siente presionado. En un túnel sin salida. Teme lo peor. Lo empujan a la fuerza hasta el interior de un edificio. Es el portal. No ve nada. Se le nubla la vista, sólo tiene ganas de llorar. Acaba de cumplir 18, ellas le doblan la edad. Y grita. Pide ayuda. Pero no hay nadie. Ellas continúan. Le quitan la camisa, los pantalones, los calzoncillos. Y sin pedir permiso, comienzan. Siente rabia, tristeza y angustia. Le viene a la cabeza todas las veces que salió a manifestarse por sus amigos asesinados. Llora. Nunca creyó que le pasase. Cierra los ojos. Le están haciendo daño. Quince minutos de violación. Ni uno más, ni uno menos. Y allí se queda. Desamparado. Se han llevado su móvil, su cartera y su dignidad. No se lo puede creer. Lo han violado.

Y entonces, se despierta. Sudoroso. Con lágrimas en los ojos. El corazón le palpita demasiado fuerte. Su madre está en la puerta de su habitación. Él respira aliviado. Solo ha sido un sueño. ¡Y qué sueño!, piensa. Su madre le pregunta. Él sonríe, y le contesta: “No ha sido nada, una pesadilla que ni en las películas”. Ella se acerca. Le da un beso en la mejilla y se marcha.

¿Una pesadilla que ni en las películas? Ni el mejor guion de Almodóvar se compara a la realidad: 45 mujeres y ocho menores han muerto este año en España a causa de crímenes machistas. ¿Hasta cuándo?

Free Libia

Opinión Texto:

La injusticia y la indignación vuelven a cebarse, una vez más, con África. Las nefastas condiciones de vida de muchos habitantes, el yugo del terrorismo perpetrado en la mayoría de las naciones, el escaso e insuficiente eco mediático por parte de los medios de comunicación… Todos estos problemas se eclipsan por un fatal descubrimiento que, hasta ahora, se creía en el olvido, o al menos en las sociedades modernas del siglo XXI: la subasta de esclavos.

El epicentro del problema: Libia. Un estado que, en contradicción con el hallazgo, ocupa los primeros puestos en esperanza de vida (77,65 años) y Producto Interior Bruto (nominal y per cápita) del continente. Un esperpento que saca a relucir los instintos más primitivos del ser humano y que no cuenta con ningún tipo de justificación.

La noticia, como no puede ser de otra manera, ha despertado la indignación de la opinión pública mundial. Aunque, si bien es cierto, esta situación se lleva produciendo desde hace varios años, según informa la investigación llevada a cabo por la CNN.

La principal ruta migratoria hacia la tierra de las nuevas oportunidades


El origen de la compraventa de esclavos se fundamenta en el anhelo de miles de inmigrantes, procedentes de todo el continente africano, por viajar a Europa para reconducir sus vidas. Y, precisamente en este contexto, Libia se constituye como la principal ruta migratoria hacia la tierra de nuevas oportunidades. Las Naciones Unidas calculan que, en la actualidad, pueden convivir en el país entre 700.000 y un millón de inmigrantes. No hace falta imaginar la cantidad de esclavos potenciales para entender la magnitud del problema.

El precio actual de la subasta se tasa en torno a 300 y 500 dólares, según documenta la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En otras palabras, un negocio fácil. Sobre todo, para las mafias que campan a sus anchas en mitad de un estado caótico y de desgobierno absoluto.

Por si no fuera poco, el panorama futuro se antoja aún más complejo para las inmigrantes femeninas. Al igual que cualquier red de trata de mujeres, su destino más previsible se sitúa en el mundo de la prostitución. Esclavas sexuales al servicio del dinero y su caprichoso interés.

Irresponsabilidad, incompetencia y pasividad


Asusta, pero la situación roza el terrorismo institucional. El abandono de la responsabilidad política, la incompetencia de los dirigentes y la pasividad del gobierno libio son los máximos responsables de esta sinrazón. Los que han permitido la llegada, y la posterior consolidación, de los autores de estos crímenes a la humanidad, ahora son incapaces de dar respuesta a lo sucedido.

Mientras tanto, miles de personas siguen conviviendo con la barbarie y el sometimiento de la fuerza en condiciones de vida insufribles. En este sentido, hasta los funcionarios libios han expresado la necesidad de que la comunidad internacional muestre mayor apoyo y consensúe medidas efectivas al respecto. Hasta el momento, el secretario general de las Naciones Unidos ha mostrado su repulsa, sintiéndose “horrorizado” por lo sucedido. Asegura, además, que se perseguirá a los autores por “crímenes contra la humanidad”.

Por tanto, el papel que juega la comunidad internacional es fundamental. Si bien en muchas ocasiones se cuestiona su eficacia, esta vez debe actuar con diligencia para solucionar un problema que no solo envuelve los intereses de unos pocos, sino de toda la humanidad.

La esclavitud, y todo lo que ella conlleva, no tiene hueco en la sociedad moderna. Es inconcebible imaginar, en pleno siglo XXI, los abusos y torturas que tienen que soportar miles de inmigrantes para poder cumplir el sueño que les hizo partir de su tierra natal. La comunidad internacional tiene que demostrar, más que nunca, altura de miras para reconducir la situación.

Una fuerza indiscutible: la opinión pública


En paralelo, millones de ciudadanos ya han mostrado su rechazo ante lo sucedido. Las protestas y los mensajes de apoyo a los ciudadanos libios no han tardado en hacerse esperar, sobre todo a través de la red social Twitter, que canaliza los mensajes de ánimo a través de las etiquetas #stopslavery o #StopEsclavageEnLibye. Del mismo modo, futbolistas centroafricanos como Paul Pogba o Cheick Doukouré, han optado por celebrar sus goles uniendo sus antebrazos, en forma de protesta ante la esclavitud en su continente de origen.

La fuerza de la opinión pública es indiscutible. Ahora es el turno de los responsables en materia internacional. Las distintas organizaciones y comunidades deben idear un itinerario de actuación para todos podamos caminar en una misma dirección. La tolerancia, el respeto y la integridad del ser humano deben prevalecer ante la injusticia y la inmoralidad.

Corea sin norte

Opinión Texto:

Corea del Norte se ha posicionado durante estos últimos años como una de las mayores potencias militares, curiosamente con una economía 50 veces más pequeña que la de sus vecinos: Corea del Sur. El régimen de Kim Jong Un ha logrado poner en jaque a las grandes potencias y representar un claro peligro para la paz y seguridad mundial con sus numerosas demostraciones de armamento nuclear. En concreto, han sido 81 ensayos con misiles, el último este jueves 28 de noviembre. Con ellos han desafiado a la comunidad internacional y a la ONU, la cual les ha impuesto unas duras sanciones económicas que han quedado en agua de borrajas. Y es que a pesar de todo, 2016 fue un buen año económico para Corea del Norte, ya que según el Banco Central de Corea del Sur, su PIB creció un 3,9 %, la tasa más alta desde el año 1999. Curioso.

En este desafío emerge la figura del controvertido presidente estadounidense Donald Trump. Como si se tratara de un duelo al sol, propio del lejano oeste y con el ego como pistola, ambos han entrado en una guerra dialéctica infantil que, por ahora y gracias a Dios, no ha ido a más. No somos conscientes de lo que estos dos niños grandes pueden provocar. Ese es el problema. Nos quedamos en la superficie, en los motes que se profesan el uno al otro, en el peinado de Kim Jong Un, en el tupé y las excentricidades de Trump… y no en pensar más allá, en pensar en lo que supondría para el mundo una guerra de este calado.

Según la ONU, solo un 16 % de los hogares del país tienen unos estándares de consumo alimentario aceptables


Hablando de quedarse en la superficie, ¿alguien se ha preguntado en qué situación están los norcoreanos? Lo cierto que es difícil saberlo. Por no saber no sabemos ni la edad exacta de su dirigente, así que es necesario bucear mucho para poder romper el hermetismo del Régimen. Hoy, Corea del Norte es uno de los países que más viola los derechos humanos según la Organización de las Naciones Unidas. Nula libertad de expresión, un servicio militar obligatorio (el más largo del orbe) con condiciones insalubres, un sistema de salud deficiente, gastos desorbitados en monumentos de culto a su líder, los ocultos gulags donde los presos son torturados hasta la muerte y, sobre todo, los déficits alimentarios. Solo un 16 % de los hogares de todo el país tienen unos estándares de consumo alimentario aceptables, según la ONU.

Un país pobre en su cara escondida, pero que destina cerca de la mitad del presupuesto nacional al ámbito militar, al ejército, el clavo ardiendo al que se agarra el tirano asiático para sobrevivir en el cargo y en su locura transitoria. El actual dirigente se ha desmarcado del legado que creó su abuelo, dejando a un lado las negociaciones y las relaciones internacionales. Tanto es así, que hasta su único amigo, China, se ha ido alejando para acercarse más a Estados Unidos.

30 000 norcoreanos han huido hacia Corea del Sur desde la guerra de los 50


En medio de este panorama desolador viven 25 millones de norcoreanos. Muchos de ellos desean huir o desertar, pero, seguro, temen que se repita la historia de la guerra de los 50, que dejó cuatro  millones de muertes. Desde entonces, cerca de 30 000 han huido hacia Corea del Sur, principalmente a través de China. El último de ellos, el pasado 13 de noviembre: un soldado que logró atravesar la frontera entre los disparos de sus compañeros.

Se trata de un nuevo problema que se le presenta a un Kim Jong Un, que, con todo, ha roto su tregua y prosigue desarrollando su tecnología militar. Las malas lenguas dicen que se trata de una estrategia de cara a un futuro ataque en 2018, en concreto en los Juegos de Invierno de su vecino meridional. Esperemos que sean solo eso, malas lenguas, y que se busque la necesaria salida al conflicto. Una solución que no pasa por la diplomacia o la fuerza militar, sino por la disuasión y contención con sanciones económicas más estrictas y a través de la unión y valentía de toda la comunidad internacional, en especial, China.

Esta es la única manera de que Kim Jong Un afine su brújula y encuentre el norte que él y su Corea perdieron hace años.

De película

Opinión Texto:

Sobra comentar que la sociedad en la que vivimos no es equitativa. Está jerarquizada y fragmentada en clases sociales que, generalmente, tienen entre sí relaciones horizontales. Es decir, no existe un contacto persistente entre ellas. Esto lo vemos y sufrimos continuamente en nuestro día a día. Sin embargo, el cine y las películas nos muestran y nos hacen creer algo que se sitúa muy lejano a nuestra realidad en cuanto a las clases sociales y sus aspectos se refiere. Y aviso: las siguientes líneas contienen spoilers.

Sin ánimo de destrozar la infancia de nadie, hablemos de cómo la compañía Disney refleja una idea de movilidad social que no resulta tan compleja como la que se puede dar a día de hoy. Basta con echar un vistazo al cuento de La Cenicienta de Charles Perrault que la empresa del ratón más famoso del mundo ha llevado a la gran pantalla. Se cuenta una historia protagonizada por una apuesta joven de clase trabajadora que pasa de la noche a la mañana, de ser esclavizada por su madrastra y hermanastras, a convertirse en el amor de la vida del príncipe, casándose con él y siendo feliz comiéndose más de una perdiz. Así de fácil y rápido esa humilde muchacha ascendió numerosos puestos en la escala social con tan solo su encanto y el aprovechamiento de la oportunidad, que el Baile Real al que asistió le brindó.

Otra idea que abarcan las clases sociales es el estatus u honor que los demás nos otorgan. Generalmente, tratamos de preocupamos por mantener el estatus que poseemos, estrechando y manteniendo las relaciones con la clase en la que ya estamos situados y consumiendo el mismo tipo de cultura. Pero dicha afirmación se ve nuevamente truncada por otra película. Esta vez, por Un paseo para recordar, en la que el protagonista (un joven popular y engreído, de conductas problemáticas, presionado socialmente por sus amigos) se enamora lentamente de la protagonista (una chica aburrida y santurrona a los ojos de los demás). Vamos, un cuento de hadas. El chaval acaba sacrificando su fama y su estaus por ella, incluso enfrentándose a aquellos con los que compartía el mismo.

Con estos pequeños ejemplos queda demostrado que los largometrajes plasman una falsa idea de sociedad y división, haciendo que creamos que resulta sencillo, e incluso que es posible, que las desigualdades se puedan paliar. Nada más lejos de la realidad. Es más fácil caer que subir. Convivimos en un mundo social hermético, lleno de diferencias y disparidades tan arraigadas a nuestro estilo de vida que lo raro es que se rompan las barreras entre las diferentes clases. Mientras esta diferenciación siga existiendo, no habrá una sociedad utópica, una sociedad de película.

Todos los secretos de los ‘Marrowbone’

Opinión Texto:

Sergio Sánchez y Juan Antonio Bayona estrenaron el pasado 27 de octubre su nuevo largometraje: El secreto de los Marrowbone. La película se ha estado anunciando desde verano por los canales de Mediaset, creando gran expectación entre el público. Actores como Charlie Heaton (Stranger Things) o Anya Taylor-Joy (Múltiple) han dado vida a una historia sorprendente.

El filme nos sitúa en 1969, en América, lugar al que una familia de cuatro hermanos se traslada. Desde el principio se deja claro que están huyendo de algo, o más bien, de alguien: su padre, un personaje misterioso y cruel. Escapan de Inglaterra con el objetivo de dejar atrás un pasado tormentoso y lleno de violencia, cruzando la línea a una nueva vida y a un nuevo apellido: los Marrowbone.

Los tráileres nos la presentaban como una cinta de miedo, y eso es lo que se esperaba en las butacas del cine. Sin embargo, no fue así. Si tuviéramos que limitarla a un género sería suspense o misterio. El terror brilló por su ausencia, a excepción de un par de sustos contados.

Suspense y misterio


A pesar de esto, el argumento engancha desde su inicio. Los cuatro hermanos ocultan más de un secreto, algunos de ellos realmente impactantes. Van construyendo un relato que nos mantendrá pensativos durante todo el largometraje.

Hay que destacar la estética de toda la historia. Dispone de planos realmente especiales y cada minuto está teñido de una belleza cargada de emoción. Junto a Sergio Sánchez, queda latente la participación de Bayona, como uno de los directores, ya que se acerca mucho a otros trabajos del mismo como Un monstruo viene a verme o El Orfanato. Asimismo, George MacKay, que da vida a Jack, es uno de los grandes descubrimientos de este filme.

La cuestión es que El secreto de Marrowbone no ha dejado indiferente a nadie y, a pesar de no transmitir el terror que tanto habían anunciado, nos hará exprimirnos la mente desde el primer momento.

Elegancia

Opinión Texto:

Este artículo es como el típico cuadro que te quedas mirando en un museo y, por mucho que lo veas, sigues sin entenderlo. Un compendio de palabras tratadas de ser juntadas elegantemente para describir un término cuya definición es imposible. Una utopía. Un pensamiento irrealizable con un significado que rebosa de subjetividad como ese adjetivo, tan elegante, que recibe el nombre de belleza.

Infinidad de colores que nos pueden ayudar a lograr esa cualidad al alcance de todos. Mezclas de distintas tonalidades que, a simple vista, llaman la atención y conectan con los iris de nuestros ojos formando una unión cuyo resultado es un color jamás visto. La ropa. Esas prendas que pueden tapar nuestras inseguridades. Retales de elegancia.

Resulta llamativo que en una sociedad marcada por infinidad de cánones, no haya ninguno relacionado con este fino sustantivo. Y, de verdad, créanme, da igual cuánto lo intenten, ninguna marca podrá establecerlo. La elegancia es una cuestión de actitud. Un triángulo formado por tres vértices: la vestimenta, el saber estar y el habla. Tres puntos cuya mejoría siempre es constante. No importa lo que diga Armani, Victoria, o cualquier diseñador, porque hasta ellos mismos lo saben. Nos rodea personificada en paisajes, objetos y animales.

La inocente mirada de una paloma – Foto: José Aguilar

Para mí esta paloma es elegante. El ver como cada una de sus uñas se agarra férreamente a la balaustrada. Su cuello corneado para mirar, con esos pequeños ojos, la enorme caída. Un cielo gris que la observa esperando a que abra las alas para volar libremente. Me resulta bella y delicada sin ser un loro o un canario.

El arte es su sinónimo y Dorian Gray su representación más fiel. Una pena que sea un personaje ficticio creado por Oscar Wilde. Son muchos los misterios que guarda este término y su significado cambia dependiendo de la mirada y el pensamiento de cada uno. Aun así, qué elegante es la elegancia.

Cuando nada brilla bajo el sol

Opinión Texto:

Si me concedieran un deseo, pediría tener fe. Creer en ese algo que ofrece regocijo y refugio y que siempre te acompaña. Creer en Él, en ese en el que por pura rebeldía me negué a que existiera y a que ni siquiera se acercara a mi vida cuando apenas contaba ocho años. Me opuse a hacer la comunión, contrariamente a lo que solía ocurrir por aquellos tiempos.

Las ceremonias se hacían en el cole, en el Luther King en mi caso, y eran realmente bonitas. Con el coro, en el pabellón. Todo muy familiar, cercano. Creo recordar al padre Adán en una imagen borrosa pero risueña; no se llevaban los trajes de marinerito y pseudo boda de ahora, sino el uniforme de gala del colegio. Como menor de cuatro hermanos, había asistido a las suyas, y disfrutado de ellas. Sin embargo, dije que no. No sé si fue ahí cuando les dije a mis padres que no quería ser una Romero Melchor más y por eso tomaba mi decisión. Nada tenía que ver con mi fe cristiana. Solo era no cruzar el mismo puente que ellos.

Así que lo aparté. Con Él, cualquier creencia, cualquier algo más allá de lo terrenal en lo que depositar esperanza y sosiego. Qué decisiones tomamos a veces en este andar… No hace mucho leí algo así como que harían faltan dos vidas: una para practicar y otra para vivirla. Y aunque en esa segunda vida no hubiera vuelto a creer, al menos hubiera tratado de cultivar la fe en algo más. Y tal vez, no hubiera sido tan intransigente a la hora de impedir comulgar a mis hijos, estudiantes en un colegio católico. Más que negarme a que se adhirieran a la comunidad cristiana, hacía ascos a todo lo que lo rodeaba… Y ahora pienso si por negarles ese momento que ellos querían tener y yo había decidido por rebeldía no acometer, les he cerrado una puerta. De esas pocas que se abren cuando nada brilla bajo el sol.

Annabelle: ¿su mejor creación?

Opinión Texto:

Annabelle: Creation es el último largometraje que Warner Bros ha querido añadir a su saga, El Conjuro. Estrenada el pasado 12 de octubre y dirigida por David F. Sandberg, mismo director de la película Nunca apagues la luz, narra una historia que se remonta al año 1946, donde un padre juguetero crea a la muñeca que tantos escalofríos ha dado. Un trágico accidente terminará con la vida de su hija, Annabelle. Tras un salto de doce años, la familia acoge a un grupo de huérfanas dándoles un nuevo hogar. Con la llegada de las niñas, lo paranormal se empieza a manifestar por la casa.

Con el éxito que tuvo en su momento El Conjuro, los productores parecen querer exprimir el concepto hasta la saciedad. Es cierto que en muchos de los largometrajes anteriores les salió muy bien, ya que El Conjuro 2 fue la película más vista del año y la segunda en recaudar más dinero en la historia del cine. Sin embargo, habrá que esperar para ver qué sucede en esta ocasión.

“Da la sensación de que se centraron tanto en asustar, que se olvidaron de crear una trama interesante”

Sin duda cumple su objetivo: asusta. Un par de gritos están asegurados. Pero los ruidos estridentes, algo clave en este tipo de films, no aparecen. A medida que pasan los minutos, el espectador nota ese bucle repetitivo del que pecan varios títulos de este género: espectros que aparecen por detrás, luces que fallan o puertas que se abren y cierran sin cesar: todos los clichés del género de terror reunidos en dos horas, sin ningún giro argumentativo que deje con ganas de más. Da la sensación de que se centraron tanto en asustar, que se olvidaron de crear una trama interesante. Además de eso, faltó la profundización en la historia del demonio y su propósito.

Lo cierto es que las grandes expectativas con respecto a esta película no se han cumplido, ya sea por el tratamiento del tema o por el argumento en sí, quedando muy por detrás del resto de la saga. Tendremos que esperar a la salida de su próxima creación.

 

Una llamarada de intenciones

Opinión Texto:

Un país que posee personas encargadas de generar problemas y que, a su vez, tiene medios para atajarlos, en ocasiones resulta contraproducente. Todos presumimos de una buena percepción sobre lo importante que es el medioambiente, pero no nos preocupamos por él realmente hasta que nos afecta en nuestras propias carnes. Sin duda alguna, las palabras fuego o incendio han estado más presentes que nunca en estos últimos días. Esta exaltación comenzó en la madrugada de este pasado domingo, cuando miles de hectáreas fueron calcinadas en el sur de Galicia. Al día siguiente, Asturias amaneció con un horrible olor a quemado al igual que en nuestro país vecino, Portugal. Y, ayer martes, se declaraban cuatro incendios en Castilla y León para cerrar estos días repletos de malas noticias.

Ahora más que nunca, la repercusión por esta clase de acontecimientos ha aumentado considerablemente. Pero, ¿cuáles son las causas de este tipo de catástrofes? Nosotros mismos. Sí, el ser humano está acabando con su propio territorio.

Muchos dirán que no existe concienciación suficiente sobre la protección de los montes, pero tan solo es necesario un poco de sentido común. Con la ayuda de los fuertes vientos asociados al huracán Ophelia, las altas temperaturas y la sequedad del suelo, cualquier acto inconsciente (por ejemplo, tirar una colilla al monte) puede desembocar en una desgracia de tal calibre.

Pero en este caso, todo parece apuntar a que no se trata de un despiste sino de algo intencionado y coordinado. También es posible que la naturaleza haya actuado como refuerzo para propagar aún más el fuego producido por la influencia humana. Sin embargo, sigue siendo necesaria una mayor prevención de nuestros bosques durante todo el año porque las actuaciones premeditadas son muy difíciles de remediar.

“Aunque parezca increíble, existen terroristas ambientales”

Cuatro regiones absorbidas por las llamas, acontecimientos muy próximos en el tiempo y mucho revuelo mediático. Aunque parezca increíble, existen terroristas ambientales. Es decir, personas que, a través de ataques contra el medioambiente, tratan de saquear a las poblaciones sus beneficios o destruir las propiedades ajenas.

En ocasiones no se trata de terroristas individuales, sino de agrupaciones de muchas personas. Y sí, estoy hablando de las empresas que buscan despejar estos espacios para poder construir sobre ellos. Todo esto gracias a la Ley de Montes, que permite la recalificación de los terrenos que hayan sufrido incendios.

En mi opinión, se trata de una norma constituida para el beneficio propio de quienes la implantan. Debemos tener en cuenta que si todos nuestros bosques se queman, los perdemos para siempre, ya que elaborarán sobre ellos un lugar totalmente diferente.

No hay derecho

Opinión Texto:

La chuletada anual de las facultades de Derecho, Relaciones Laborales o Biología, entre otras, se celebró este pasado sábado 14 de octubre en la Mesa Mota (La Laguna). Un día festivo, que normalmente transcurre con normalidad entre copas y risas, se ha convertido en la comidilla. Y sí, digo comidilla por no decir basura, algo que abundó al final de esta celebración para sorpresa de los excursionistas domingueros. En las brasas de la polémica: los futuros juristas, los organizadores del evento y, curiosamente, un grupo de Facebook del alumnado de Derecho.

A primera hora del domingo empezaron a publicarse en La Opinión de Tenerife y Diario de Avisos diversas noticias relacionadas con el acto y con las consecuencias que este tuvo. 1600 kilos de basura fueron lo que se encontraron los visitantes a este parque recreativo, los cuales tuvieron que recoger los residuos y restos con la ayuda del operativo de limpieza del Ayuntamiento de La Laguna. Pero, ¿quiénes son los culpables de este desaguisado?

La opinión pública y la prensa disparó hacia el Grupo de Alumnado de la Facultad de Derecho. Se les ha puesto en el centro de la polémica como principales causantes cuando, únicamente, se limitaron a difundir, ser intermediarios informativos y publicitar la cita en las redes sociales, incluso sin asistir a la chuletada. Confiar en sus compañeros y darles publicidad fue su condena.

Desde algunos medios informativos se ha apuntado hacia los estudiantes de Derecho, conocidos como los “guarros” de la Isla. La chuletada estuvo organizada por alumnos de tercer año de Derecho, los cuales emprendieron camino a las cinco de la tarde dejando la basura a fuego lento en el suelo. A pesar de ello, también acudieron cientos de personas ajenas a la Universidad, además de grupos pertenecientes a los grados de Relaciones Laborales y Biología, los cuales no tardaron en desmarcarse con pruebas gráficas que demostraban que su zona al término del día estaba limpia.

El que calla otorga


Sin duda, mucha culpa del grado de confusión que reina sobre el lamentable suceso lo tiene la Delegación de Derecho, dispersa estructuralmente, y la organización de la chuletada, que se mantiene muda y se limita a huir de preguntas. El que calla otorga.

Y mientras, en las redes sociales, los comentarios de alumnos indignados no cesan: ¿Por qué pagar justos por pecadores?, ¿por qué tengo que recoger la mierda de los demás?, ¿un pequeño grupito representa a una carrera entera? Muchos de ellos dirigen sus miras hacia los organizadores o hacia otra Facultad. Aún así, todo se ha convertido en el juego de moda en nuestro país: el “y tú más”. Quizás haya que dejar el linchamiento público y señalar con el dedo a un colectivo concreto, y poner en práctica la autocrítica y la conciencia medioambiental. Lo del pasado fin de semana no fue un caso aislado. Las Raíces y la Mesa Mota vivieron episodios similares en 2015 y 2016.

Puede que haya llegado el momento de reflexionar y tener en cuenta que la naturaleza no es una discoteca, que las generalizaciones las carga el diablo, que para organizar un evento de ese calibre hay que ser responsables y que dar la cara siempre es una buena solución.

‘Happy Songs for Happy People’

Opinión Texto:

Mogwai es único. Happy Songs for Happy People es el cuarto álbum de este grupo que se estrenó allá por el 2002 cuando el post-rock seguía siendo ese género tan desconocido por la sociedad. Un disco con canciones cortas, calmadas e intensas. Una banda sonora triste y pesimista a la que es imposible darle una definición porque no tiene una, sino miles.

La crueldad de los últimos ataques terroristas reflejados en el ritmo incesante de Ratts of the capital, la desolación que deja tras de sí el fuego en California en Hunted by a freak o el estallido independentista catalán en el clímax de Killing all the flies. Poesía musical. Rock electrónico instrumental en un álbum que nos hace ver que la vida, por desgracia, no solo son acordes alegres.

El ser humano está ciego. Nos manipulan. Nos entretienen. Nos mantienen felices con canciones cuyo estribillo habla de los aspectos más personales de la vida de los demás. Los medios se lucran de la existencia de algunos. Y lo peor es que nos gusta. Y es imposible huir porque lo que surge al encender el televisor muchas veces se vive en el día día. El cotilleo. La famosa palabra que oculta la información de verdad, la relevante. No para de tocar a nuestra puerta y a mí no me queda más remedio que refugiarme en Stop coming to my house, la novena canción del álbum. No me ha servido para nada pero por lo menos me agrada.

Stuart Braithwaite componiendo – @mogwaiband

 “Cuando el mundo termine pagando las malas decisiones del ser humano, Happy Songs for Happy People sonará en nuestras cabezas”

El piano y la batería son dos de los instrumentos más presentes en este disco. Mogwai alterna ambos sonidos para crear un ambiente otoñal y depresivo que termina, en muchos de los tracks, convirtiéndose en furia y rabia. Estallidos de notas musicales a los que recurrían constantemente en su anterior álbum, Rock Action, con obras maestras como You don´t know Jesus. En Happy Songs for Happy People no todo son crescendos, canciones como Kids will be skeletons mantienen en todo momento una línea melódica tranquila y sin sobresaltos.

La pista con el título más llamativo es, sin duda alguna, I know you are but what am I (canción del artículo). Depresiva a más no poder. Cada una de las notas tocadas con ese piano me hacen ver todo lo negativo del mundo y, a diferencia de las otras canciones, en esta no hay ninguna nota esperanzadora, ya que su partitura se mantiene pesimista de inicio a fin. Para mí, una obra de terror más oscura que el noveno piso infernal que visitó Dante en su Divina Comedia. Solo apta para verdaderos valientes.

Stuart Braithwaite, Barry Burns, Martin Bulloch, Dominic Aitchison y John Cummings (este último ya no está) son los encargados de producir canciones que dan, a cada uno de nosotros, significado a nuestras vidas con sus innumerables interpretaciones. Y es que a cada paso que damos, cada vez que miramos algo o cada vez que relacionamos algo tangible e intangible en nuestras vidas, siempre nos acompaña Mogwai. En lo malo y en lo bueno.

893

Opinión Texto:

Ni a favor, ni en contra. A favor del diálogo, de la comprensión y de la democracia. En contra de los apaleamientos, de la supremacía y el control dictatorial. No se trata de apoyar una ideología, se trata de encontrar la humanidad de la que tanto se habla y poco se hace presencia. Un siglo después, los franquistas han sido sustituidos por el Gobierno y parte de los españoles del siglo XXI, quienes demostraron en la plaza de Cibeles que de todas las carencias que tiene el país, la de la democracia es la más grande. No bastó con que España sirviera de escenario para una recreación de la dictadura que inundó el Estado durante 36 años, y tampoco bastó con la demostración de la unidad de España al son de las armonías del Cara al Sol.

Pero, en este punto, ¿de qué otra manera se podría manchar la tolerancia y libertad que, según muchos, caracteriza a la nación? ¿Por qué no reprimirlas manchando las calles catalanas de tiranía, totalitarismo y violencia? ¿Por qué no utilizar la ilegalidad que singulariza las actuaciones de los catalanes como excusa para atizar a todo civil atinado? ¿Por qué no llamar “unidad de España” a una apología del fascismo?

“Quizás se debería empezar a llamar a las cosas por su nombre y no disfrazarlas de una libertad aparente y oportunista”

Quizás se debería empezar a llamar a las cosas por su nombre y no disfrazarlas de una libertad aparente y oportunista. Quizás se debería dejar de llamar “ejemplo” a 893 heridos por tratar de ejercer el derecho a voto, el cual es reconocido en el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y en el artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, los cuales habían servido de vínculo al supuesto avance de la democracia. Quizás sea la omisión de las reiteradas peticiones por parte de los catalanes o la denominación de las duras represalias contra los mismos como “medidas contra la deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado” las razones por las que se hayan convocado 65 000 manifestantes en el Día de la Hispanidad en Barcelona.

No se trata de apoyar la independencia o permanencia de una comunidad autónoma; sino de la existencia de igualdad de derecho, de una ilegalidad igualmente manipulada para todos. Se trata de descentralización, equidad y justicia.  Además, ya lo había asegurado Adolfo Suárez: “No se puede pedir ni se puede ofrecer lo que no se puede entregar, porque en esa entrega, se juega la propia existencia de los interlocutores”.

Una bella persuasión

Opinión Texto:

The Beguiled, título original de este largometraje de la directora neoyorquina Sofía Coppola, segunda adaptación de la novela de Thomas P. Cullinam, fue llevada al cine magistralmente en los años 70 por Don Siegel con Clint Eastwood en el papel protagonista. La cinta nos sumerge en una bruma turbia y constante con la quietud del ambiente, una escasa y acertada iluminación del interior, bellísima fotografía, excelente dirección e interpretación de los personajes. Sin embargo, el resultado final es tibio.

La película está ambientada tras los muros de un colegio femenino del sur de Estados Unidos durante la Guerra de Secesión donde un reducido número de alumnas, Edwina, la profesora (Kirsten Dunst) y la Srta. Martha (Nicole Kidman), institutriz de la escuela, conviven allí, aisladas de la guerra y del mundo exterior. Sin tener otro lugar al que ir, descubren a un soldado enemigo herido (Colin Farrel) tras los muros de la residencia. Desconocedoras de que acogerlo traería consigo el deterioro de una fría, estática pero armoniosa convivencia, con unas relaciones personales entre ellas bastante definidas, deciden llevarlo con ellas y cuidar de él. El deseo. La compasión. Los celos. La sensualidad y la sexualidad reprimidas. El tener un lugar donde ir, aunque sea a él. Al que recurrir. Sentirse únicas, diferenciarse. Rebelarse. Romper la monotonía. Saltarse las reglas. Comunicarse.

“Nicole Kidman nos regala una gran actuación, bastante acertada, recordándonos a la gran actriz que deseábamos volver a ver”


Todo ello estrictamente controlado por la Señorita Martha que, desde la frialdad y la rigidez de un interior calculador que necesita la regencia de un lugar como aquel, lleva también dentro la fantástica luz tenue y carnal del deseo que ilumina cada escena y que nos hace preguntarnos a cada momento qué pasa por las mentes de estas mujeres.

A través de su filmografía Coppola profundiza en historias de carácter personal, tanto con sus historias como con sus personajes. Las vírgenes suicidas (1999), Lost in Traslation (2003), con la que se convirtió en la primera mujer estadounidense nominada al Oscar a la mejor dirección, María Antonieta (2006), Somewhere (2010), The Bling Ring(2013) y ahora The Beguiled.

Colin Farrel no puede tener el carácter turbio que lograría Eastwood en su predecesora, por su fisonomía, por su actuación y no consigue llevarte a ese punto de seducción física, sin embargo, sí transmite embriaguez emocional, contagia ternura y devoción, algo así como manipulan los encantadores de serpientes. Nicole Kidman nos regala una gran actuación, bastante acertada, recordándonos a la gran actriz que deseábamos volver a ver en un papel que la directora escribió pensando en ella. Kirsten Dunst trabaja con Sofía Coppola por cuarta vez, consolidándose así una gran relación entre ambas (Las vírgenes suicidas, María Antonieta, The Bling Ring).

“La obra, muy bella estéticamente, sorprende por lo casi minimalista de la realización”


La obra, muy bella estéticamente, sorprende por lo casi minimalista de la realización. La luz, por su parte, es maravillosa tanto en el interior como en las escasas escenas del exterior, ya que Sofia Coppola ha sido la reina del pop artístico. Ya en María Antonieta llenaba los planos de múltiples accesorios. Aquí no. Aquí todo tiene un sitio. Pero le falta fuerza, dureza, contundencia. Es tibia. Los papeles femeninos, tal vez porque la directora es mujer, están muy bien trazados. En el caso del joven soldado, el giro de su personaje no logra entenderse demasiado, ya que su interpretación anterior no te lleva a pensar en que dentro de él exista alguien tan turbado.

Es una película sobre el comportamiento humano, en situaciones limíte, en la que todos se unen para eliminar al enemigo común. Es elegante, sutil, melancólica, con una magnífica banda sonora de Phoenix, basada en Magnificat, de Montiverdi, introducida de manera esporádica y precisa.

Una seducción digna de ver.

 

‘La niebla y la doncella’

Opinión Texto:

Acudimos recientemente a la proyección de La niebla y la doncella, dirigida por Andrés Koppel. El thriller policiaco se ambienta en la isla de La Gomera y narra los hechos que suceden alrededor del asesinato de un joven en misteriosas condiciones. Tras una infructuosa investigación, el caso queda sin resolver. Tres años después, instigados por la madre del joven asesinado, la policía se ve obligada a retomar el caso. Nuevos y retorcidos datos sobre el asesinato irán saliendo a la luz, y hasta el menos pensado se verá involucrado en el asunto.

Quim Gutierrez, Aura Garrido, Verónica Echegui y Roberto Álamo dan vida a los personajes principales de esta adaptación del libro homónimo de Lorenzo Silva. En ella, el sargento Bevilaqcua y la cabo Chamorro serán quienes den vida de nuevo a la investigación dejada en el olvido por todos los habitantes de la Isla.

La cinta combina acción y suspense, llegando a conseguir que el espectador perciba la trama como una relación íntima entre él mismo y la historia que el director nos quiere contar. Por otro lado, la fotografía es realmente hermosa. Las tomas recogen a la perfección los paisajes isleños de La Gomera. Desde sus sinuosas carreteras inundadas por la niebla, en las que vivimos intensas persecuciones, a los bosques de laurisilva o los pueblos costeros tan característicos del Archipiélago.

Cabe destacar la elevada participación de actores locales en el reparto. Actuaciones, salvo alguna excepción, muy naturales y sin forzar acentos, con un uso del lenguaje muy autóctono. Sin duda, La niebla y la doncella, nos trasladará a una intrigante historia, cargada de acción y misterio. Nos mantendrá pegados a la butaca durante los cien minutos de duración. El tiempo se pasa volando, y los giros argumentales no dejarán a nadie indiferente.

‘Ghost In the Shell: El alma de la máquina’

Opinión Texto:

Scarlett Johansson, en el papel de The Major Mira Killian, es también conocida como Motoko Kusanagi, una vigilante del futuro que  lidera un grupo de élite denominado Sección 9. Su objetivo es enfrentarse a los delitos tecnológicos y al ciberterrorismo.  La última producción americana de Rupert Sanders dura 107 interminables minutos en los que el director no disimula al transmitir que la película no aporta nada nuevo.

Ghost in the Shell: El alma de la máquina, como se estrenó en España, es un reboot del filme animado de 1995. Es homónimo del manga creado en 1989 por Masamune Shirow, que Mamoru Oshii llevó ese año a la gran pantalla, el cual se proclamó como uno de los más simbólicos del género cyberpunk. Es una película que, como todas, antes de su estreno ofrece sus mejores secuencias en los trailers con el fin de generar expectación en la audiencia.

La realidad llega cuando el espectador se aventura ilusionado a sentarse un par de horas para comerse, aparte de las cotufas, una sesión de cine para salir con la sensación de que le han mezclado Matrix, a la que sirvió de inspiración, con Robocop, Blade e incluso, en alguno de los saltos que dio, se pudo ver a Fiona en Shreck. Cuenta con buenos efectos especiales en los que, tal vez, se abusa del ordenador. Superficial en sus ideas y menos emocional que su sinónima, da la sensación de que su parte oscura y compleja se ha esfumado para dar paso a secuencias de peleas al estilo nipón.

La actuación de la protagonista, que hace de cerebro dentro de una amasijo de hierros, puede encajar con sus actuaciones en Under the Skin, Her (2013); Lucy (2014) y las películas de Marvel, y cumple con lo que se espera de ella como actriz. Los actores secundarios tampoco decepcionan. Un profesional, Takeshi  Kitano, en el papel de Daisuke Aramaki, se apodera de todos los planos y Juliette Binoche, que interpreta a la doctora Ouelet, es otra de las actrices que destaca en su interpretación. La diversidad étnica caracteriza la cinta con la representación de figuras japonesas, chinas, australianas o francesas.

Lo anterior no quiere decir que la película sea un triunfo, ni que se aproxime al éxito de la cinta de animación que se ha llegado a calificar de insuperable. Esta producción pasará a la historia como una copia floja de este clásico del manga que, según las críticas, tiene mucho de hierro y poco de alma

Una reflexión sobre la identidad humana


Es otra de las producciones cinematográficas que pone sobre la mesa la reflexión del ser humano sobre su identidad, sobre la necesidad de conocer su historia  y de admitir que su situación actual ha cambiado. Según  este relato, en el 2029 estaremos en la era de la poshumanidad.

El hecho de descubrir que solo eres un cerebro en un cuerpo asexual pero con rasgos femeninos, que es manipulado para satisfacer intereses ajenos, introduce la trama en una repetición de historias vistas una y otra vez. La creatividad parece estar en peligro de extinción. En resumen, los 140 millones de dólares de su presupuesto se emplearon en una producción sin riesgo, con poco fondo para tanta forma. Es otra historia más de los malos contra los buenos en la que lo que más destaca es su empaque.

Sus seguidores encontrarán escenas adaptadas con fidelidad a la de los 90’s y sus desconocedores la encontrarán plana y con un ritmo insoportable. Lo mejor, la acción que se resume a tres escenas, su entorno cyberpunk, la banda sonora y los efectos especiales. Lo peor, su cadencia aburrida, el desperdicio de la capacidad de la protagonista que se pierde en el guion y la extraña combinación entre los  criminales y los argumentos que pueden ofender a sus seguidores.

Este intento de llevar a la carne y al hueso los dibujos animados no ha conseguido el objetivo de superar a su gemela caricaturizada de hace veintidós años y que todos los amantes de cine japonés y del manga con seguridad conocen.

El guion de William Wheeler y Jamie Moss tiene aspiraciones, aunque pierde aptitudes a la hora de ser adaptado al original. Categorizada dentro del género de ciencia ficción, acción, cyberpunk y manga, cuenta con música a cargo  de Clint Mansell y Lorne Balfe y  fotografía de Jess Hall en esta versión de Hollywood que fue producida por  DreamWorks SKG, Grosvenor Park y Seaside Entertainment.

 

Conviene recordar… o saber

Opinión Texto:
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Dentro de pocos días será 11 de septiembre y estaría bien hablar un poco sobre la historia de mi país, Chile, de la democracia y de aquellos que van de héroes de la democracia. Y lo hago ahora porque, probablemente, ese día se hablará de las torres gemelas y nadie, o muy pocos, recordarán el golpe de Estado de 1973, que acabó con el gobierno de la Unidad Popular con Salvador Allende al frente. Y lo hago también porque las cosas no parecen haber cambiado mucho y la historia podría volver a repetirse en otros rincones del pueblo latinoamericano.

El día 4 de noviembre de 1970 dio comienzo el gobierno del doctor Salvador Allende Gossens en un Chile que pasaría a la historia al convertirse en el primer país con un presidente de claro corte marxista sin pasar por ningún tipo de revolución o levantamiento. Así es, Allende fue el primer presidente socialista en el mundo que llegó al poder mediante elecciones generales. A partir de ese momento, el gobierno de la Unidad Popular se centraría en dar un giro radical al país con políticas destinadas a combatir la hiperinflación heredada, el desempleo y a romper las estructuras de dependencia con el exterior a través de la estatización de empresas de sectores estratégicos como la gran minería del cobre.

Entre los logros más importantes del gobierno de Allende podemos nombrar: la reforma agraria, que supuso el fin del latifundismo en el país; la reducción de la inflación, que pasó de un 34’9 % en 1970 a un 22’1 % en 1971; y un aumento del PIB en un 8’6 %, de la mano de una importante reducción del paro, conseguida gracias a las mejoras en la actividad de construcción de viviendas en 1971. Sin embargo, el manejo de las industrias estatizadas no tuvo el éxito deseado y la falta de unidad de los partidos del Gobierno para afrontar la coyuntura que amenazaba la estabilidad del régimen se hizo manifiesta. La crisis comenzaría con la escasez de artículos de primera necesidad (azúcar, aceite, harina…) y la situación empeoraría con un virtual bloqueo económico, al cerrarse vitales fuentes de crédito externo, y con una sensible baja de las reservas del Banco Central, que harían de la inflación un problema insostenible. Por otra parte,  las medidas del gobierno de Allende no serían del agrado de los Estados Unidos (en plena guerra fría), lo que llevaría al entonces presidente norteamericano, Richard Nixon, a influir en los grupos opositores para preparar un golpe de Estado.

El pago de indemnizaciones a las empresas expropiadas que explotaban la principal materia prima del país (el cobre), como The Anaconda Company o Kennecott Copper Corporation, por ejemplo, generó una seria controversia que alteró las relaciones entre Chile y Estados Unidos. Y así, después del asesinato de general Schneider y una sublevación militar conocida como “El Tanquetazo”, todo orquestado por Nixon y su secretario de Estado (Henry Kissinger), llegaría el 11 de septiembre de 1973 el golpe definitivo que pondría fin al gobierno de la Unidad Popular y que daría lugar a una sangrienta dictadura militar, con Augusto Pinochet al frente, que duraría 17 años.

“Hoy en día, así como hay franquistas en España, existen pinochetistas en Chile…”


La dictadura de Pinochet se caracterizó, principalmente, por la supresión de derechos fundamentales, la censura, el toque de queda, la prohibición de toda manifestación opositora, el exilio, la tortura y las desapariciones. En cuanto a sus políticas, podríamos resumir su gestión en la entrega de las riendas del país a los “Chicago Boys”, un grupo de economistas de la Universidad Católica de Chile con posgrado en la Universidad de Chicago que decidieron aplicar medidas de carácter neoliberal, echando al olvido todas las iniciativas socialistas del mandato de Allende.

Hoy en día, así como hay franquistas en España, existen pinochetistas en Chile… y en otros rincones de Latinoamérica, como Venezuela, donde una importante parte de la población (en la que encontramos a la actual oposición) ve al dictador como a un héroe. Y podría crearse un debate de las cosas que pudo o no hacer bien Pinochet para revertir la crítica situación que asolaba al país, pero lo cierto es que el golpe de Estado y la dictadura conforman la más oscura y sangrienta etapa de la historia moderna del país. Miles de desaparecidos y exiliados, el cadáver de Victor Jara con sus dedos machacados tras ser torturado, y la desgarradora voz de Allende en Radio Magallanes justo antes de suicidarse al verse acorralado en el bombardeo del Palacio de La Moneda, así lo prueban: Pinochet no fue ningún héroe.

Conviene reflexionar sobre la historia de Chile, y la de Latinoamérica en general, a partir de la segunda mitad del siglo pasado, para asimilar mejor los acontecimientos del continente en la actualidad. Porque por muy desesperada y dramática que sea la situación actual, decir o pensar que un tirano como Augusto Pinochet pudo ser un héroe o un salvador podría llevar a nuestros pueblos a revivir la peor parte de nuestra historia. Y puede que haya quien piense que todo se reduce a elegir el mal menor porque, sí, sabemos que son tiempos difíciles para muchos pueblos. Por eso vendría bien saber que la dictadura en Chile supuso algo más que la erradicación del comunismo y una transición al neoliberalismo y al capitalismo. Porque durante su mandato, el dictador, también corrupto, se ocupó de pervertir lo que sería más tarde la República de Chile, entregándole la auténtica soberanía a un selecto grupo de familias; de oligarcas y también de parientes muy cercanos del tirano.

“Lo de hoy no es democracia; es una plutocracia, o sea, el gobierno de los ricos”


Y digo que se encargó de pervertir una República porque lo de hoy no es democracia; es una plutocracia, o sea, el gobierno de los ricos o gobierno muy influido por ellos. Vendría bien saber que ese pequeño grupo de apellidos (todos extranjeros) son los verdaderos dueños del país y que cualquier gobierno, de centroizquierda o de derecha, tendrá que responder a sus intereses…

Por vivir gobernados por una oligarquía déspota, que poco o nada tiene que ver con los rasgos, costumbres o forma de vivir del pueblo chileno, a día de hoy Chile, considerado como una de los países más prósperos del sur de América, no ofrece a la ciudadanía una educación y una atención médica gratuita y de calidad.  Convendría saber que fue Pinochet quien introdujo en el país un sistema de pensiones que tiene a millones de jubilados sin una pensión digna, obligándoles a trabajar con más de 70 años (la estafa de las AFPs). Y hay más.

En definitiva, conviene recordar o conocer algunos acontecimientos porque las cosas no han cambiado mucho. Y, sobre todo, porque los que van por el mundo auspiciando matanzas y colocando dictadores en el nombre de la libertad, la justicia y la democracia, hoy tienen como presidente a un tipo que hará parecer a Nixon un firme candidato al Nobel de la paz. Porque las balas de Washington, como diría Joe Strummer, siguen apuntando al pueblo latinoamericano. Y habrá que mantenerse firmes, salir a las calles, hacerse notar, protagonizar realmente el cambio de nuestros pueblos y tomar las riendas de nuestro destino. Porque, como dijo Salvador Allende en sus últimas horas de vida, “sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. Al fin y al cabo, “la historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Apaga la luz, es el momento de la ternura

Opinión Texto:

Kent Haruf escribió la novela corta Nosotros en la noche en uno de esos momentos cruciales de vida, cuando los médicos le comunicaron que debido al cáncer que padecía le quedaban pocos meses hasta su muerte. Logró terminarla y prepararla para su publicación poco antes de su fallecimiento, a los 71 años. Su anterior novela Plainsong fue finalista al National Book Award.

Publicado por Literatura Random House, ha sido galardonado con el premio Whiting Award y nominado a su vez al Nationa Book Award. Lástima que Haruf, al entregar a su editor las últimas correcciones, muriera y no pudiera disfrutar no ya del éxito de ventas y del reconocimiento por ser elegido para estos dos premios, sino de la retroalimentación que su propio esfuerzo por escribir estas ciento veinte páginas en los últimos y dolorosos días de su vida habría significado para él uno de esos momentos en la oscuridad de la noche la mano de su mujer. Momentos que valen vidas.

“Y entonces llegó el día en que Addie Moore pasó a visitar a Louis Waters. Fue un atardecer de mayo justo antes de que oscureciera.Vivían a una manzana de distancia en la calle Cedar, en la parte más antigua de la ciudad, con olmos y almezos y un arce que crecían a lo largo del bordillo y jardines verdes que se extendían desde la acera hasta las casas de dos plantas. Durante el día había hecho calor, pero al anochecer había refrescado. Addie recorrió la acera bajo los árboles y giró ante la casa de Louis. Cuando él salió a la puerta, Addie le preguntó: ¿Puedo entrar a hablar de una cosa contigo?”.

Breve, conciso, directo, llano, tierno… Addie Moore y Louis Waters, viudos y vecinos de un imaginario condado de Holt en Colorado, han convivido más de media vida muy cerca el uno del otro. Ella, con la serenidad de los años, con la fuerza que da la rudeza de la soledad y la libertad de no tener a nadie en casa, le hace una valiente propuesta a Louis. Dormir juntos en la oscuridad, por el mero placer de hacerse compañía, en esas horas en las que todo se hace más duro si cabe, donde la sensación de ser es insondable, y hablar durante esas horas, las más complicadas del día. Louis acepta de forma imprevisible, y comienzan sus encuentros de forma delicada. Van transcurriendo esas veladas en las que cada uno comienza a conversar, sin demasiada profundidad, de sus vidas pasadas.

“Resulta difícil entender que una mujer que se presenta tan valiente se pliegue con tanta facilidad al capricho de un hijo”


Sin embargo, un hecho imprevisto, cambia la situación. Jamie, el nieto de Addie, viene a pasar unas semanas con ellos después de que su hijo, con el que no congenia demasiado bien, Gene,  estuviera pasando por una crisis en su matrimonio. Sin embargo, lo que en principio podría haber sido un mal mayor, une aún más a la pareja, y forman una especie de familia de tres con salidas de picnic, dejándose ya ver por el condado, que se ve truncada ante la negativa de Gene que se niega a aceptar esta nueva relación de su madre. Y es tal vez donde la historia flaquee, a no ser que Haruf quiera demostrarnos cómo a día de hoy, el rol de madre y abuela, vinculado al de mujer sometida al hombre, sigue presente.

Resulta difícil entender que una mujer que se presenta tan valiente en relación con el vecino se pliegue con tanta facilidad al capricho de un hijo (“Me da igual que te vean. Se enterarán. Alguien te verá. Ven por la entrada principal de la calle delantera. He decidido no hacer caso de lo que piense la gente. Le he prestado atención durante demasiado tiempo… toda la vida. No pienso seguir viviendo así. Por el callejón parece que estemos haciendo algo malo o vergonzoso”)  incapaz de respetar, comprender o escuchar a su madre.

En su forma de estar  redactada, tal vez por la prisa de su autor, no hay transición en los diálogos. Puede resultar extraño, pero consigue una agilidad y naturalidad extraordinaria. Amor en las edades más tiernas, tiernas porque siempre el dolor de la soledad que suele marcar los últimos años de este viaje, si se siente, esconde una necesidad, la de ser descubiertos, compartidos, la de amansar otro corazón solitario, y que amansen los nuestros. Y la vejez es tierna por esto; en realidad sentir el calor de una mano podría bastar. A Addie Moore y a Louis Waters les resurgió no sólo el amor. Resurgieron las ganas de vivir.

 

 

 

Banksy: el hombre en la sombra, el grafitero que transgrede

Opinión Texto:

Mencionar una serie de datos biográficos seguidos de alguna que otra curiosidad sobre el artista sería lo propio, pero, dado el anonimato de nuestro protagonista y en afán de no convertir un criterio en una avalancha de subjetividad informe, utilizaremos sus confecciones y su estilo como brújula, mapeando así, su obra en imágenes y centrándonos en una de ellas. Como hemos mencionado, poco se puede decir sobre este poeta del street art. Se sabe que nació en Bristol, al parecer, en 1974. No nos hace falta saber nada más. El resto nos lo dicen sus fantásticas obras. Conocerle sólo añadiría prejuicios a la hora de reflexionar sobre el mensaje que subyace detrás de sus sonoras pinceladas.

Considerado una de las figuras más influyentes del arte urbano del siglo XXI, oculta su identidad por las leyes que prohíben pintar en las paredes públicas, hermetismo que contribuye al morbo que rodea la incertidumbre sobre su anonimato, lo que ha contribuido a su vez a una cotización al alza de sus obras, lo que muchos consideran simplemente como una estrategia más de marketing del autor.

Toda su producción es una expresión contestataria hacia el mundo capitalista que nos rodea, la sociedad actual y la política. Detrás de ellas siempre hay un mensaje transgresor, rebelde, de denuncia, humor negro, que trata de despertar el odio, el incorformismo y la valentía de los ojos que las observan; despertar conciencias.

Parece que plasma extraordinariamente bien, sin pelos en la lengua, con esa técnica de esténcil sobre la pared, todo aquello que sabemos que ocurre pero que inmoralmente ni siquiera somos capaces de reconocer, de ver, de pararnos a asumir, a protestar, a denunciar, a sufrir, a no mirar hacia otro lado. Exacto: a no mirar hacia otro lado. Es lo que hace Banksy. Nos pone delante, en la calle, en nuestros lugares comunes, unas veces con ironía, otras con humor, todo aquello que preferimos no ver. Cosas que unas veces cuestan más y otras menos. Pero que preferimos obviar.

Diferenciar  si son meras pintadas o arte  aquello que de manera siempre sorpresiva aparece de la noche a la mañana en las calles de ciudades como Londres, Nueva York o sobre el muro de Cisjordania, podría no estar marcado por sus fines estéticos, sino en la intención del autor, en la visión del espectador. Y desde luego, ambos propósitos se encuentran en cualquiera de los murales de este artista.

Mobile Lovers


Una pareja de enamorados, abrazados,  están distraídos por sendos teléfonos móviles. Una manera perfecta de plasmar como la pantalla de estos dispositivos nos hacen estar ausentes hasta en los momentos más especiales e íntimos. Tanto que, de tanto mirar,  hemos olvidado  vernos.

Lejos del debate sobre la importancia de los nuevos avances tecnológicos, redes sociales y nuevas formas de comunicación, la realidad es que todo ha crecido muchísimo más aprisa que la propia conciencia de la sociedad ante como cada una de estas nuevas miras de desarrollo están condicionando un presente y de a seguro, el futuro.

La obra no quiere incidir sobre las nuevas plataformas digitales, no. Más bien, e irónicamente, a como introducimos ese brillo de la pantalla incluso en aquellos lugares, en aquellos momentos, donde tal vez, el destello de la mirada de quien tenemos frente a nosotros, somos capaces de robárselo y enterrarlo por no saber apreciar lo que es propenso a reaccionar cuando lo tocas; no, las pantallas táctiles no son las únicas que fueron únicamente creadas para este menester. Más bien, se nos olvida que prestar atención y respeto a alguien, empezando por uno mismo, implica saber cuándo el brillo frío de una pantalla debe quedar fuera de nuestro momento para convertirlo en un manantial de calor humano ajeno por completo al mundo. Un tú a tú donde sólo nosotros dos, invadimos con nuestra presencia mucho más allá que cualquier cosa tangible.

Con su ironía particular, Banksy plasma, en una sencillísima imagen, la realidad de una sociedad cada vez más dependiente, menos autocrítica y donde incluso el amor en una relación social, se ve intoxicado por un tercero que ni siquiera, tiene alma, piel, voz, sentimientos; uno más que simplemente sobra. Otra cosa distinta, es que imbuidos en ello, nos demos cuenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las joyas indispensables de Tim Burton

Opinión Texto:

El gran director de cine Tim Burton ha logrado después de muchos años crear su propia seña: colores oscuros, un ambiente gótico, personajes peculiares, mundos imaginarios, surrealistas y encantadores. Ha logrado crear un mundo propio y único. Sus obras están inspiradas en el cine de animación que el director checo Jan Švankmajer lleva creando desde 1964, sin embargo, Burton filtra cada una de sus historias y regala un pedazo de sí mismo con cada una. Podemos ver esto en su última película El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares, y es que contando con esta última producción identificamos muchas características comunes en todas sus trabajos, ya sean películas de animación o no, la estética es su principal seña de identidad pero la psicología de sus personajes resulta aún más interesante.

Personajes inadaptados, rotos, distintos, o como su última película indica: peculiares. Personajes que tras una historia cualquiera aprenden que ser peculiar es lo que les hace únicos, aprenden a aceptarse y quererse. Dice mucho también el tipo de reparto con el que suele trabajar, actores y actrices que sin interpretar a los personajes creados por Burton son igual o más peculiares: Johnny Depp, Alan Rickman, Helena Bonham Carter, Anne Hathaway o Eva Green son claros ejemplos.

No obstante, algunas de las películas por las que más se le reconoce, a nivel internacional, son de animación. Crear un mundo animado y curiosos personajes es algo a lo que ya está acostumbrado el veterano Tim Burton. Pero, ¿cuáles están en lo más alto de este ranking?

1. La novia cadáver

Un hombre pone en el dedo de una mujer muerta, como broma, un anillo de compromiso. Pero lo que no sabe el pobre mortal es que la muerta reclamará sus derechos como prometida.

Nota: 10
Lo mejor: La historia es muy original y los personajes son entrañables.
Lo peor: No destacaría nada.

2. Pesadilla antes de Navidad

Cuando Jack Skellington, el Señor de Halloween, descubre la Navidad, se queda fascinado y decide mejorarla. Sin embargo, su visión de la festividad es totalmente contraria al espíritu navideño. Sus planes incluyen el secuestro de Santa Claus y la introducción de cambios bastante macabros. Sólo su novia Sally es consciente del error que está cometiendo.

Nota: 9
Lo mejor: La relación entre Halloween y la Navidad, y la representación de los personajes que hay entre los dos mundos.
Lo peor: A pesar de durar 75 minutos, algunas partes pueden ser muy lentas.

3. Frankenweene

Película basada en el cortometraje homónimo que el propio Burton realizó en 1984. El experimento científico que lleva a cabo el pequeño Víctor para hacer resucitar su adorado perro Sparky, lo obligará a afrontar terribles situaciones cuyas consecuencias son imprevisibles.

Nota: 8,5
Lo mejor: El dilema que se plantea el niño a la hora de resucitar al perro.
Lo peor: Que se explote de nuevo un tema tan similar al monstruo de Frankenstein, no obstante, no es una crítica ya que ha sido muy bien llevado. Plasman de una manera muy aguda la sensibilidad y la moralidad del asunto.

4. Vincent

Vincent Malloy sueña obsesivamente con ser el actor Vincent Price y sus ensoñaciones provocan la preocupación de su madre. Su mente, que no distingue ya el mundo real del mundo de sus fantasías, vive absorta en la encarnación de los diversos papeles de su admirado actor, especialmente aquellos inspirados en la obra del escritor Edgar Allan Poe. Todo ello hace nacer en él una oscura y turbia concepción de la vida, que lo convierte en un ser solitario y marginal. Cortometraje de culto, primer trabajo completo que se conserva del realizador Tim Burton, animado en stop motion y narrado por Vincent Price en su versión original.

Nota: 9
Lo mejor: El guion, en 6 minutos logra transmitir un mensaje directo y poético.
Lo peor: Debido a la corta duración el espectador se queda con ganas de más.

5. Número 9

Aventura postapocalíptica protagonizada por nueve muñecos de trapo que deberán enfrentarse a unas máquinas gigantes si quieren preservar el futuro de la civilización. La historia transcurre en un futuro muy próximo. El invento conocido como la Gran Máquina activa y aporta energía a las máquinas que se han alzado contra la raza humana, diezmando a la población, antes de empezar a apagarse. El mundo pronto quedará destruido, pero un grupo de pequeños seres intenta salvar lo poco que queda de la civilización

Nota: 7
Lo mejor: La creatividad visual que ofrece.
Lo peor: El desarrollo no es del todo convincente.

Medellín, ¿te arriesgas?

Opinión Texto:

Soy Medellín, capital del departamento de Antioquia ubicado al noroeste de la República de Colombia. Tengo cuatrocientos un años y muchas razones que pueden hacerme responsable de que te enamores. Mi buena temperatura, entre los veinte y los veintiocho grados centígrados durante todo el año, me ha hecho acreedora del título de La ciudad de la eterna primavera. Con casi cuatro millones de habitantes soy la segunda urbe más importante de la nación.

Los paisas, mi población, son gente de riesgo por su enorme gentileza que puede chocar con tu costumbre al autoatendimiento. Si les preguntas por una dirección puedes terminar tomándote un guarito  o comiéndote un sancocho con ellos. Tampoco es raro que te los encuentres en cualquier lugar del mundo como emprendedores de un negocio. En las circunstancias que sean los reconocerás porque, además, su acento es inconfundible.

Juanes, Maluma, Botero…


Sé que soy famosa gracias a los documentales que sobre mis zonas marginales se hacen. La publicidad, que consigo con series como Narcos, El Capo o el Cartel de Los Sapos, es otra de las razones por las que soy conocida. Pablo Escobar es un referente negativo. ¿Quién no sabe de él?  No soy perfecta y padezco de algunos males, pero tengo muchas cosas buenas que ofrecerte y gente maravillosa con la que te encantará compartir. Entre mis hijos más destacados están Fernando Botero (escultor), Juanes y Maluma (cantantes), Mariana Pajón (BMX), Rigoberto Urán (Ciclista)…

Soy  uno de los destinos más importantes del país. Mi gente no anda con taparrabo ni vive en medio de la selva como también he llegado a oír. Tengo una arquitectura moderna y cuento con veintidós museos, veinticinco centros comerciales, seis parques bibliotecas y otras seis zonas de oferta gastronómica. Además de una infraestructura médica que me hace centro para el turismo de salud.

Te invito a quedarte en uno de los hoteles que componen mi propuesta de alojamiento que se ampliará con la llegada de treinta y tres nuevos proyectos. Estos se desarrollarán durante los dos próximos años y aumentarán mi capacidad en un 70 % según datos de Cotelco (Asociación Hotelera Turística Colombia). Además once cadenas internacionales entrarán para incrementar las cuatro mil camas y seis mil habitaciones con las que cuento en la actualidad. Según reveló El Bureau.

Pionera en trasplante de órganos


Tengo en mi haber a la Universidad de Antioquia la más antigua del Estado con trece campus en toda la región. Según la consultora Sapiens Research Group está catalogada  entre las tres mejores a nivel nacional y de acuerdo con la publicación de The Times Higher Education aparece en el rango 600 a 800, sin especificar el puesto exacto, a nivel mundial. Esta institución trabaja en conjunto con el Hospital San Vicente de Paul, que es pionero en trasplantes de tipo renal en adultos de donante vivo o fallecido; de hígado; de riñon-páncreas; de intestino delgado y multivisceral, en investigación epidemiológica.

Es de alto riesgo  descubrir mis artes culinarios y que no aumentes cinco o seis kilos durante tu estancia porque la bandeja paisa, mi plato típico, se compone de fríjoles, carne picada, arepita, arroz, huevo frito, aguacate, chicharrón, chorizo, morcilla y una o dos tajadas de plátano maduro, distinto del banano. Después si te cabe, de postre, te doy una buena mazamorra con bocadillo de guayaba o arequipe. Una delicia para el paladar hecha para buenos estómagos. Tienes a tu disposición el mondongo y la enorme variedad de arepas que harán las delicias de tu dieta. ¡Ah! Y no te irás sin degustar una taza del mejor café del mundo. Aparte, por si te parece poco, te ofrezco los deleites de mis países amigos: México, Argentina, Italia, Perú…

Para que te sirva la ropa a tu regreso, te invito a practicar el ala delta o el parapente. Otras opciones que te puedo dar son caminar, hacer deporte o recorrer el famoso paseo de las compras en mis outlets, almacenes de cadena y boutiques que te muestran las colecciones de los diseñadores nacionales y extranjeros.

El riesgo es querer quedarse


Cuando vengas a conocerme contarás con muchas posibilidades para divertirte porque soy sede para eventos como La Feria de las Flores, Colombiamoda, el Festival Internacional de Poesía o el del Tango, entre otros. Todos reconocidos a nivel nacional e internacional. Mi Pueblito Paisa es visita obligada. Y si de una noche loca se trata te invito a las fiestas nocturnas en chiva o a los pubs de la calle Setenta o del Poblado. Aunque mejor que no vayas.  Te costará encontrar otra rumba de la misma envergadura. Si vienes en diciembre se pueden ver comprometidas tus retinas porque me adornan con cuatro kilómetros de iluminación navideña.

Poseo un transporte en el que con un solo pasaje puedes ir de norte a sur y de este a oeste al usar el tranvía, el metro, el metrocable y las bicicletas públicas. Tengo lo mejor en diseño urbano de toda América Latina. Soy centro industrial, comercial y financiero, sede de empresas nativas y extranjeras en sectores como el de la salud,  las confecciones, el metalmecánico, textil, energético,  financiero,  de  telecomunicaciones, de  construcción, el automotriz, y el de  alimentos, entre otros.

Seguro que no sabes tampoco que en 2013 me eligieron como la ciudad más innovadora del mundo en el concurso City of the year, que organizan The Wall Street Journal y Citigroup. Un jurado internacional me escogió, con otras dos localidades, como finalista. Una encuesta abierta al público por Internet decidió que yo era la ganadora. Y como no soy egoísta quiero destacar la belleza del resto de las regiones y atractivos que componen mi país entre los que puedo citar a Cartagena de Indias, Santa Marta, San Andrés y Providencia, La Guajira, El eje cafetero…  y que sin duda alguna te dejarán un buen recuerdo porque en Colombia, “el riesgo es querer quedarte.

 

 

La mayor decepción

Opinión Texto:

A pocos días de los terribles atentados terroristas de Barcelona y Cambrils, no deja de sorprender la forma con la que algunos han reaccionado ante semejante desgracia. Por una parte, están las redes sociales, que se han convertido en un pozo de la vergüenza sin fondo. Algunos han aprovechado la oportunidad para mostrar su faceta más xenófoba o para ganar likesretuits a base de mentiras. Por otra parte, y probablemente la más decepcionante de todas, están ciertos medios de comunicación que no han tenido ningún pudor a la hora de utilizar el caos del momento, el miedo y el dolor de familiares y personas cercanas a las víctimas del atentado como arma arrojadiza en política. El País, por ejemplo, tan solo dos días después de la barbarie yihadista,  se atrevió a sacar partido de la dramática situación para atacar al Govern en el editorial titulado Atentado en Barcelona: “Apelamos al Govern para que se ponga al servicio de los problemas reales de Cataluña”. Es imposible no estremecerse con la frialdad, la falta de tacto y empatía con la que El País emplea el dolor de los afectados para arremeter contra el independentismo catalán. Y es que no se trata de una cuestión de ideología o colores políticos; es una cuestión de solidaridad y respeto.

Asimismo, llama la atención que el vídeo (otro más) de un joven narcisista contando sus miserias tenga más reproducciones que otro (compartido por El País) en el que vemos una seria amenaza terrorista contra España (una amenaza que se convirtió en el mayor cachondeo en las redes sociales). Estamos hablando de un joven que parece ser el mesías y mártir de YouTube, pues pretende librarnos del mal con vídeos contra las “feminazis” o contra “la moda comunista” (sin tener la menor idea) y que, además, cuenta con un enorme círculo de apóstoles que utiliza para acosar a sus exnovias y a sus detractores. Entristece ver cómo una plataforma como YouTube, que nos ofrece tantas posibilidades, está siendo utilizada para ofrecer la misma basura que está acabando con la televisión.

Mi mayor decepción es comprobar que la mayoría de los usuarios prefiere consumir contenidos nocivos en vez de informarse. Que hay medios que nos desencantan día a día. Esta vez, dejando claro que, en la guerra de la política, están dispuestos a cualquier cosa.

‘Spiderman: homecoming’

Opinión Texto:

Spiderman regresa a casa pero, a la de Washington y no a la de Nueva York como nos tenía acostumbrados. La última producción del director Jon Watts (Clown, 2015; Cop Car, 2017), primera de la nueva saga del universo cinematográfico Marvel, une sin unir a todos los superhéroes de la productora y los relaciona con un trepamuros adolescente. La película, en la que se puede apreciar a un joven Peter Parker en plena pubertad, se sale de los guiones anteriores y genera una nueva historia. Tom Holland (Capitán América: Civil War, 2016; Lo imposible, 2012) interpreta al héroe más infantil e inseguro que hemos visto hasta ahora. Al fin y al cabo es un niño de 15 años.

El personaje, todavía en el instituto, enamorado de un imposible, es también víctima de lacras sociales. Nada nuevo cuando estos galanes sobrenaturales, que quieren pasar desapercibidos ante la sociedad, son los típicos nerds. Como también fue el caso de Superman. Esta proyección se desarrolla en medio de guiños a  sus antecesoras The Amazing Spider-Man, Vengadores, Capitán América y se desprende de la estela de las versiones previas creadas para la gran pantalla.

En la película Tony Stark (Robert Downey), su mentor, le ofrece al chico la oportunidad de formar parte de su equipo de superhéroes y le regala un nuevo traje, equipado con tecnología útil pero compleja, que  su nuevo propietario no conoce. La trama reduce el poder sobrenatural del muchacho al uso del vestido aunque debe demostrar que no es solo el atuendo el que lo hace grande.

El contenido del filme es un camino a la madurez en el que Peter se da cuenta de que lo importante está en el interior. No es lo que tenemos si no lo que somos y aprende que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. En resumen, es una película sin más, con un buen reparto, con una banda sonora delicada, un malandro complicado  y un protagonista que se mete en la piel del héroe.

“La cinta no empatiza con el público adulto, aunque se deja ver”


En esta actuación Iron Man  desempeña un papel paternal. Pone a prueba la personalidad del chico que no es otra que la de un menor de edad, iluso y soñador, que se equivoca  al tomar decisiones inmaduras. En más de una ocasión el título pudo ser Iron Man: Homecoming porque en varias secuencias Stark le quita el protagonismo a la araña. Tiene una parte de humor sencillo que se combina con la acción fantástica. Este niño héroe se enfrenta al Buitre (Michael Keaton), su peor pesadilla. Un hombre que se corrompe por las ansias de poder y utiliza  tecnología humana y extraterrestre para hacer negocios en el mercado negro.

El filme es entretenido para la audiencia infantil y los seguidores del cómic. Para los demás, puede parecer muy simple. La cinta no empatiza con el público adulto, aunque se deja ver. Tiene un argumento en el que no se sabe en qué momento exacto adquirió sus poderes, ni en qué época está ubicada la Tía May (Marisa Tomei). No parece ser una precuela, ni una secuela. Es una nueva versión de la historia que introduce a la figura arácnida en el equipo de Los Vengadores, después de haber logrado un acuerdo en el que Sony  Pictures y Marvel Studios comparten los derechos del personaje.

Se estrenó este pasado 28 de julio en España en 3D, IMAX e IMAX 3D.  El guion estuvo a cargo de John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein, Christopher Ford y Jon Watts. Reembolsó en su primer fin de semana  256.5 millones en todo el mundo. El 1 de agosto la recaudación total era de 633.5 millones de dólares. Cifra que la posiciona como la octava más taquillera de 2017.

Nuestra facilidad para ofendernos

Opinión Texto:

Desde hace un tiempo, acentuado aún más con mi ingreso en la universidad, me sorprende que cada vez parezca que haya que ser mucho más cauteloso a la hora de formular consideraciones por si estas pueden resultar ofensivas. Entiendo que la lógica nos une a la mayoría. Sabemos diferenciar cuando un mensaje ha sido emitido con la clara intención de ofensa, cuando sin ánimo de perjudicar ninguna conciencia, cuando el único afán, lícito, es el de establecer una comunicación jocosa, distendida, entre iguales.

Las redes sociales vienen a convertir el universo individual de cada uno en una exposición sesgada de lo privado hacia un mundo en el que cada vez se es menos selectivo a la hora de compartir contenidos. Vinieron para globalizar la comunicación, para liberalizarla, para acercarnos más los unos a los otros.

Nuevas políticas vienen a implantar modelos de sociedad mucho más integradores, más exigentes a la hora de reclamar lo que entendemos como derechos adquiridos por el simple hecho de nacer y vivir. Sin embargo, a la par, nos vamos separando cada vez más. La conformación de grupos con afinidades políticas, semejanzas en la libre elección sexual, amantes de los animales y un sinfin de analogías que podemos encontrar y sentir hacia nuestros iguales, no vienen a transformar la sociedad en un todo unitario, con ansias de compromiso global y colaboración. Antes bien, genera pequeños entes grupales, cada vez más cerrados y menos dispuestos a albergar dentro de ellos a los que puedan pensar, opinar y sentir de manera diferente.

¿Dependen nuestras dudas hacia la libertad de expresión según quién se sienta ofendido?


La base de todo ello puede quedar reducida al desprecio generalizado que se siente hacia uno de los principios fundamentales exigibles a la hora de convivir en sociedad: el respeto. Valor desgraciadamente a la baja en cuanto ingrediente fundamental de nuestra formación esencial en la convivencia. El desprecio también hacia algo tan intrínsicamente humano como es el amor. El amor visto como la compasión positiva y altruista que deberían inspirarnos la inmensa mayoría de los pensamientos ajenos.

Podemos no compartirlos, pero deberíamos respetarlos siempre que estos no vayan contra la naturaleza humana. Porque, además, detrás de toda intolerancia hacia los demás viene la formación de una opinión contaminada por corrientes políticas, sociales, económicas… Por lo tanto, ¿ nuestra irascible capacidad de sentirnos ofendidos no estará estrechamente vinculada también a la falta de libertad del otro a expresarse? ¿Dependen nuestras dudas hacia la libertad de expresión según quién se sienta ofendido?

 

 

 

‘Dunkerque’: la guerra tal cual

Opinión Texto:

Dunkerque, una población francesa ubicada frente al Mar del Norte y a diez kilómetros de la frontera con Bélgica, es el título de la última producción del director, productor y guionista Christopher Nolan. Esta localidad fue el escenario real del hostigamiento de las tropas alemanas sobre las fuerzas aliadas de Gran Bretaña, Francia y Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial. El ataque duró desde el 26 de mayo hasta el 4 de junio de 1940.

En el rodaje se retrataron los momentos de angustia que vivieron los ejércitos derrotados que esperaban en la orilla para ser evacuados en lo que pasó al archivo como la Operación Dínamo. Esta maniobra consistió en la defensa y retirada de los destacamentos, en el que se priorizaba a los ingleses, que se encontraban en aquel campo a merced de los nazis. Lograron recuperar a 300 000 soldados gracias al cese del fuego durante tres días por parte del bando contrario.

“Un asalto a los sentidos sin ser tremendista”


La película con muy buenas críticas, una fotografía a cargo de Hoyte van Hoytema (Interstellar, 2014; Spectre 007, 2015…) y música de Hans Zimmer (El caballero oscuro, 2008; Origen, 2010; Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016), expresa con mucho realismo lo que sintieron los combatientes ante la constante amenaza de morir bajo el bombardeo alemán. Según David Ehrlich, principal crítico de cine de IndieWire, Dunkerque es “un asalto a los sentidos sin ser tremendista”.

La dirección fue capaz de hacer sentir al espectador esos dramáticos momentos junto a los protagonistas. La incapacidad de salir de aquel sitio, que se convirtió en una ratonera, ubica al espectador en una realidad que no vivió pero que puede llegar a sentir. Muy escasa de narración y más centrada en las sensaciones puede parecer, a ratos, lenta.

El filme de nacionalidad estadounidense está en la categoría de drama y acción bélica. Con 107 minutos de duración contó con un presupuesto de 150 millones de dólares. Producida y distribuida por Warner Bros. Pictures, es el décimo largometraje de este director que tiene entre sus títulos El caballero oscuro (2008), Interstellar (2014) u Origen (2010).

 

‘Alien’, casi cuatro décadas en guerra

Opinión Texto:

La saga  Alien ya no da más de sí. Sus seguidores han visto como poco a poco, una de las películas estrella del terror y la ciencia ficción de todos los tiempos, ha menguado respecto al nivel de creatividad de los guiones. La historia, en cada entrega, retrocede en el calendario e intenta dar una nueva vuelta de tuerca, que ya no se sabe hacia qué lado gira. La última producción xenomorfa de la Fox, titulada Alien Covenant, no es más que una hermana melliza de su homónima de los años setenta. Y su final avisa que aún no termina.

Esta colección de cintas, que empezó con Alien: el octavo pasajero, sigue intentando mantenerse en el candelero treinta y ocho años después. Es un rodaje, que se convirtió en un clásico del séptimo arte y, que consiguió mantenernos agarrados a la silla, sin pestañear, durante 116 minutos. En aquel momento nos sorprendió. Pero ahora es repetitiva.

Ridley Scott, director y productor británico, ejecutó la exitosa primera entrega que, con un presupuesto de 11 millones de dólares, consiguió ser un éxito de taquilla. La película ganó el Premio Óscar en 1979 a mejores efectos visuales. Espectaculares, si tenemos en cuenta que la tecnología de la época no tenía nada que ver con la que se maneja hoy en día. Recaudó 104,9 millones de dólares a nivel mundial.

“Ripley era varón hasta que los responsables de la producción decidieron darle un giro a la historia reclutando a una novata Sigourney Weaver”


Como curiosidad vale la pena destacar que los actores de esta ficción, en principio, iban a ser todos hombres. Ripley era varón hasta que los responsables de la producción decidieron darle un giro a la historia reclutando a una novata Sigourney Weaver para el papel principal, cuando Meryl Streep lo rechazó.  Así la actriz tuvo la oportunidad de catapultarse a la fama.

Scott fue de nuevo el encargado de dirigir esta última cinta de la 20th Century Fox que ha sido, sin duda, mucho menos brillante. Costó 97 millones de dólares y no tiene nada que envidiarle a su predecesora, que en realidad es su descendiente, o viceversa. Ya ni se sabe. Se mueve entre la precuela de el octavo pasajero y la secuela de prometheus. Es una reproducción con bandera americana que dura dos horas y tres minutos, y recuerda mucho la situación de la nave espacial Nostromo pero sin la teniente Ripley.

Sin embargo, y a pesar de la críticas, ha conseguido recaudar 231 millones de dólares. Ya se anunció en Estados Unidos la venta de su edición en Blu-Ray con cien minutos adicionales en los que se podrán ver escenas no proyectadas en las salas de cine. Incluirá un guion, compuesto por 36 páginas, que contiene material fotográfico y bocetos de la grabación.

Los piratas más famosos del Caribe retoman sus orígenes

Opinión Texto:

Muchas éramos las personas que esperábamos con ansias ver en la gran patalla a Johnny Depp caracterizado como Jack Sparrow. Después del fiasco que supuso la cuarta película, nuestras esperanzas de que la nueva aventura fuese un éxito ya solo podían ir hacia arriba. Y así fue. Parece que los seis años de espera por este largometraje han merecido la pena.

Este filme ha sido un soplo de aire fresco para la franquicia. Disney prefirió cambiarlo todo, incluyendo a los directores, para volver a enamorar a los seguidores. En la cinta es notable la entrada de nuevos personajes que juegan una especie de relevo generacional dentro de la historia. Estos personajes son Carina Smith (Kaya Scodelario) y Henry Turner (Brenton Twhaites). Sin embargo, desde mi punto de vista, todavía les queda mucho camino para llegar al nivel de Will Turner y Elizabeth Swann. Quizás habría que dejar que se desarrollen un poco más en futuras entregas.

La venganza de Salazar está llena de cambios


El deseo por parte de Disney de volver a enganchar a los espectadores es tan grande que ha cambiado una gran parte del elenco. Incluso las personas que trabajan detrás y que no salen en pantalla también han sido víctimas de los cambios por parte de la productora. Tal es el caso de los directores noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg, además del compositor Geoff Zanelli, quien colabora con Hans Zimmer.

La mano de estas tres piezas fundamentales es muy notable en la cinta. En el caso de los directores, se observan algunas tomas y escenas diferentes a los que nos tiene acostumbrado la saga, la forma de mostrar la película es en algunos casos hasta novedosa. La música siempre ha jugado un papel fundamental en estas películas, me atrevería a decir que el más importante. Continúa transmitiendo mucha fuerza y energía al espectador. Aunque, en esta entrega, sufre unas pequeñas modificaciones pero sin perder su esencia original.

Y hablando de música, en esta nueva aventura aparece el tío de Jack, realizando una breve aparición, quien no es nada menos que Paul McCartney. Con la tontería, Jack Sparrow procede de una familia de artistas: su padre Keith Richards (guitarrista de los Rolling Stones) y su tío Paul McCartney (cantante del grupo The Beatles).

Javier Bardem no convence demasiado


Uno de los puntos flojos del largometraje es el villano, interpretado por el actor español Javier Bardem. Y es que es muy difícil superar al maestro, Davy Jones. El trabajo de Bardem como el capitán Salazar, deja mucho que desear. Está tan obsesionado con alcanzar su objetivo que eso le debilita, no deja ver todo su potencial como malvado y todo lo que es capaz de hacer.

Otra carencia que tiene, a pesar de ser el filme de menor duración dentro de la saga, es que algunas escenas son demasiado extensas, sobre todo en la segunda mitad de la cinta. Este hecho cansa al espectador y cae en errores similares que se produjeron en En Mareas Misteriosas. El fallo está en que la película empieza con tanta fuerza, tanta acción y es tan impresionante que luego esa potencia en el arranque disminuye progresivamente.

Un final inmejorable


Los directores acertaron en darle el final que le dieron a su creación. Dicho cierre refleja perfectamente uno de los objetivos de la película, ese relevo generacional anteriormente mencionado. Yo, que crecí con la trilogía original, puedo decir que me emocioné con esta última secuencia. El comienzo y el final son los puntos fuertes.

En definitiva, Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar ha vuelto a reenganchar a los más fanáticos. La inmejorable calidad de los efectos especiales también ayudó bastante. Se asemeja mucho a la trilogía original. Sin embargo, no llega al nivel de estas. Aunque ha perdido algo de la esencia que caracterizaba a las primeras películas dirigidas por Gore Verbinski, y esto se nota en alguno de sus personajes, si es verdad  que vuelve a generar un halo de esperanza en una saga que se creía muerta. Despierta las ganas de que hayan próximas entregas.

¡Ah, se me olvidaba! Si todavía no la has visto y de verdad te gustan estas películas espera a que terminen los títulos de crédito del final porque, ¡te espera una sorpresa!

Se merece un 7, 5.

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